Daniel Pardo's Blog

Un reguero de letras, por Daniel Pardo

El rockstar nerd

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En marzo pasado, The Whitest Boy Alive estaba dando un concierto en el Velvet Nightclub de Ciudad de México. Durante una de las últimas canciones, el cantante, Erlend Øye, se subió a uno de los palcos del recinto. La gente lo acariciaba, le tomaba fotos, lo ovacionaba. Tan cerca estaba de los espectadores, que uno de ellos le quitó las gafas y las empezó a rotar por el público. A Erlend Øye, uno de los músicos más respetados de la actualidad, le estaban haciendo boleo en Ciudad de México. La gente gritaba “¡lentes, lentes!”, como si fuera un juego. Y Øye, ofuscado, paró el concierto; pidió que le devolvieran las gafas y, al ver que nadie se las quiso devolver, terminó el espectáculo sin haber acabado la canción.

No es que Erlend Øye tenga pinta de nerd. Es que es uno. Sus gafas, su camisa setentera metida en el pantalón de pliegues, sus tirantas: todo lleva a que la forma más precisa de describirlo sea por medio de Poindexter, el sobrino de El Profesor en la famosa serie Felix el Gato. Pero la nerdeidad de Øye no se queda ahí, porque desde que salió de su natal Bergen, la segunda ciudad más grande Noruega, lleva trabajando sin parar en actualizar el legado Simon & Garfunkel. Con juicio y con éxito.

De 20 años, en el 95, Øye formó su primera banda en esa capital cultural del país escandinavo, una ciudad incrustada en el mar rodeada por montañas verdes amarillentas. Se llamó Skog, sacaron un disco, hicieron un cover de Joy Division y en ella Øye tocó el bajo. De Skog también hizo parte Eirik Glambek Bøe, el psicólogo con el que Øye creó Kings of Convenince en el 98, justo después haberse mudado juntos a Londres. Se conocieron en un concurso de geografía cuando ambos tenían 10 años, y desde ese entonces se dedicaron a juntar sus llevaderas voces, sus despejadas letras y sus simples guitarras.

Quiet is the New Loud fue el primer disco de Kings of Convenience, una muestra armoniosa de que la música contemporánea puede ser sencilla y calmada. En medio de la ola indie y del auge monopolista de la música electrónica, salió este disco que recordaba los mejores años de Belle and Sebastian, un grupo que, en los noventa, a punta de guitarra y voz, sonó por medio continente como si fuera el himno de la Unión Europea. Basta con reflexionar sobre el nombre del disco –Silencioso es el nuevo ruido– para entender que, en pleno 2001, lo simple, lo delicado, lo orgánico era más revolucionario que cualquier otra cosa. Y de ahí el éxito. El dueto después sacó Versus, una serie de remixes del disco anterior con la que incursionaron por primera vez en el ámbito electrónico. Entre los artistas invitados al proyecto estuvo Rökysopp, otro dueto noruego –éste de la ciudad de Tromsø– que llegó a los primeros puestos de las lista con la canción “Poor Leno”, un clásico cuya voz –esa que suena inofensiva, melancólica y alegre a la vez– fue precisamente la del señor Øye.

A pesar de que Versus fue el fin de la primera vida de Kings of Convenience, Øye siguió en esa misma línea de hacer música electrónica para nerds. Y por eso hizo un disco como solista que, si bien está producido por gente y estudios distintos en cada canción, logró una consistencia interesante en el tono y la calidad. Se llamó Unrest, cada una de sus canciones fue grabada en una ciudad diferente y demostró que eso de mezclarlo todo con todo pueden funcionar. Si es bien producido. Un año después Øye sacó DJ Kicks, un accesible proyecto de remixes que rozaba el dance dentro del cual incluyó canciones como “Drop”, de Cornelius, “There Is a Light That Never Goes Out”, de The Smiths y la siempre bienvenida “If I Ever Feel Better”, de Phoenix.

Como decía, Øye es un workaholic. Ese mismo año, 2004, trajo a Kings of Convenience de vuelta a la vida con Riot on an Empty Street, un album que llevó al dueto a sus raíces folk y los estableció como una de las bandas más nombradas de la primera década del siglo XXI. Acá trabajaron con la encantadora Feist y alcanzaron números impresionantes en las listas británicas, sobre todo con “I’d Rather Dance with You”, una canción que sonó hasta el cansancio.

¿Qué hace la gente adicta al trabajo en sus ratos libres? Trabaja. No bastando con el éxito de Riot on an Empty Street, ese mismo año Øye se inventó –junto con pianista, un bajista y un baterista– The Whitest Boy Alive, otro pedazo de proyecto que ya lleva dos discos no solo buenos, sino relevantes. El primero, Dreams, del 2006, fue un escalón más estilizado de lo que Øye había hecho antes, con más arreglos, más instrumentos, más producción. Fue un retrato del mundo ultra-desarrollado del que viene: de chispas de invierno escandinavo, de limpieza natural y de riqueza económica. El segundo, Rules, del 2009, recibió muchas críticas, porque no tenía ni la fuerza del disco anterior ni el ímpetu de Kings of Convenience, que es folk moderno con carácter. Pero que Rules manifieste un sentimiento más melancólico que Dreams fue precisamente el objetivo de Øye, que esta vez invocó el aislamiento, la incomunicación y la imposibilidad del compromiso. Se fue de melancólico, y muchos lo celebramos.

Lo contrario irradió Øye con el último disco de Kings of Convenience, Declaration of Dependece, de 2009, otro proyecto que solo con su título se delata: es una bonita y descarada aserción de que todos estamos mejor juntos que separados. El disco es mañanero y le dio a la gente algo más que Jack Johnson para desayunar panqueques de banano.

Detrás del marco absurdo de las gafas de Erlend Øye existe una persona tímida, depresiva y humilde, mucho más rigurosa de lo que parece, que no está preocupada por revolucionar la historia de la música. Pero lo ha hecho. La historia de vida de Erlend Øye es una historia de la música contemporánea, porque más que vivir la vida, el noruego se ha dedicado a tocar, cantar y escribir música. Por eso puede ser etiquetado como un adicto al trabajo con pinta de nerd. Porque cuando se meten con sus gafas –cuando le ponen temas distintos al suyo, cuando le desacomodan su orden– se ofusca, apaga y se va.

Publicado en Revista Exclama en Julio de 2010

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Written by pardodaniel

julio 18, 2010 a 10:46 pm

Publicado en Revista Exclama

Una respuesta

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  1. […] This post was mentioned on Twitter by Alina Velez and Daniel Pardo, nadya calderón. nadya calderón said: si para muchos es buen plan ir a andrés chia simplemente porque si, porqué dudarlo cuando es con http://goo.gl/jUQrg !!! (@julian_amaya) […]


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