Daniel Pardo's Blog

Un reguero de letras, por Daniel Pardo

Archive for diciembre 2010

Y el personaje del año es… cualquier cosa

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En el pasado show de Satuday Night Live, Julian Assange, un hacker especialista en chuzadas, intercepta un discurso en vivo de Mark Zuckerberg, el presidente de Facebook, en el que agradecía, con su hablado de niño y tono saltón, a la revista Time por haberlo nombrado personaje del año. Assange lo critica, se burla de él y defiende que él fue quien debió ganar el premio, porque convirtió a Wikileaks en el gigante medio de filtración de documentos secretos del que nadie para de hablar.Porque, más allá de la parodia de SNL, la decisión de Time fue, en efecto, una sorpresa para todos. Todo indicaba que sería Assange. Pero lo cierto es que Zuckerberg, con la afamada película que le hicieron y el número de usuarios al que llegó Facebook este año –600 millones–, también lo podía ser.

Y es que el personaje del año puede ser cualquiera. Es decir: entre tanta gente rescatable cada año, ¿qué tan difícil puede ser escoger a alguien? Perfectamente, personajes del año hubieran podido ser los mineros de Chile, el partido del Té, Jon Stewart o Hamid Karzai. Cualquiera. Lo que se busca, más bien, es que ese cualquiera llame la atención, genere controversia y no sea esperado. Por eso Time, en su historia, ha escogido a Hitler y a Stalin de personajes del año. Porque la idea es generar recordación.

Como fue Time el que se lo inventó, como fueron ellos los que convirtieron ese galardón en una institución, en Estados Unidos es el único medio que hace el concurso. Lo hace, además, con encuestas, reportajes, videos, perfiles, retratos y cuanta cosa uno se pueda imaginar sobre una persona. Hace, es decir, un ejercicio periodístico completo y rescatable.

Ahora bien: ¿por qué en Colombia todos los medios hacen uno distinto? ¿Para qué y cómo lo hacen? ¿Por qué sienten todos la necesidad de dar un galardón al personaje del año?

Porque Colombia, y usted lo ha visto cada noviembre, es un país de reinado de belleza. De reinado de pueblo. Acá todo lo tenemos que volver un concurso de vereda para que sea divertido. No basta con un reportaje largo y profundo en un sólo medio sobre el personaje del año. Necesitamos que cada uno diga el suyo y la expectativa se genere y la gente lo pueda comentar en las novenas. Y, en ese sentido, esto no es culpa de los medios, sino de una fascinación cultural en Colombia por los distinguidos y las sociales y las competencias. En Colombia, el personaje del año, si no es el presidente, es Juanes o Shakira. O si no algún concepto raro, que ni siquiera es un personaje, como la guerra, la reelección o la paz. Por una necesidad de volverlo todo un concursito, todos los medios en Colombia tienen su versión mediocre de la institución que Time se inventó hace 83 años.

Por ejemplo, ¿cuál es la relevancia periodística del personaje del año de El Tiempo? ¿Qué nos dice de nuevo? Era de esperarse que fuera Juan Manuel Santos: ni siquiera porque es de la rosca del periódico, sino porque, de hecho, quedó presidente. Pero ¿acaso eso ya lo sabíamos? ¿Acaso toca poner cada cuatro años al presidente elegido de personaje del año? El presidente debería estar fuera de concurso. Es demasiado obvio. Y lo que es peor: que al menos hagan un reportaje que diga algo nuevo. Pero un artículo de María Isabel Rueda, que ya había escrito sobre Santos una y otra vez –y además hizo una columna que empezaba con “Julian Assange es mi personaje del año”–, sin reportería, sin historia, sin proyecciones a futuro, no le sirve de nada a nadie. Ya había sido Santos personaje del año durante su ministerio, por la Operación Jaque, Fénix, Camaleón y todas las operaciones maravillosas que lo hicieron presidente. ¿De verdad era necesario una vez más?

Los de El Espectador fueron, digamos, más originales, porque escogieron a la Corte, que tumbó la reelección de Uribe. Y eso cambió el rumbo de la historia del país y marcó los eventos políticos del año de ahí en adelante. Pero ¿por qué no podía ser el invierno, que va a terminar siendo el evento que determine el éxito del gobierno de Santos? ¿O por qué no el Partido Verde? ¿O los hijos de Uribe? ¿O Twitter? ¿O @AlvaroUribeVel? Otra vez: da la misma quién sea el personaje del año. Cualquiera podría ser. El problema no son los medios, ni los personajes, ni los eventos, sino ese formato tonto que parece pero no es necesario: el personaje del año.

Ahora, este fin de semana, se viene el personaje de Semana. Y ¿qué van a decir? Dios, qué nervios. Nos morimos por saberlo. ¿Será que María Angela Holguín? ¿Germán Vargas? ¿Los trancones? ¿Samuel Moreno? ¿Será que se van a ir con Juan Manuel después de que hace dos años también lo nombraron? Les toca decir algo distinto a los de El Tiempo y El Espectador. Porque esto es una competencia por ser el más original. Y también tiene que sorprender. Entonces: ¿el general Naranjo? ¿Ingrid Betancourt? ¿El Mono Jojoy? Cualquiera. Y, si se van con Juan Manuel, que lo lea Juan Manuel, porque ya todos sabemos que es un buen presidente y que ha sido una grata sorpresa. Cualquiera sirve y cualquiera se puede justificar.

Por eso el formato del personaje del año es una bobada. Es tan innecesario como una tarjeta de navidad. Y por eso me quedo con los premios de la Bobada literaria, que son, al menos, una bobada de frente. Y no la repetición de la repetidera.

Siente uno que las noticias se acaban a final de año y todos los medios tienen que repetirlas una y otra vez. Porque otro formato irrelevante que vemos por estos días en los medios son los resúmenes, que no dicen nada que no supiéramos. Un artículo sobre la Ola Verde, otro sobre la campaña, el invierno, Facebook, Wikileaks y así. Porque los medios también se sienten obligados a publicarlos, sea por razones comerciales, culturales o periodísticas.

En prensa, se puede argumentar, cualquier evento puede ser un artículo. Todo depende de cómo se presenta y escribe. Por eso, ya que no pueden deshacerse del personaje del año y tienen la necesidad de hacer una portada al respecto todos los años, les propongo a los medios: ¿por qué no hacen algo bueno? Métanle videos, crónicas, detalles, perfiles, retratos. Si se van a copiar de Time, por lo menos háganlo bien. Y así tenemos algo de contenido para leer en vacaciones.

Publicado en revista Kien & Ke en diciembre de 2010.

