Daniel Pardo's Blog

Un reguero de letras, por Daniel Pardo

Archive for abril 2009

El Uribe neoyorquino

leave a comment »

La mundialmente célebre y periodísticamente trascendental revista The New Yorker publicó hoy lunes 17 de agosto un perfil de 30 mil palabras sobre el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg titulado “El Intocable”. “¿Puede un alcalde acumular tanto poder?”, se pregunta el título del artículo que, a pesar de aprobar la administración de 7 años del republicano-independiente, reprocha su constante insistencia en volverse a reelegir. Porque, en efecto, Blomberg quedó elegido en el 2001, reelegido en el 2005 y logró pasar una enmienda el año pasado para poderse lanzar en las elecciones del próximo mes de noviembre. Y no bastando con eso, hoy, en su programa de radio, dijo que si de verdad quieren que termine su obra educativa lo van a tener que re-reelegir en el 2013 por cuarta vez.

Pero volvamos a la extensa y rigurosa investigación de The New Yorker: “Bloomberg, hoy 67, ha acumulado tanto poder y respeto, que parece más un Medici que un alcalde”. Uno de los puntos del artículo es que el señor ha tenido una doble fortuna: tomar decisiones por encima de la ley con la aprobación del electorado y callar las voces opositoras con políticas eficientes. “Tal vez ha sido un buen alcalde, pero ha parecido más de lo que ha sido, porque todos los usuales agitadores —grupos que existen para volver loco a un alcalde— han sido comprados de alguna u otra forma”.

¿Quién es este señor que parece estar tomándose el poder absoluto de la ciudad?

Es —nada más ni nada menos que— la persona más rica de Nueva York, con una fortuna de 16 billones de dólares que lo hacen la diecisieteava persona más rica del mundo. Porque es —sí señor— el dueño del 88 % del conglomerado mediático y financiero Bloomberg L.P, del cual fue fundador y presidente, y por medio del cual se convirtió en uno de los filántropos más importantes del país, ya que ha donado cerca de medio billón de dólares en educación, salud y desarrollo tecnológico. Puede que haya rehusado a recibir su salario come alcalde; pero eso no impidió que en los últimos dos años escalara 130 puestos en la lista de las 400 personas más ricas del mundo de la revista Forbes, siendo él uno de los pocos financieros que no se vio afectado por la crisis global que estalló en septiembre del año pasado.

Michael Bloomberg nació en Massachusetts, cerca de Boston, de una familia judía de clase media alta con ascendencias rusas y polacas. Estudió ingeniería eléctrica en la Universidad de John Hopkins y, después de haber pasado por varias firmas de inversión y ser despedido —y remunerado— más de una vez, logró montar su imperio y hacerlo crecer aceleradamente durante el boom financiero de Wall Street en los ochenta, manejando las acciones de firmas de la talla de Merill Lynch. Bloomberg es un liberal de derecha que fue acusado por la revista Portafolio de discriminación sexual en su compañía, sobre todo con mujeres embarazadas, algo que no hizo tambalear su sólida popularidad. Hoy Bloomberg se ve como claro ganador de las elecciones de noviembre y no hay contendor que parezca amenazarlo.

En mayo pasado un periodista le preguntó por la extensión de su periodo como alcalde, y él respondió: “estamos hablando de temas serios, desgraciado”. En abril, insultó a otro periodista porque se le disparó su grabadora en plena conferencia de prensa. La tolerancia de Bloomberg con sus críticos no es su mejor atributo y por eso hoy todos los medios han salido a apoyar el artículo de Ben McGrath publicado en The New Yorker. Porque no estamos hablando de un político tradicional, sino de un megalómano que capitalizó un poder económico inimaginable y se tomó el poder político de la ciudad a punta de politiquería y de consentir con regalos a sus críticos.

Que alguien, por favor, le haga llegar a Nuestro Querido Presidente una edición de The New Yorker.

Anuncios

Written by pardodaniel

abril 24, 2009 at 9:31 pm

El Conquistador

leave a comment »

En una terraza donde se ve la fachada entera de Manhattan se sienta un hombre con un Fedora negro de ala amplia y gafas de sol moradas. Puede que sea porque está haciendo sol, o porque este hombre es un auténtico rockstar. Todo vale.

La historia de Declan Patrick MacManus—a saber, Elvis Costello—se parece a la que canta Sting en su famosa canción “Englishman in New York”. La historia de un “extraterrestre legal”, que “no toma café sino te”, y viene a Estados Unidos como en tiempos del Imperio Británico: a conquistar el nuevo mundo con sus particulares modales y su ideal eurocentrista del universo. En el 79, Costello describió a Ray Charles como “un ciego e ignorante negro” y a James Brown como un “negro hediondo”.

