Daniel Pardo's Blog

Un reguero de letras, por Daniel Pardo

Días de fuego en Inglaterra

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Una víctima fatal y 200 detenidos

Si no fuera por las  sirenas de los carros de bomberos y de policía, cualquier visitante pensaría que ayer en Londres era domingo. El cielo de verano estuvo azul todo el día, las tiendas cerraron desde por la mañana y las avenidas estaban vacías. Pero las sirenas no cesaban. Ni los helicópteros y los trinos y las noticias de que en el resto del país —Birmingham, Leeds, Manchester, Liverpool y Bristol— también se registraron disturbios. La gente está nerviosa y se nota en el ambiente. Durante la última noche, la más violenta de los últimos días, fueron detenidas 200 personas, 44 policías y 14 civiles resultaron heridos, y un joven de 26 años que transitaba en un carro falleció a tiros en medio del desorden.

Londres no está acostumbrada a esto. La gente apenas se  recupera de los atentados de Al Qaeda en 2005. Desde   los ochenta, la ciudad  no veía a sus habitantes incendiando carros, rompiendo vitrinas y robando televisores de los almacenes (ver nota anexa).

Lo de los últimos cuatro días, sin embargo, es confuso y espontáneo: tiene que ver con los cortes en los subsidios del Estado, el aumento en las matrículas universitarias, la inequidad en uno de los países más desiguales del mundo desarrollado y las comunidades marginales que viven lejos del primer mundo que supone ser el Reino Unido. Los disturbios y saqueos no son organizados por una banda de criminales concreta y la mayoría de los analistas no ven argumentos en los disturbios.


Hackney es el diverso barrio donde se produjeron los motines que dejaron más de 300 detenidos el lunes por la noche. En total, se han arrestado 525 personas y más de la mitad de ellos son nacidos después de 1990. La mayoría de los residentes de Hackney son segundas generaciones de inmigrantes árabes, pakistaníes, indios y bengalíes. Con ellos conviven terceras generaciones de trabajadores ingleses y jóvenes estudiantes que vienen de otros países. Uno de ellos, Franklyn Addo, de 17 años, escribió en The Guardian: “Lo que empezó con un pequeño grupo de personas buscando una explicación de la Policía por la muerte de un miembro de la comunidad terminó en un grupo de personas sin motivos destruyendo comunidades y aprovechando para robar”. Así le hayan disparado, todavía no se ha comprobado si la Policía fue la culpable de la muerte de Mark Duggan, cuyo fallecimiento generó toda esta violencia.

Helios Sánchez, un ‘indignado’ español, escribió en   Facebook: “El paisaje era desolador, y me dio miedo lo que vi en el camino, todos los comercios cerrados, algunos destrozados, contenedores quemados y rotos, bandas de chavales encapuchados, peleas de gente joven mientras saqueaban una tienda cerca de la estación de Hackney Down”, comentó Helios Sánchez en la red social.

Según la cónsul colombiana en Londres, Ximena Garrido, los colombianos que residen en Londres cerca de los barrios afectados —como Seven Sisters, al lado de Tottenham— no han sido víctimas de los disturbios. Al contrario, dice Garrido, “los colombianos han estado muy precavidos: cerraron los establecimientos y mandaron a sus empleados a las casas”. La cónsul estuvo la mañana de ayer hablando con colombianos y la Policía. Ningún problema se registró.

Al cierre de esta edición, varios disturbios fueron reportados en West Bromwich, en el centro de Inglaterra, y 16.000 policías se desplazan al este de Londres para prevenir disturbios por la noche. Sin embargo, los bares han puesto la madera de los inviernos en sus ventanas por si algún disturbio se presenta. La compra por internet de bates de baseball aumentó 5.000%. Londres está nerviosa.

Un país propenso a los motines

Es posible que se deba a una desazón generalizada, a la inconformidad de la gente frente a la crisis económica que obliga al gobierno a recortar gastos, pero todavía los manifestantes no expresan explícitamente sus motivaciones. La muerte de Mark Duggan, un joven negro de 29 años, a manos de policías fue el detonante que de nuevo puso en marcha la ira en Londres, una faceta de la ciudad que despertó y se mantuvo con relativa constancia durante los años 80.

En abril de 1980, un recio operativo del Scotland Yard en una cafetería de Bristol originó una velada de violencia que saldó con 19 policías heridos, 130 detenidos y carros y edificios en llamas, como si se tratara de un calco de la situación que se vive hoy en día.

Al año siguiente, 1981, dos incidentes se archivaron en el libro de la historia de la ciudad. El primero tuvo lugar en Brixton, donde una multitud de cerca de 5.000 personas se enfrascó en una batalla que dejó a 300 agentes heridos después de que un hombre de color fuera apuñalado en plena calle. El segundo ocurrió en Toxteth, Liverpool, donde el arresto de un joven de 20 años fue el inicio de nueve días de enfrentamientos entre la población civil y la Policía. Cerca de 500 personas fueron arrestadas y de nuevo centenas de heridos e incendios inundaron las calles.


Como ocurriera en la madrugada del domingo, Tottenham se convirtió en el foco de brutalidad del Reino Unido después de que una joven mujer falleciera en una redada policial. Era octubre de 1985, el mes en que se registraron los incidentes más violentos de la historia reciente: un policía murió acuchillado y al rededor de 60 personas tuvieron que ser hospitalizadas por heridas de consideración. Ese mismo año, en Handsworth, se recrudeció la tensión entre los pobladores asiáticos y negros, quienes se consideraban invadidos por un exceso de locales comerciales. Con estallidos de violencia, los disturbios se desarrollaron entre las disputas de los dos bandos y la acción de la Policía.

Desde entonces, una relativa calma se mantuvo hasta 2010, cuando los recortes presupuestados por el gobierno de David Cameron originaron multitudinarias marchas por la capital inglesa con esporádicos brotes de violencia entre los casi 50.000 ciudadanos que protestaron. Ahora, los desórdenes vuelven a formar parte de la cotidianidad.

Publicado en El Espectador en agosto de 2011

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Written by pardodaniel

agosto 11, 2011 a 11:06 am

Una respuesta

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  1. Hay un elemento de anarquía, algo que me recuerda el “Gunpowder Plot” y los hooligans que no lo logro relacionar con los hechos actuales.

    Jape (@Jape78)

    agosto 12, 2011 at 2:09 pm


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