Daniel Pardo's Blog

Un reguero de letras, por Daniel Pardo

En enero sí hay noticias

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Las noticias que se publican no dependen de las noticias en sí. Dependen de los periodistas y, más que todo, de los lectores. Si hay lectores hay periodistas, porque los lectores son los que pagan y permiten anunciantes. Y si hay periodistas, hay noticias. Como no hay lectores por estos días, porque el colombiano promedio se “desconecta” y lee poco en vacaciones, no son muchas las noticias que vamos a ver en los medios en estas primeras semanas de enero. Veremos, más bien, artículos pre escritos sobre temas sin coyuntura. Veremos más temas fríos, más resúmenes, más listas de la gente destacada del año, más perfiles de Juan Manuel Santos, más propósitos del año. Veremos, es decir, ediciones de los mismos medios de siempre pero con un contenido diferente, malo y en menor cantidad. Ediciones tan flacas que podemos botar a la caneca en dos minutos.

Pero en enero sí hay noticias. Pero creemos que no.

En primer lugar, las vacaciones también son noticia. Sobre las vacaciones de Obama en Hawai, por ejemplo, los medios estadounidenses han llevado a cabo una cruzada que en Colombia sólo se ve en el Reinado. Hicieron un cubrimiento completo, detallado e interesante sobre qué hizo el presidente en vacaciones: qué comió, cuánto hizo en golf, cómo se vistió. Y ejemplos así, donde las vacaciones son noticia, pueden haber miles: reportajes del transporte, análisis de los problemas viales, las consecuencias del invierno, las fiestas de los famosos, el año nuevo de los desplazados, en fin. Historias innumerables pueden ser reportadas con ángulos distintos y de manera interesante en enero. No se trata de que las historias no estén o de que las que ya han sido escritas no puedan ser tomadas desde un ángulo nuevo, sino de que los periodistas piensan que no tienen por qué escribirlas porque, de todas formas, nadie las va a leer.

Lo segundo es que en vacaciones también se puede hacer periodismo. Que no haya matanzas y debates en el Congreso y juzgados y ex presidentes trinando barbaridades no quiere decir que no se puedan hacer buenas ediciones de lectura. En países como el Reino Unido o España la prensa es diferente durante el verano, sí, pero de ninguna manera es menos buena. Al contrario, es mejor: hay más literatura, más análisis, más reportajes largos que dan para una tarde entera, crucigramas, cómics, especiales de fotografía. La sección de verano de El País de España, por ejemplo, sólo se podría comparar con la edición más grande del año de Arcadia. Lo mismo pasa con el Observer, en el Reino Unido. Que las noticias que siempre leemos no estén ahí no puede ser causa de que no haya nada qué leer.

Ahora bien: los periódicos siguen saliendo, pero ¿qué publican en sus páginas? Como Colombia es un país de lagartos, los medios tienen en sus hornos innumerables engrases y favores que a lo largo del año fue imposible publicar. Así que las ediciones de enero, que se supone a nadie le importan, son un folleto de publirreportajes y artículos sobre los amigos de los directores. Y si no son eso, son un resumen más del año, con artículos que habían sido colgados hace meses y columnistas malos, porque los buenos están de vacaciones y entonces usan a, digamos, Fernando Londoño para rellenar.

Siempre es la misma historia cada año, siempre los mismos clichés. “La cuesta de enero”, esas historias sobre la escasez económica después de las fiestas es un tema típico de este mes. Listas de soluciones para enfrentarla, historias de gente pobre que se la gastó toda en diciembre, entrevista del ministro de hacienda dándole consejos a la gente y demás, hacen todos parte del género periodístico de “la cuesta de enero”, que, como bien lo dice su nombre, sólo tiene coyuntura en el mes de enero, año tras año hace 200 años.

Otro de los lugares comunes clásicos de enero son las listas de nuevos líderes, quizá porque son fáciles de escribir con antelación y dejar listos, diagramados e incluso impresos, desde diciembre, cuando los periodistas sí trabajan. Un cliché más de enero son los horóscopos y las predicciones hechas por astrólogos de cómo será el año. De hecho, en la primera página de El Tiempo el domingo pasado salió una historia titulada “El 2011 según los astros”. Y dentro de un año volverá a salir la misma, con un cambio en los números.

¿O no? Podría no salir, es mi propuesta. Podrían, de verdad, ya dejarse de hacer lo mismo todos los eneros del año y publicar artículos e historias ‒porque todo esto también aplica a los demás medios, sobre todo a la televisión‒ que de verdad den gusto leer y dejen algo de repercusión. Textos de largo aliento, a los que uno les tenga que dedicar tres horas del día. Porque, en efecto, los medios escritos tienen una oportunidad en enero: la misma edición corre de mano en mano entre todos los presentes en la finca o el club o el balneario. Pero si siguen publicando historias de medio pelo, cada vez será menos álgida la pelea entre los que están descansando por pedirse el periódico.

Publicado en revista Kien & Ke en enero de 2011

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Written by pardodaniel

enero 8, 2011 a 2:39 pm

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