Y no obstante, logró triunfar en América. Conquistarla. Gracias a que en 1977 lo arrestaron en Londres porque estaba cantando ofensivamente al frente de la disquera—CBS Records—que produjo su primer álbum—My Aim is True—con el argumento de que ésta no quería distribuir sus discos en EE.UU., Costello se dio a conocer en Norteamérica y consiguió firmar un contrato con Columbia Records. La controversia fue la plataforma para entrar con fuerza al mercado más competitivo del mundo. Y qué fuerza.

Elvis Costello es un admirador de la cultura norteamericana y Secret, Profane & Sugarcane, el álbum que lanzó hace dos semanas con Hear Music, la productora de la cadena de cafeterías Starbucks, es una evidencia más de ese fanatismo que ha proyectado en 33 años de carrera. A sus 54 años, Costello sigue saltando de género en género como una rana que brinca de ninfea en ninfea. En los setentas fue el New Wave, un punk-rock sin radicalizamos estilo Sex Pistols, en los ochenta fue el country y después de eso vinieron el jazz, el swing y la ópera. El hecho de que ahora vuelva al country explica por qué Bob Dylan quería salir de gira con él y por qué Paul McCartney y Burt Bacharach todavía hicieron fila para colaborar con él. Porque no es cualquiera tocando country.

Ésta es la historia de un genio adicto a producir. Un workaholic que en la terraza de su apartamento en Nueva York se sienta con vestido de paño negro y corbata morada. “Las gafas de sol tienen aumento y soy ciego sin ellas—dijo al diario canadiense Edmonton Journal—; en todo caso, usted no quiere ver mis ojos de apenas tres horas de sueño”. Costello no duerme, sino que, como decía, produce: 36 discos originales grabados, actor secundario en una docena de películas, activista político y presentador de un exitoso programa de televisión sobre música, Spectacle: Elvis Costello with…, en el que ha entrevistado a Bill Clinton, Smokey Robinson y Tony Bennet, entre otros. Lo produce Sundance Channel, la cadena de televisión más importante de Canadá, país donde Costello reside parte del año con su esposa, la exitosa cantante y pianista de jazz Diana Krall. Se casaron en el 2003 en la finca de Elton John, productor del talk-show, y en el 2006 tuvieron gemelos; quienes, por cierto, piensan que su padre se ve como el Señor Cara de Papa, de Toy Story.

Así que el hombre de tirantas violeta que se toma un de gin-tonic en su terraza de la Gran Manzana también es entretenedor y periodista. Lou Reed tiene fama de ser el músico más difícil de entrevistar, no solo porque contesta sin adornos y detalles, sino porque evade discusiones y puede acabar una entrevista en 90 segundos. A Costello, sin embargo, después de una rica conversación sobre las giras, “Sweet Jane” y el artista Julian Schnabel, Reed le dijo, “me impresiona su interés por los demás”, a lo que Costello respondió, “me ha llegado tarde en la vida”. “Mi diferencia con los periodistas tradicionales—le dijo Costello a The Guardian—es que no me tengo que preparar para las entrevistas; yo soy un fan de los invitados”. Pues bien, la diferencia entre el Costello actual y el de los años 70 es cuestión de madurez. “Con el tiempo me di cuenta que mi opinión no era tan importante como pensaba”, dice el inglés.

La elocuencia y la humildad de un hombre en medias púrpura que admira la Capital del Mundo desde su terraza es precisamente lo que encontramos en Secret, Profane & Sugarcane. Costello se tuvo que reunir por tres días en una casa en Nashville con T Bone Burnett—el músico que ganó un Grammy por el banda sonora de O Brother, Where Art Thou? y un Oscar por la de Cold Mountain—para grabar un disco que, en 13 pistas, hace un recorrido serio por el country clásico del talante de Willie Nelson y Jim Reeves. Con eso, iremos a lugares oscuros, como en “I Felt the Chill”, en los que un hombre sin esperanzas canta, “sentí el frío antes de que el invierno llegara”. También iremos a escenarios misteriosos de historias oblicuas, como la que se cuenta en “Hidden Stories”. Seremos testigos de un blues plano en “Sulphur to Sugarcane” y de acordeones y violines saltones en “The Crooked Line”, canción de la que Costello dice: “es la única canción sobre la fidelidad que he escrito sin ironía”.

El hombre de zapatos marrones que da la cara a Manhattan como si le estuviera preguntando en qué momento fue que todo esto pasó, nació el mismo año en que Elvis Presley grabó su primera canción e hizo su primer gran concierto en el año en que Presley murió. “El ‘Costello’ viene de la abuela”, dijo Sting cuando fue invitado al Spectacle, antes de que ambos entonaran “Message in a Bottle” con los demás miembros de The Police. Costello dice que no ha tomado vacaciones desde que está en Norteamérica y se le cree. Igual, no se las merece. Para el bien de todos, es mejor que siga conquistando América. Y el mundo.

Publicado en Revista Arcadia en mayo de 2009.

Written by pardodaniel

abril 18, 2009 at 11:07 pm

Publicado en Revista Arcadia