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diciembre 25, 2010 at 5:05 pm

Félix con la boca cerrada

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El periodista más altanero y rabioso del país no mata una mosca cuando deja el micrófono y regresa a su casa con la lonchera intacta.

A las cuatro y cuarenta de la mañana suena la alarma del despertador. Félix De Bedout, con su 1.90 m de estatura, se levanta, se baña, se viste, toma los periódicos y su lonchera con forma de busecito y se monta en la camioneta que lo lleva a Caracol Radio.

Por las instalaciones de la cadena radial más grande de Colombia rondan fantasmas a esas horas. Los pocos que se encuentran son los operadores de las cadenas. Félix los saluda –amable pero seco, así como saluda a todo el mundo– y entra a la cabina, fría, sin un café en las manos, porque él de eso no toma. Lee sus periódicos, estudia las noticias y poco a poco empieza a participar en el programa que dirige Julio Sánchez Cristo, casi una hora antes, desde cualquier lugar del mundo.

Y ahí, en la cabecera de la mesa, está Félix de Bedout, como todas las mañanas, vestido de jeans, saco cuello tortuga amarillo quemado, chaqueta impermeable con capucha y zapatos de gamuza sin cordones y suela de plástico. Está pegado al computador y al Blackberry. Habla con sus fuentes, pide la palabra en cada una de las entrevistas, hace cara de incómodo cuando el entrevistado se va por la tangente, se pone ansioso cuando se le ocurre una pregunta, pendiente de sus compañeros de mesa, con un frasco de Ice Tea recién abierto y su lonchera de busecito sin abrir.

¿Quién es Félix de Bedout, el periodista? Se dice que es el más altanero, severo y arrogante. Y a él no parece importarle: está concentrado en el porqué de los hechos, en dar a la gente el panorama más amplio para que hagan su propio juicio, en desconfiar de los testigos que no presentan pruebas, en ser un contrapeso de los poderes. De Bedout no le hace homenaje a nadie y cuestiona al que se lo merece con “la impertinencia que debe caracterizar a todo periodista”. Tiene su tono y su temperamento, sí, pero eso no lo trasnocha. Porque también tiene convicciones firmes, y de ahí que parezca despectivo: porque es el periodista sin escrúpulos de la emisora más oída en un país que sigue, dice él, “siendo maltratado por el poder de las mafias”.

Porque De Bedout es un periodista de la calle, un reportero raso. Creció en Medellín en un apartamento forrado en libros. Su papá, Félix, fue compañero de oficina de Carlos Gaviria y profesor de la Universidad de Antioquia por décadas. Dictó, en su mayoría, historia de las ideas. Por eso Félix hijo dice, con pudor, porque le molesta sonar engreído, que su papá es de las personas que más sabe de anarquismo en Colombia. La familia De Bedout vivió en Madrid durante los seis primeros años de vida de Félix. De esa manera se cumplió el sueño del papá de estudiar en un ambiente bohemio en Europa. Se fueron con la plata que heredaron del abuelo, descendiente de libreros franceses. Y volvieron, en un barco, sin un sólo peso.

Félix salió del Colegio Alemán porque nunca aprendió el idioma. Pasó al Jorge Robledo, un colegio liberal, de donde se graduó. Según él, era un joven callejero, de novias y trago hasta la madrugada. Lo mismo fue durante los años que estuvo en la Pontificia Universidad Bolivariana de Medellín, donde estudió comunicaciones. En cuarto semestre empezó a trabajar como corresponsal del Noticiero Cinevisión y hacía entrevistas en los camerinos de fútbol para Radio Súper. Dice que era una época surreal, porque pasaba del salón de clases, donde oía radio para agarrar noticias, a una masacre o a un reinado de belleza. A Félix de Bedout, durante sus años como corresponsal de televisión en Medellín, porque también fue corresponsal del Noticiero Nacional, le tocó el momento más violento en la historia de su ciudad. Su segunda nota, por ejemplo, fue la bomba contra Pablo Escobar en el edificio Mónaco, el episodio que disparó la guerra de los carteles. Haber cubierto ese contexto, el de la masacre de Segovia o el paramilitarismo en Urabá, marcó su carrera: lo hizo un periodista preocupado, casi con obsesión, por desmantelar los males que tiene Colombia.

El primer partido de la Selección Colombia en la eliminatoria para la Copa Mundial de 1990 fue el 20 de agosto de 1989, contra Ecuador. Daniel Coronell era jefe de redacción de El Noticiero Nacional y había mandado a todos sus presentadores a Barranquilla. El 18, dos días antes, el equipo tenía en sus manos la primicia de que Luis Carlos Galán, el candidato presidencial que había sufrido un atentado en Soacha, estaba muerto. Félix de Bedout, un presentador joven de deportes que venía de ser corresponsal en Medellín, tuvo que dar la noticia. Y así se inauguró como la cara del noticiero. Para él, ser presentador también requiere de visión periodística.

El Noticiero Nacional pasó a ser NTC y hoy es Noticias Uno, un referente de periodismo comprometido e independiente, al que no le ha quedado nada fácil en un medio caníbal con dos canales privados casi inalcanzables. Édgar Perea, el mítico presentador de NTC, cuenta que en esa sala de redacción se vivía un ambiente muy armónico, en el que Félix le comentaba sus pintas coloridas y se robaba las miradas de las mujeres. Félix conoció en NTC a Adriana Eslava, la presentadora y pupila con la que tuvo una relación de dos años. Ella dice que Félix, a pesar de su carácter combativo, es tímido en exceso, y que por eso puede pasar por arrogante. Lo mismo dice Patricia, su esposa hace ocho años, una comunicadora y ex reina de belleza de piernas largas y pelo negro que también lo conoció en NTC. Él era su amor platónico desde que lo vio en televisión y en Contacto Radio. Fue practicante en NTC y recuerda que Félix le daba palmaditas en la cabeza cuando ella hacía las cosas bien. “Buena esa, niñita”, le decía, según él para coquetearle.  Patricia tenía un programa en Punch Televisión, Personajes, y lo invitó. Después de mucho insistir, Félix le cambió la entrevista por una salida a un bar de montañistas en la 116 con 9ª. Esa cita, al son de Miguel Bosé en el carro de Félix, fue la primera de muchas en que salieron juntos, y que terminaron en una familia.

Julio Sánchez Cristo conoció a Félix cuando estaba en La FM, porque le colaboró en varias oportunidades. Cuando armó el proyecto de La W, hace siete años, lo llamó. Se dice que su papel en esa mesa es ser la mano dura, pero, más que una estrategia de roles, afirma que se trata de las personalidades y el estilo de cada uno de los periodistas. Se dice, también, que el programa tiende a ser superficial y banal, pero Félix dice que es un formato que se inventó Sánchez Cristo para abarcar todos los ángulos. Félix está ahí para enfrentar los temas como quiere, con la gran libertad que le da Julio.

