Daniel Pardo's Blog

Un reguero de letras, por Daniel Pardo

Archive for enero 2012

Megaupload y Latinoamérica: una relación cercana

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Twitter trend MegaUpload

Cuando se produjo la noticia de la clausura de Megaupload por parte del FBI, las redes sociales en español hablaban de una especie de guerra digital en curso ¿Por qué la gente entró en pánico? Y, más importante, ¿por qué esa gente era, sobre todo, hispanohablante?

La primera razón para pensar que Megaupload era especialmente popular en Latinoamérica son sus estadísticas de tráfico.

Según el medidor Alexa, mientras que en Estados Unidos era la página 256 más visitada de la red, en México y Argentina era la 18. De los 12 países donde Megaupload era de las 30 páginas más visitadas del país, ocho eran países hispanohablantes.

Por otro lado, como se ve en la imagen arriba tomada el viernes, Megaupload fue trending topic de Twitter en Latinoamérica durante más de dos días y en mayor cantidad que en cualquier otra región del mundo.

¿Qué explica la relación especial que tenían los latinoamericanos con Megaupload?

Según el informe que presentó el jueves el FBI para justificar la suspensión de Megaupload, el 17 de septiembre de 2011 el jefe de programación de la página, Bram Van Der Kolk, que ahora se encuentra detenido, presentó a sus colegas un informe de Google Analitics, donde se reportaba el tráfico que venía de la página argentina Taringa!.

Taringa!, creada por Matías Botbol, llegó a tener un flujo de seis millones de visitas al día gracias a los archivos de películas y música que compartía.

De acuerdo con el informe de Van Der Kolk, entre agosto de 2010 y septiembre de 2011 Taringa! generó 72 millones de descargas en Megaupload, incluyendo archivos de todo tipo.

En octubre de 2009, el también argentino Tomás Escobar creó Cuevana, una página especializada en compartir un catálogo de al menos 3.000 películas y 250.000 series.

El contenido de Cuevana no estaba alojado en su página, sino que venía enlazado por Megaupload y su inmensa videoteca. Y si bien Megaupload no era la única fuente de contenido para Cuevana, sí era la principal.

Antes de Cuevana, encontrar un video de Megaupload en la red no era sencillo: había que poner códigos y requería mucha tolerancia. Pero Cuevana lo hizo tan fácil, que muchos la volvieron su fuente de entretenimiento por excelencia.

Con un diseño ágil y moderno, Cuevana le permitía a los dos millones de usuarios que la visitaban diariamente ver un video sin la necesidad de descargarlo. Y con subtítulos en español.

Tal fue la penetración de Cuevana en la cultura latina, que el verbo “cuevaniar” se volvió un término común.

A pesar de que en la red existen innumerables portales de la misma envergadura de Cuevana –que por diferentes demandas ha reducido gran parte de su contenido– ninguno es tan eficiente e intuitivo como era éste, aseguró el especialista Pablo Mancini a BBC Mundo.

Para el público anglosajón hay varias páginas de este estilo, pero son de carácter más clandestino.

MegaUpload, marca registrada

Cuevana

Gracias a la penetración comercial y cultural que tuvieron Taringa! y Cuevana en la red hispana, Megaupload se volvió una marca reconocida.

El autor del libro “Hackear el periodismo. Manual de laboratorio”, el periodista Pablo Mancini, dijo que Megaupload dejó de ser una marca sólo conocida por los especialistas y se convirtió en un producto que el usuario común de la red reconocía con facilidad.

Mancini, que también es gerente de servicios digitales en el Grupo Clarín en Argentina, dijo: “Se suele pensar que los conocimientos digitales son exclusivos para una élite especializada, pero eventos como el del jueves nos han enseñado que el usuario común del internet sabe quiénes son los protagonistas de la historia y se preocupa por su desenlace; Cuevana dio a conocer a Megaupload en Latinoamérica”.

