Daniel Pardo's Blog

Un reguero de letras, por Daniel Pardo

La era de la (des)información

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¿Soy yo, o el mundo se va a acabar? ¿Soy yo, o este año ha sido diferente? Revoluciones en Oriente Medio, tsunami y crisis nuclear en Japón, boda Real en Inglaterra, cuatro Real Madrid-Barcelona en tres semanas, asesinato de Bin Laden. ¿Soy yo, o esto va más rápido de lo que iba antes? Y en Colombia: un invierno sin precedentes y el escándalo de corrupción más grave desde el Proceso 8000, destitución del alcalde de Bogotá incluida. ¿Soy yo, o algo diferente está pasando que tiene al mundo exaltado? Soy muy joven para responderlo: soy nuevo en esto de estar actualizado con las noticias. Tal vez el mundo siempre ha sido así de caótico. Pero, por lo que a mí se refiere, yo no puedo con tanto voltaje. Y los medios tampoco.

Que la era de la información, dicen: que mi generación es una afortunada porque tenemos Twitter y nos podemos enterar de las noticias al instante. Que el internet nos trajo libertad y democracia. A ver, le pregunto: de todos los artículos que usted abre al día, ¿cuántos se lee hasta el final? Para mí que esto de la era de la información no tiene nada de diferente a la Edad Media, en cuanto a medios: vivimos en un mar de incertidumbre igual al de antes y, lo que es peor, nos dejamos convencer, por arrogantes que somos, de que lo sabemos todo. ¿Será esta, más bien, la era de la desinformación?

¿Quién en el mundo que tenga un trabajo de tiempo completo puede absorber semejante cantidad de información? Ningún ser humano común y corriente, por inteligente que sea, tiene la capacidad, y sobre todo el tiempo, de estar actualizado hoy en día. Pasan tantas cosas que le toca escoger los temas de los que va a saber. Es la era de la información, sí: seis millones de videos en YouTube, 60 millones de blogs disponibles y cuatro millones de artículos en Wikipedia para que uno esté informado. Y, sin embargo, el 80 por ciento de los gringos, un pueblo más educado que el nuestro, no sabe quién es el primer ministro británico. Eso de tener cultura general, hoy en día, suena a frase de cajón.

Lo de la semana que corre ha sido escalofriante. La boda Real fue portada de 87 por ciento de los periódicos de mundo, el asesinato de Bin Laden estuvo en más del 80 por ciento y la destitución de Samuel Moreno en todos los periódicos nacionales. Y lo mismo con medios en Internet, radio y televisión. Recibir información hoy en día es como poner la cara al frente de una manguera de bomberos. Todos los eventos de esta semana necesitan una mirada detenida, pero ni el más especialista la va a poder hacer, porque ya habrá otro evento nuevo que le quite el tiempo y tendrá que dejar a un lado el análisis del último suceso, que ya pasó de moda. Los textos históricos ahora tienen 140 caracteres de longitud y una vigencia de una hora.

Es verdad que el internet ha facilitado la labor periodística, porque es más fácil instruirse y conseguir datos y contactos. Pero también la ha hecho más difícil, porque ya no hay tiempo para el análisis, hay más versiones sobre los hechos y la carrera por el tráfico ha llegado a punto que dan miedo, como publicar sin saber la certeza de los hechos. Una cadena de noticias publicó, como hecho verificado, que el gobierno tenía el cuerpo de Osama enterrado hace años. También existe la versión de que el atentado a las torres fue asunto interno. Y todo está documentado con fuentes. Como todos quieren dar la chiva, se abstienen de comprobar la información y publican sin pensarlo dos veces. ¿De causalidad leyó el discurso inédito del principie Harry que se filtró después de la boda real, donde decía que se morboseaba a Kate Middleton? Era una noticia falsa promovida por una agencia de relaciones públicas. Y más de cien medios en el mundo lo reportaron.

Si bien hoy en día hay más información, también hay más incertidumbre. La sobreoferta de información perjudica su calidad y su interpretación. Es como un cuarto lleno de gente que habla en voz alta: uno no oye nada, y escoge una sola persona con la que entabla una conversación. Así es esto: la gente ya no lee lo que es necesario leer sino lo que quiere leer. Y eso, en teoría, es un triunfo de la libertad. Pero ¿y si lo que la gente escoge leer es las historias de amor de los famosos y de los jugadores de fútbol que patean animales?

La gente de mi generación vive orgullosa de ser parte activa de esta era de la información. Dicen que las revoluciones en Oriente Medio no habrían ocurrido sin la ayuda de las redes sociales. Desde la ignorancia que me abruma, yo pienso que, con Facebook o sin Facebook, los árabes se iban a manifestar más temprano que tarde. ¿Y qué piensa usted? ¿Se siente tan ignorante como yo en cuanto a las revoluciones de Oriente Medio? No ha pasado un mes, y a todos ya se nos olvidó el hecho y un análisis sobre el tema es un fracaso editorial. Dicen los de la era de la información que la calidad de la prensa ahora es mejor y la accesibilidad permite libertad para escoger a quién le cree uno. Pero yo siento que los vicios de la prensa –que está mediada por intereses, que está escrita por irresponsables, que irremediablemente viene con imprecisiones– están más vivos que nunca. Y lo que es peor: los medios que me parecen buenos –como el NYTimes, El Espectador, el Guardian– están a punto de quebrarse.

Si vuelvo a lo de la Edad Media y me pongo de existencialista, pienso que hoy, a diferencia de esos tiempos de ‘oscurantismo’, ya no sabemos de dónde venimos, quiénes somos y para dónde vamos. Y eso nos lleva a no saber qué es relevante y qué no. Por eso es que los tabloides crecen y crecen –por le dan a la gente lo que quiere leer– y la información sesuda se queda en los archivos –porque nadie tiene tiempo ni ganas de leer cosas relevantes–.

Sobre Bin Laden salen y salen artículos: que sembraba marihuana, que los gringos entrenaron a metros de su escondite en 2008. Salen fotos, videos, especiales. Fox News, RCN, Pacho Santos. La gente habla, escribe, tuitea. Beatifican al Papa y, sabrá Él por qué, millones lo celebran. Se casa la realeza y, por medio de la BBC, todo el mundo babea al frente del televisor. Matan a los hijos de Gadafi, el impune. Siria, Yemen, los derechos humanos. Mourinho, Messi, los árbitros. El invierno, los desplazados. Y usted sigue trinando, dizque informando.

Publicado en Kien & Ke en mayo de 2011

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Written by pardodaniel

mayo 5, 2011 a 6:29 pm

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