Según Coronell, Félix llegó a La W en un momento en que el periodismo radial se había convertido en el coliseo del gobierno de Uribe, donde nadie se atrevía a preguntar por los escándalos y el unanimismo había opacado la verdad. Félix, un reportero nato, se atrevió a hacer las preguntas que nadie hacía. Y por eso sobresalió. Dio un empujón a la radio para que dejara a un lado esa complicidad con el gobierno. Se rumora que Félix es apolítico, porque no vota en elecciones y se cuida de manifestar opiniones personales. Sin embargo, él dice que, más bien, no tiene militancia partidista. Pero omite decir cuáles son sus convicciones políticas.

A veces, cuando Sánchez Cristo no está o se va temprano, Félix dirige el programa. Con destreza. Suele salir de Caracol Radio alrededor de la una y se dirige a su casa. En ocasiones tiene almuerzos o citas para hacer reportería, pero su apartamento es el destino más frecuente.

Lo primero que se ve en el apartamento de Félix de Bedout es la pecera que hay a la izquierda. El agua es clara y alumbra, como esos mares de postal en el Caribe. Los peces, traídos de diferentes partes del mundo, son chiquitos y de colores chillones. Ese es su hobby, junto al buceo. Encima de la pecera están los libros de arte –muchos de arte erótico– de su inmensa biblioteca. Al frente, hay una sala donde la familia De Bedout nunca ha hecho una fiesta. Tienen varias pinturas: una de Germán Londoño, que muestra unos cuerpos degollados en colores vivos, y otra de Jacanamijoy, con verdes y amarillos, que les regaló Daniel Coronell de matrimonio. Hacia los cuartos hay más libros, muchos, entre ellos la colección empastada del 93 al 2001 de El Gráfico. También hay unos VHS de Chaplin y unos DVD de Buster Keaton. Hace poco les llegó la última temporada de Lost, una de las series que ven los viernes por la noche. Su gran frustración en la vida es no haber hecho películas.

El día que visité a Félix en su casa me recibió en medias, acostado en la cama revisando una conferencia sobre periodismo que daría al día siguiente. Faltaban veinte minutos para que empezara un partido de la UEFA Champions League. Todo estaba listo para verlo con calma, mientras hablábamos, primero de periodismo y de política. Pero fue demasiado difícil no ver el partido. Entonces terminamos hablando de fútbol: que uno sólo ama a un equipo en la vida –Atlético Nacional–; que a Zidane le sobró ese cabezazo para ser uno de los cuatro grandes –Pelé, Maradona, Cruyff y Di Stéfano–; que Di Stéfano, a pesar de nunca haber ganado un mundial, tuvo la osadía de cambiar la historia del juego, porque le introdujo una velocidad más rápida.

Días antes, Félix había solicitado un chequeo de DirectTV, porque tenía problemas con su señal. Y eso sí que le puede enervar en la vida. Durante la entrevista llegaron los técnicos, le instalaron un nuevo codificador y se fueron. Seguimos con el partido y la entrevista. De repente, Félix empezó a hacer esa cara que hace cuando un entrevistado se va por la tangente: cejas apretadas y boca decepcionada. DirectTV seguía molestando. Félix se paró, reseteó el aparato, llamó, caminó de un lado a otro, y yo, preguntándole en vano, decidí acabar la entrevista, despedirme e irme. Porque no hay nada que le moleste más en la vida que le interrumpan un partido de fútbol, cualquiera que sea.

Félix de Bedout no puede ser menos excéntrico. Es casero y familiar. Ya no toma trago, odia los cócteles y, si va a un restaurante, a las diez de la noche ya está en la cama. El resto del día juega con sus dos hijos –Martín, de siete, y Andrea, de cinco–, navega por Internet y les ayuda en las tareas. Patricia, también muy casera y consciente de los peligros que corre Félix por su trabajo, le prepara la lonchera que, dice, siempre llega intacta. Todos, sin falta, juegan Wii al menos una vez al día, pero, según las reglas enumeradas en un tablero en el cuarto de Martín, no pueden abusar de él. La lista empieza con “no gritar” y termina con “no subirse corriendo al bus”.

A las ocho y media de la noche la familia De Bedout ya está metida entre las cobijas, porque la alarma –que los despierta a todos, así Félix no quiera– está a ocho horas de sonar una vez más.

Publicado en revista Kien & ke en diciembre de 2010.

Written by pardodaniel

diciembre 21, 2010 at 2:36 pm

Twitter según Colombia

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Elsy Rojas Crespo, más conocida como @ensayista, es de esos personajes inverosímiles de Twitter Colombia. Egocéntrica, gafas de marco grueso, frenillos, Elsy está convencida de que es especialista en redes sociales. Es profesora de la Central, dueña de dos gatos y ha demostrado cómo es que eso de usar Twitter para conseguir visitas en su blog. Critica a Héctor Abad, pelea con medio mundo y hoy en día, después de haberse vuelto un fastidio para todos, ya nadie le para bolas. Trina cosas como “Amigo twittero: si usted cree que los @premiostwt es transparente, desinteresado, altruista, objetivo… usted es un imbécil”. Así lo niegue, Elsy sueña con ganarse el premio Twitter al que está nominada. Lo celebraría con una botella de vino caliente. Y lo contaría por Twitter.

Porque ahora resulta que tenemos unos premios Twitter (TWT), que se celebrarán esta noche. Y también hay unos que la semana pasada celebraron lo peor de Twitter (PTW). ¿Y qué se puede decir al respecto? Que ahora, después de que Uribe le echó la madre a Samper Ospina y Obdulio negó su culpabilidad en las chuzadas, ya podemos decir que Twitter tiene su versión criolla, digna de llamarse colombiana.

Y es que Twitter Colombia fue uno de los personajes del año. Después de Argentina, Brasil, Venezuela y México, Colombia es el país que más trina en Latinoamérca. Entonces, ¿en qué momento terminamos todos hablando de Twitter?

Primero fueron las campañas, que dispararon a las redes sociales e incluso hicieron que un candidato sin programa ni maquinaria política se perfilara como virtual ganador. La campaña hizo que los medios reaccionaran ante Twitter y Facebook e invirtieran en el asunto. Pero según Camilo Ándres García, @hyperconectado, investigador de medios digitales de la Javeriana, los medios colombianos se limitan a la simple promoción de contenido. En Estados Unidos, publicaciones como Propublica, que se enriquecen de la interacción con los lectores, demuestran que Twitter tiene poder social y cultural.

Lo que pasó con El Espectador solo pudo haber pasado en Colombia. Un usuario cualquiera creó el perfil @elespectador, con el cual promovía las noticias del diario como si trabajara para ellos. El Espectador se enteró después de un año, lo que demostró su indiferencia frente al fenómeno, y solicitó a Twitter que cancelara ese perfil. Desde entonces, el periódico trina desde @elespetadorcom. ¿Conclusión? Que la gente de Twitter en California se vaya a acostumbrando a que incidentes de este tipo les lleguen desde esta tierra.

El Tiempo es el medio que más seguidores tiene en Colombia: 154 mil. Y así se hayan ganado el premio PTW al peor periódico, es de los pocos medios que cumplen el objetivo: interactuar con el lector. La semana pasada, cuando surgió el rumor de que Joe Arroyo había muerto, El Tiempo les pidió a sus seguidores que esperaran a que la redacción lo comprobara. Acto seguido, un reportero habló con el manager del Joe y así pudieron desmentir la noticia. La cabeza de la edición digital del periódico, Diego Santos, no ve una razón particular para que los medios colombianos le empezaran a parar bolas a Twitter este año. El Tiempo lo hizo desde febrero, y hasta ahora es que están armando un equipo encargado de las redes sociales. Santos no coincide en que hayan sido las campañas quienes dispararon Twitter en Colombia. De hecho, dice que las campañas se concentraron más en Facebook.

En todo caso, la ola verde le debe mucho —si no todo— a las redes sociales. Y toda la plata que invirtió Santos en su estrategia digital algo de repercusión tuvo que tener. Fueran o no las campañas las que nos pusieron a todos a trinar, la llegada del maestro @AlvaroUribeVel es un hito en la historia de Twitter a la colombiana. El ex presidente se vino con todo, como el terrateniente frentero que es. Cuando era presidente, lo más probable es que Uribe tuviese a alguien detrás de sus trinos. Pero, ahora que trina con mala redacción, sin espacios y abreviaciones inventadas, que trata a la gente al mejor estilo de sus Consejos comunales, es un hecho que él es el que los está escribiendo desde su Blackberry. Pero debería tener detrás a un experto en Twitter —y en uso correcto del español.

La mayoría de políticos en países serios, como el mismo Obama, que lo ha aceptado públicamente, tienen alguien que sabe más que ellos de redes sociales. En Colombia se destaca @piedadcordoba, que está trinando 24 horas al día y lo hace con coherencia y audacia. Twitter acerca a los políticos con la gente (y, también, los pone a pelear entre ellos). Mockus fue activo en la campaña, pero se calló. Armando Benedetti se ha ganado varias peleas, Gustavo Petro hace sus denuncias y Cecilia López ha sido muy activa e influyente durante el año.

Como los políticos, los periodistas han ido aprendiendo a usar Twitter. Y es que uno de los efectos de Twitter en el periodismo es que la gente ya no necesita de un medio para volverse reconocida. Sólo necesita ser buena. En ese sentido, el periodista se vuelve una marca, y sólo depende de sí mismo para salir al aire.

@DanielSamperO es una de las estrellas, porque lo ha hecho hace rato con chispa. No hay domingo por la mañana, día en que se publica su columna, que el hombre no la esté promoviendo por Twitter. Periodistas como Daniel Coronell, que promueve debates, o Hollman Morris, con sus denuncias, o Felipe Zuleta, que hace una extensión de su columna, o Antonio Casale, que cubre deportes, o Fidel Cano, que comenta los pros y los contra de El Espectador, le han dado buen uso a Twitter. Los caricaturistas, como Valddo y Bacteria, han demostrado que lo de ellos es pintar, y no las letras. Los periodistas, y sobre todo los que son la cabeza de un medio, como Alejandro Santos o Roberto Pombo, deberían usar Twitter para hablar con sus lectores, para responder por sus publicaciones y dar la cara.

¿Y los famosos? Miles de famosos trinan de sus conciertos y sesiones de maquillaje. Su contenido informativo es irrelevante y, tal vez por eso, son los más seguidos. Los tres perfiles de Twitter Colombia más seguidos son el de Shakira (3.672.619 seguidores), Juanes (1.593.907) y Fonseca (452.153).

Twitter también es un excelente lugar para que gente desconocida demuestre que es buena. Por ejemplo, @pelucavieja, con una creatividad increíble para hacer aforismos, ha demostrado que es un excelente escritor. Y @udsnoexisten, director de la revista Fútbol Total, dejó claro que es uno de los periodistas deportivos con más criterio del país.

Uno de los eventos más importantes que se han originado en Twitter Colombia fue la twitteratón, la semana pasada, organizada en Medellín: convocaron gente en varias ciudades del país para ayudar a los damnificados del invierno. Y esa es la idea: en EU, por ejemplo, los famosos dejaron de trinar para que la gente contribuyera con una campaña contra el sida.

Para rematar el año, sin embargo, nosotros tenemos estos premios, que son una buena idea, porque empujan a que la gente trine cosas relevantes, pero se ha quedado en la banalidad. Pareciera que se trata más de un proyecto entre amigos y para amigos, que algo serio, como lo haría pensar la abrumadora lista de patrocinadores que consiguieron. Pero los mejores blogueros del país —como el Bestiario del balón o la Bobada literaria— no están nominados, las categorías parecen pensadas por adolecentes —Twitter sexy o pareja Twitter— y el contenido de los premios no premia al buen periodismo. Más que la alternativa digital de los Simón Bolívar, estos premios serán la alternativa digital de los Tv y Novelas.

Así es Colombia y, consecuentemente, su versión de lo que es Twitter.

(Gráfica tomada de Ignite Social Media)

Publicado en Revista Kien & Ke en diciembre de 2010.

Written by pardodaniel

diciembre 18, 2010 at 10:44 pm

Colombia, Wikileaks y el periodismo

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Confieso que todavía no sé qué pienso de Wikileaks. Ha sido una avalancha de información inconcebible. Si uno se fuera a leer los 250 mil cables que publicaron la semana pasada, le tomaría 70 años, trabajando fines de semana. Y lo que es peor: nos tendremos que acostumbrar, porque, así les tumben la página una y otra vez, Wikileaks vino para quedarse. Así es el mundo en el que vivimos, donde una noticia apaga la otra y se acaba en un segundo el tiempo de digestión de cada una. Bienvenidos, es decir, a la paradoja que han llamado la Era de la información.

La primera impresión que dejaron las filtraciones del Departamento de Estado gringo es que no dicen nada nuevo, y que, más que todo, son una muestra de que sus métodos diplomáticos son embarazosos. Sin embargo, más allá de si ya sabíamos que la Embajada norteamericana es un hervidero de sospechas arbitrarias, que sus intenciones imperialistas siguen vivas, que Irán es una amenaza, que Berlusconni es una loca, que Putin es un corrupto, y demás, los documentos están aterrizando pensamientos que no habían sido comprobados.

Y lo mismo pasa con Colombia, al menos con lo que se ha publicado hasta ahora, que es poco. Los documentos, en su mayoría informes para el gobierno Bush, menos uno directamente diligenciado por la oficina de Hillary Clinton, hablan de cosas que suponíamos. Pero así no sean muchos ni muy ricos en información nueva, nadie se ha puesto en la tarea de ver qué dicen. Tal vez porque falta que los cables revelen la versión íntima de la ayuda que nos dan los gringos en la lucha contra el narcotráfico; y falta ver qué dicen sobre el bochinche entre Uribe y Chávez; y falta que nos aclaren el tema de las bases. Hay mucho que está por resolverse en el caso WikiColombia, como le puso María Jimena Duzán en su columna de ayer, donde también, con razón, dice que estamos en las manos de El País y de los demás medios escogidos por Wikileaks para revelar los cables, quienes, dependiendo de su agenda, publicarán en los próximos días lo que hay sobre Colombia.

Pero vale la pena preguntarse: ¿qué hay sobre Colombia en lo que se ha publicado hasta ahora?

Hay un documento que confirma que Brasil no estaba feliz con el acuerdo de las bases gringas en Colombia, que Brasil veía las agresiones entre Chávez y Uribe como estrategias de campaña y que Brasil desaprobaba la segunda reelección de Uribe.

Hay otro enviado desde la Embajada gringa en Caracas que demuestra la preocupación de Estados Unidos frente a los médicos cubanos que escapaban de Venezuela vía Colombia, desesperados con el régimen de Chávez y con las labores politiqueras que les tocaba hacer.

En uno de la Embajada en Paris se confirma que los franceses criticaron el ataque al campamento de Reyes porque ponía en peligro a Íngrid. Hay otro de esa embajada que confirma la obsesión —durante la campaña— de Sarkozy por liberar a Íngrid, pues estaba incluso dispuesto a “negociar con el diablo”, Hugo Chávez.

Otro enviado desde España dice que el gobierno de ese país veía con preocupación lo que podría pasar en la era post-Uribe, aunque hubiese “gente inteligente” en la izquierda como Carlos Gaviria. En el documento también está la visión de Aznar, que recomienda a los gringos apoyar a Uribe y firmar el TLC.

Uno de los cables que más ha generado comentarios es el que diligenció la oficina de Hillary Clinton preguntando a diferentes embajadas por los temas que le preocupaban, entre ellos la posibilidad de que Irán le esté dando entrenamiento y financiación a la guerrilla en Colombia.

En un documento enviado por la Embajada en Tailandia, los gringos le recomiendan al Departamento de Estado que presione a Colombia para que pida la extradición de Viktor Bout, el traficante de armas ruso que aparentemente hizo negocios con las FARC.

Por último, en un reporte de la Embajada en México de la Cumbre de Río celebrada en Playa del Cármen en febrero de este año, los gringos cuentan su visión sobre lo que pasó —cuando Chávez, Uribe y Correa, supuestamente, hicieron las paces—: “no se logró nada”.

Ahora, más allá de la información que está en el documento mismo, ¿qué es Wikileaks y qué significa para el periodismo?

Lo de Wikileaks y su cerebro Julian Assange —un hacker más que un periodista— no es color de rosa, como parece ser. Primero, tiene una parcialidad política —”abrimos gobiernos”, dice su bio en Twitter— que los pone en una posición casi arbitraria en contra de los gobiernos, pues supone que todo lo que viene de ellos es malo. Segundo, el hecho de que hayan escogido periódicos de corte liberal, occidentales todos, y que Assange no cumpla la orden de captura que le puso Suecia, demuestra que su transparencia puede ponerse en discusión. Tercero, Wikileaks no es necesariamente bueno para el periodismo: si bien se aliaron con los medios, el perfil de Assange publicado en The New Yorker hace seis meses —y el pobre análisis que se le ha dado a cada filtración— deja ver que Wikileaks no es amiga de la mediación e interpretación del periodista. Cuarto, el interés público —el gran argumento con el que se justifica Wikileaks— tiene límites, uno de ellos el derecho a la privacidad. Chuzar a la gente o encubrir a las fuentes no puede ser siempre justificado por el interés público. Y quinto: especular y secretear, así como la libre expresión, son derechos fundamentales. Los gringos quedan mal parados ante los cables porque especulan sobre las cosas que les preocupan, y de ello tienen todo el derecho.

Pero van a tener que aprender a vivir con que se sepan sus especulaciones y sus secretos, porque va a ser cada vez más difícil mantener la información encubierta. Y esa es, faltaba más, una buena noticia, para el periodismo, la democracia y la verdad. Pero el fin no justifica los medios, y hay que saber que el interés público y la confidencialidad tienen límites, derechos y deberes.

No es que yo esté en contra de Wikileaks. Estoy de acuerdo con Héctor Abad: hay que combatir la hipocresía. Y con María Elvira Samper: primero la gente que las picardías de los gobiernos. Y con Daniel Samper Pizano: este es un fenómeno que el periodismo no conocía. Y con Umberto Eco: los gobiernos deben dar explicación de todo lo que hacen a sus ciudadanos. Y con el mismo Assange: la geopolítica va a tener un antes y un post después del Cablegate. Y con todos los que defienden la libertad de prensa, la verdad, el buen gobierno, la democracia y el periodismo revolucionario. Pero Wikileaks, repito, no es color de rosa.

Y por eso todavía no sé qué pensar. Lo único que sé es que Wikileaks no se va a callar: se viene lo del Bank of America, lo de Guantánamo y lo de la British Petroleum. Y que no se callen nos va a tener a todos los periodistas pegados a las noticias durante esta navidad, pendientes de lo que quiera que haga Wikileaks con las filtraciones que le llegan. Bienvenidos, una vez más, al paraíso de la Era de la información.

Publicado en Revisra Kien & Ke en diciembre de 2010.

Written by pardodaniel

diciembre 7, 2010 at 11:02 am

Publicado en Kien & Ke

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La Bobada literaria: las verdaderas niñas mal

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A punta de jugar con la cultura popular colombiana, la Bobada literaria se ha convertido, desde que salió en agosto del 2009, en una de las mejores publicaciones que hay en el país. Así se burlen de mi blog en SoHo —con excelentes resultados: más de 1200 visitas—, no dejo de pensar que la Bobada literaria es, más que nada, muy inteligente. Porque son creativos, chistosos y juiciosos. Y porque son tan bobos, que pasan por inteligentes. Acá estamos, es decir, ante la reivindicación de la bobeidad, un gran aporte que le hacen estos tres payasos a la precaria y mediocre oferta de publicaciones que hay en Colombia.

Porque las niñas son y se saben inteligentes. Y por eso se dicen bobas. Porque ponerle al blog la Bobada literaria —y decir que son irrelevantes, malas y bobas— es justificarse. Imagínese que se llamara la Inteligencia literaria. Imposible: demasiado pretencioso. Les toca darse palo para justificar el palo que le dan a todo el mundo. Y la verdad es que lo hacen con éxito. Por eso, después de que sumaron a Daniel Petardo en sus filas, les pedí que me dieran una entrevista.

Y todo salió mal. No hay forma humana de que estos señores, o señoritas, contesten una pregunta con datos reales o concretos. Sólo contestan bobadas y chistes sobre las preguntas. Y esa es su idea, parece ser: decir bobadas, tomárselo todo como una bobada. Y con eso, sin pretensiones estrambóticas y con la única y sencilla idea de jugar con los que pasa en Colombia, se han ganado el respeto —o al menos la lectura— de 700 personas al día. Hacen crónicas, listas, encuestas y escriben a diario. Son trabajadores e ingeniosos. Y son, también, un ejemplo del tipo de publicación que permite el Internet. Con una plataforma gratis como Blogspot, si uno es juicioso y talentoso, si se sienta todos los días a promoverse con audacia en Twitter, puede llegar a crear una marca y una audiencia. Así empezó el satírico Perez Hilton, hoy uno de los blogueros más ricos y aclamados en Estados Unidos.

La Bobada tiene todo lo que se necesita para ser buen humorista: un lenguaje, unos personajes, un tono y una crítica de fondo. Dicen que Samuel Moreno felicitó a Vargas Lleras cuando Vargas Llosa se ganó el Nobel; que los políticos viven en mundos para lelos; que si hubiéramos mandado al campo a los taxistas hace rato habrían acabado con las Farc; que los colombianos son tan esnobs que si Carulla se llamara Baratulla nadie haría mercado ahí; que si Estados Unidos legalizara la marihuana se inmortalizaría el nombre de Bareta Obama; que, en Halloween, Valencia Cossio podría decir que está disfrazado de Bogotá.

El chiste, la bobada o el artículo que más visitas les generó fue el de Armando Benedetti como personje del mes: 1700 visitas en un día.

Son tres los creadores y escritores del la Bobada literaria.

Iván Hurtado fue el que tuvo la idea. Le mandó una carta a Páez al estilo de La Movida Literaria para que publicaran unas ideas que se les habían ocurrido con Vallejo, cuando los tres trabajaban en Señal Colombia. Hurtado fue jefe de prensa de la Feria del Libro en el 2008 y ha sido investigador en varios programas de televisión cultural. Ahora escribe la revista de Colsubsidio. Es el más experto en literatura, habla 3 idiomas, ha viajado mucho y es el que dio las ideas de 101 cosas que hay que saber sobre la cultura y las 200 bobadas que forjaron la historia de Colombia, entradas que superaron las 1200 visitas.

Carlos Vallejo ha sido redactor de Semana, de Arcadia y ahora es coordinador editorial de Axxis. También hace la sección de cine de TV y Novelas y es libretista del defensor del televidente de Señal Colombia. Publicó en SoHo una crónica buscando extraterrestres y otra sobre cómo es pasar 24 horas en la UPJ. “Entró —dicen ellos— a La Bobada de último y es el que menos colabora porque trabaja mucho; sin embargo, por ser el más famoso de los tres, muchos creen que él es el que maneja el blog.”

Daniel Páez, también conocido como ‘Chilango’, tiene un blog que, según dice, es la prehistoria de la bobada, donde hay frases sueltas de los tres y de otros amigos. Eso fue antes de que existiera Twitter. Es diseñador gráfico, y gracias a eso salen adelante ideas como los billetes del Banco Pop de Colombia. Lleva siete años escribiendo en publicaciones como El Malpensante, Shock, SoHo y El Espectador. Otra cosa de la prehistoria de la Bobada, dice, fue “El Merengón”, un video que dirigió y escribió él y protagonizó Vallejo. Recientemente lo contrató Don Juan como redactor.

En la Bobada, sin embargo, no firman con esos nombres. Primero crearon a 8000, el artista.  Luego vino Gabriel Ruiz-Navarro, Culito de la WC, Javier Hernández Franco, el Enano® y Mareo Alcallá. A Daniel Petardo, otro de los escritores y fundador de la corriente de periodismo petardo, le siguió Petardo Abdallah, y con el tiempo vendrán más Petardos.

No hay razón particular para firmar con estos seudónimos, dicen. No es, en todo caso, para esconderse. Las ideas son de los tres y cada quien aporta lo que se le ocurren; los tres editan, ponen y quitan. Decir que son mujeres viene de que la palabra ‘bobada’ es femenina y de que alguna vez los amenazaron, y aprovecharon para cambiarse de género y despistar al desocupado que los amenazó.

Mucho más se podría decir sobre la Bobada literaria. Y llegará el punto en que lo tengamos que hacer con seriedad, cuando se escriba la historia del mal humor en Colombia. Por ahora, una bobada más: esta entrevista que hicimos por el chat de Gmail.

El Proyecto

Se conocen en Señal Colombia, ¿qué fue lo primero que hicieron juntos? ¿Un documental? ¿de qué?

Lo primero que hicimos juntos fue ir a almorzar, para romper el hielo. Trabajábamos en un programa de televisión cultural que se fue a la quiebra después de ser investigado y libreteado por nosotras.

¿Por qué se entendieron tan bien?

Porque hablábamos el mismo idioma: el esperanto.

Se iban a tomar cerveza, ¿dónde? ¿alguna anécdota que recuerden de esas sentadas?

Había una tienda que nos cautivaba especialmente: tenía un afiche de Bon Jovi sobre una moto, completamente descolorido y con una pinta de peluquero muy sensual. Ahí se nos ocurrieron muchas ideas que luego fueron borradas por los efectos del alcohol. También había una en la que atendía un tipo de delicadas maneras al que le decíamos “el costeño dudoso”.

Yo siento que haberse tomado el proyecto sin ambiciones grandes fue un punto clave para que saliera bien. ¿Cómo es eso de que no era un proyecto, sino un pasatiempo? ¿cuál era el objetivo? ¿joder?

Una de las cosas que más nos gusta es joder, en sus diferentes acepciones. Y la definición de pasatiempo la puedes buscar en la RAE.

¿Qué era la Movida Literaria y qué tiene que ver con la Bobada?

La movida literaria era una revista pretenciosa que tenía una sorprendente coincidencia con nuestro nombre y que, al ser cerrada por su inteligentísimo creador, se convirtió en una pérdida invaluable para nuestras letras y letrinas. También era una buena fuente de bobadas, al igual que El Tiempo, el canal baba de Caracol y, próximamente, la revista Kien & Ke.

Ahora que son tan prestigiosos y famosos, ¿no han pensado en convertirlo en un proyecto más ambicioso?

Para ser prestigiosos y famosos nos falta un apellido como Pardo, Zableh o Posada. Nuestra principal ambición es un patrocinio de Bavaria. Después de eso veremos qué pasa con nuestras aspiraciones.

¿Le ven futuro a la cosa? ¿Qué va a ser de la Bobada en 3, 5, y 10 años?

Sí, nuestra cosa normalmente tiene futuro. Y va a ser una bobada de 4, 6 y 11 años.

Además de tiempo, ¿han tenido que invertir plata? ¿cuándo? ¿cuánto? Por ejemplo, ¿cómo financiaron la fiesta de cumpleaños?

No. Juan Pablo Plata (el de La Movida Literaria) ya era invertido. La plata para comprar el dominio la puso uno de nuestros amantes. La fiesta no necesitó financiación: cada quien se pagó su trago y Billares Londres no nos cobró un peso por estar ahí.

¿Cómo es eso de que uno de los orígenes de la Bobada es la pelea entre Arcadia y el Malpensante?

Las peleas culturales en Colombia son una gran bobada. La primera entrada de nuestro blog se basaba en esa y otra pelea que había en el momento, mucho más sangrienta y de personajes sin importancia pero convencidos de tenerla.

¿Han mandado algo a algún premio? Si sí, ¿a cuál? ¿qué y por qué?

Al Alfaguaro, al Anagramo y al de Biblioteca Peye de Sex Barrial porque nos gustan sus sonoros nombres. Y 8000 se ganó un premio de la Alcaldía Loca de Suba, es una deposición de arte que verá la luz el próximo 22 de noviembre y se va a llamar Banco Pop.

¿Cómo fue la pelea más dura que han tenido entre ustedes?

Estábamos tan borrachas que no nos acordamos. Pero hubo agentes del ESMAD y, por consiguiente, un poquito de sangre y muchas lágrimas.
Humor

¿Influencias? Se me ocurre la Tele, la Luciérnaga, Martín de Francisco, Jaime Garzón. Y, afuera, Andy Kaufman, Family Guy, Larry David. ¿No? ¿Quién entonces?

A nosotros se nos ocurren Mad, Los Simpson, Futurama, José Obdulio Gaviria, Ricky Gervais, La cosa política, Plinio Apuleyo, Fernando Londoño, Craig Ferguson, Woody Allen, Chespirito y Marbelle, que con sólo verla da risa. También, sí, un poco de La Tele y también de La Radio y, aunque estamos a años luz, algo de Jaime Calzón.

¿Algún ejemplo en Internet que se parezca a los que ustedes hacen?

Cualquier cosa que se haga en Blogger, el diseño es casi idéntico.

¿Cómo ha sido la historia del humor en Colombia?

Risible.

¿Qué tipo de humor maneja la Bobada Literaria?

El mal humor.

Una frase de los siguientes personajes:

Klim. Que está muy mal pasar a la historia con el nombre de una marca de leche para bebés.

Vladdo. Que gracias a Twitter entendemos por qué es tan mal caricaturista.

Tola y Maruja. Como el Lavadero de la Negra Candela pero más aburrido.

Daniel Samper Ospina. Un presente muy consecuente con la infancia de Ramoncito.

Don Jediondo. Hediondo.

Sábados Felices. Cada vez menos felices.

¿Qué caracteriza al humor colombiano?

Que huele feo, como los colombianos.

La gente —los colombianos, evidentemente— se la pasa diciendo que los colombianos tenemos buen humor: que somos sarcásticos y yo no sé. ¿qué opinan de esto? ¿es verdad?

No. El humor colombiano es, de hecho, muy pobre. Para la muestra un mojón: Andrés López.

Medios

Peor columnista de Colombia.

Como José Obdulio Gaviria no se puede considerar un columnista, escogemos a Catalina Ruiz-Navarro.

¿Qué piensan del Internet? ¿Cómo ven el Internet en Colombia?

Internet es el complemento del hombre, del mismo modo en sentido contrario. En Colombia vemos Internet gracias a Telmex o a ETB, es decir que lo vemos muy mal.

¿Creen que hay futuro en los impresos?

No. Creemos que lo que hay en los impresos es tinta.

Si fueran un impreso, ¿cómo sería?

Feo, porque no le pagaríamos a un diagramador y lo imprimiríamos en una fotocopiadora.

¿Han pensado en pasarse a impreso? ¿les llamaría la atención?

Sí, hemos pensado en un novedoso producto: el papel higiénico doblepágina.

Ustedes usan la técnica de despotricar de uno mismo para poder despotricar de todo el mundo. Hablando en serio, ¿qué tipo de aporte puede ser la Bobada para los medios colombianos?

Hablando en serio, ninguno.

¿Cómo están los medios en Colombia?

A medias.

¿Algo de bueno?

Hay unos pocos periodistas que sacan la cara por el periodismo, tal vez Daniel Coronell o Antonio Caballero. Pero casi todos los demás sacan el culo.

¿Qué piensan de El Tiempo?

Nos gusta cuando sale El Sol.

¿Qué piensa de Alberto Casas?

Que sería un éxito si se hiciera llamar el Dr. House.

¿Julito?

Es como Culito.

¿Darío Arismendi?

Una poderosa razón para no levantarse de la cama y seguir durmiendo.

¿Por qué no tienen Facebook?

8000 tiene, pero no lo usa nunca porque se le olvidó la clave. Encuéntrelo como Ochomil El Artista o labobadaltieraria@gmail.com

Twitter es parte fundamental de la Bobada, ¿tienen una estrategia concreta para Twitter?

Nos sentamos desde el sábado en la mañana hasta el domingo en la noche con un equipo de los mejores media experts a pensar en los trinos para la semana que viene. Cada uno tiene que aportar de 300 a 6000 trinos y a partir de ahí un editor los selecciona y los manda a Londres. Una cuenta falsa en Londres los prueba con el público inglés –que increíblemente sabe quién es Samuel Moreno– y, si funcionan, los usamos durante la semana desde nuestra cuenta.

Entiendo que Páez es el encargado de Twitter, ¿se le ocurren en plena, o se reúnen antes y hacen una lista de cosas twitteables?

Se las revela un duende en mitad de la noche y es otro duende el que las anota porque Páez está muy dormido como para acordarse. Pero en realidad nadie está encargado de nada, todo lo hacemos entre las tres. La que esté conectada y se le ocurra alguna bobada, le trina.

Política

¿Por quién votó cada uno de ustedes tres en las elecciones presidenciales pasadas?

Por el presidente sombrerito.

¿Qué piensan de Rodrigo Rivera?

Que tiene cara de mimo. Y no sabe hablar, le tiembla la voz más que a nosotras.

¿Ernesto Samper?

Gracias a un presidente mediocre y a un artista mediocre existe nuestro propio artista multimediocre, 8000.

¿Qué podría arreglar a este país?

Convertirse en una Guyana y que nadie hable de Colombia. O que se acabe el mundo en el 2012.

Si ustedes se tomaran el poder, ¿qué harían?

Tomar alka-seltzer para el guayabo del poder.

¿Alguna vez han pensado en tomarse la política en serio? Es decir, ¿no han sentido la obligación, ahora que tienen un medio con buena lecturabilidad, de decir algo en serio?

El humor es algo serio. Especialmente el humor cuando sale por la nariz.

¿Creen que dicen algo de fondo con sus chistes? ¿buscan decir algo de fondo?

Más que de fondo, decimos cosas de fondillo.

¿Qué opinan de la ley de tierras?

Es una buena iniciativa en una tierra sin ley.

Ellos

¿Cuál es la edad de cada uno de los señores?

La de los tres es 87. Pero la de cada uno va desde los 28 hasta los 30.

Iván

¿Qué estudió, dónde creció y a qué colegio fue?

Estudié Comunicación, crecí casi dos metros en Colombia y unos centímetros más en Canadá. Fui a un colegio bilingüe donde todas las clases eran en español y que tenía nombre de pueblo gringo e inglés.

Cuente cómo es eso de trabajar para la revista de Colsubsidio. ¿qué tipo de vainas le toca escribir? ¿cuánto le pagan?

Me toca escribir sobre salud y bienestar, pero espero que la gente no me crea. Me pagan con placebos.

¿Hablaría mal de la revista de Colsubsidio en la Bobada? ¿Allá saben que usted es de la Bobada?

Ellos saben que hago una bobada, pero creen que es la revista de Colsubsidio.

¿Qué idiomas habla?

Muchos menos de los que he aprendido: sólo español, inglés y, con suerte y buena memoria, francés. Estuve en clases de otros cuatro pero no aprendí nada.

¿Cuánto se demoró haciendo las “101 cosas que hay que saber sobre la cultura”?

No las hice yo: como todo en el blog, fue una colaboración. No sé cuánto nos demoramos, pero pasó mucho tiempo entre la idea (que sí fue mía) y la publicación.

¿Y en “200 bobadas que forjaron la historia de Colombia”?

Esta lista no la hubiéramos podido hacer sin contar con los 200 años que la precedieron.

¿Cómo fue el proceso de hacer esas listas? ¿Se reunieron para hacerlas?

Nos reunimos para hacer las 200 bobadas pero se nos olvidaron muchas ideas. Las terminamos de afán, en el limbo entre el guayabo y la borrachera en la noche entre el 19 y el 20 de julio. Cuando la íbamos a publicar, a eso de las 10 AM, llegó la Policía porque los vecinos se estaban quejando porque alguno de nosotros había roto una pared del edificio.

¿Qué diferencia hay entre usted, como viajero, y Daniel Petardo?

Sólo el nombre, pero no el apellido: yo también soy un Petardo, con mayúscula.

Daniel Páez

¿Qué estudió, dónde creció y a qué colegio fue?

Estudié diseño gráfico en la Nacional porque quería hacer comics. Crecí entre México y Colombia. Fui a muchos colegios y terminé validando mi bachillerato directamente con el Icfes.

¿Cómo es la historia de El merengón? ¿pa qué lo hizo? ¿cómo lo pagó?

La historia es la de un vendedor ambulante un poco obsceno y muy cochino. Lo hice para acompañar con imágenes la primera canción vocal de un grupo con el que ya había acompañado con imágenes otras canciones. Lo pagué en efectivo, con mis ahorros de todo un año.

¿Qué opina de El Malpensante?

Que es el New Yorker cundiboyacense.

¿Hablaría mal de Don Juan en la Bobada? ¿Allá saben que usted es del Bobada?

No hablaría mal porque me parece el mejor catálogo de supermercado del país. Allá saben que estoy en la Bobada pero, por suerte, no la leen.

¿Cómo es eso de que es mexicano? ¿tiene que ver con que le digan Chilango?

No sé si ha escuchado hablar de la cigüeña: pues imagínese que pasó por la casa de mis papás y les dejó un bebé en México, durante unos años en los que ellos vivieron allá. Aclaro que casi toda mi familia es colombiana. Lo de Chilango llegó 16 años después, en Colombia, porque si me dijeran chilango en México me confundirían con otros 15 millones de chilangos.

El mejor concierto al que haya ido.

Faith No More en el Hurricane 2009, en Alemania. Después de eso, sólo un concierto de Aura Cristina Geithner lograría superar las emociones.

Vallejo

¿Qué estudió, dónde creció y a qué colegio fue?

Estudié comunicación, crecí entre calañas caleñas y el único colegio que me recibió para los últimos años fue una academia militar donde me enseñaron a brillar las botas y a querer a mi patria y disparar por ella.

¿Por qué usted en Axxis? ¿Sabe algo de diseño?

De diseño de interiores. Preferiría que se llamara Axxxis.

¿Qué opina de Arcadia?

Que ahora que es la Elenco del mundo cultural debería superar a Manualidades y Condorito en el EGM.

¿Qué opina de TV y Novelas?

Que, junto a SoHo y Donjuán, es uno de los principales antecedentes boboliterarios.

¿Hablaría mal de TV y Novelas en la Bobada? ¿Allá saben que usted es del Bobada?

De Tv y Novelas es imposible hablar mal. Si es por títulos como Vuelve la perra más tierna para hablar del estreno de Lassie, deben saberlo. Pero allá se encargan de demasiadas bobadas como para leer esa bobada. Y esta bobada.

(Fotos por Laura Pombo)

Publicado en revista Kien & Ke en diciembre de 2010.

Written by pardodaniel

diciembre 4, 2010 at 12:11 pm