La piratería en la región

Eduardo Bertino, director del Centro de Estudios en Libertad de Expresión y Acceso a la Información de la Universidad de Palermo, le dijo a BBC Mundo que los latinoamericanos son especialmente partidarios de unas leyes más liberales respecto a los derechos de autor y de distribución del contenido.

“No creo que en América Latina haya una aceptación generalizada de la piratería. Sí hay una necesidad de modernizar las vetustas leyes de propiedad intelectual”.

Lorenzo Villegas, consultor de comunicaciones y exdirector ejecutivo en la Comisión de Regulación de Comunicaciones colombiana, no cree que haya una predisposición de los latinoamericanos a buscar prodominantemente contenido pirata, aunque sí hay una tolerancia que tiene explicación.

Según le dijo a BBC Mundo, la gente no sabía que Megaupload fuera piratería. Lo mismo ocurre con Taringa! o Cuevana.

Por otro lado asevera que estos portales son una forma de acceder a contenidos que son particularmente costosos en Latinoamérica.

“El precio de un CD, un libro o DVD es mucho más alto acá que en EE.UU. Eso, además de que las películas, las pocas que llegan, son estrenadas en Latinoamérica mucho tiempo después de su estreno oficial.”

Publicado en BBC Mundo en enero de 2012.

Written by pardodaniel

enero 21, 2012 at 3:08 pm

La vida sin Cuevana

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Será, entonces, volver al ineficiente mundo donde Cuevana no existe. Será contactar a Omar Alexander, mi antiguo vendedor de “estrenos y clásicas” en San Andresito. Será dar más de un click para poder ver una película. Será, qué triste, dejar de ver a Larry David. Y volver a Suso el Paspi. Será, en otras palabras, reprimir mis intereses en lo más recóndito de mi cerebro. Porque Cuevana ya no está.

La tumbaron. Quedan sobras, pero la versátil colección de películas y series más grande que ha producido un hombre al que le importan los subtítulos en español ya no está. Y no va a volver.

Ayer la versión en inglés de Wikipedia estuvo cerrada, así como otras 30 páginas importantes. Y Facebook, Twitter y Google funcionaron, pero también están protestando en contra de las dos leyes con las que el Congreso gringo pretende acabar con la piratería. Cada uno tiene su versión: en España fue la Ley Sinde y en Colombia, la Ley Lleras, que fue archivada por el gobierno dado el rechazo que generó. Pero el debate vive. Y le recomiendo una cosa: aliste su tarjeta de Blockbuster.

La historia es esta, en términos generales: un grupo de personas en corbata piensa que la gente debe pagar por el entretenimiento. Basados en leyes que se escribieron siglos atrás, consideran que los derechos de autor se deben cumplir a cabalidad. Con su diploma de Harvard tatuado en la frente, creen que la piratería es un mal de la actualidad que puede ser eliminado. Con leyes.

Del otro lado está la gente que consume entretenimiento sin pagarlo. Y los ingenieros que los abastecen. No son bandidos, ni inmorales. Porque no le ven nada de malo: crecieron en un mundo donde la información y el entretenimiento eran gratis y a partir de ahí crearon una comunidad universal que comparte el conocimiento por inercia.

Es, me parece, un problema cultural: un choque entre dos racionalidades que ven el contenido y su propiedad de maneras diferentes.

Los políticos no entienden el internet. Tener un iPad o pontificar por Twitter no te hace experto en tecnología. El internet no es solo una herramienta: también es una forma de entender el mundo. Eso no lo entienden los políticos, a quienes el blog de tecnologíaMotherboard les dijo, con razón, “Señores del Congreso: no sigue siendo aceptable no saber cómo funciona el internet”. La gente que no entiende el internet –sí, incluidos los que no saben abrir dos ventanas al tiempo en el computador– debería abstenerse de este debate.

Y no solo se trata del anacronismo de los políticos, sino del lobby de sus camaradas: los 32 senadores que impulsan la ley SOPA, por ejemplo, han visto cuadruplicadas las contribuciones de Hollywood a sus campañas. Y están las críticas de don Rupert Murdoch a Google esta semana. Hollywood lleva décadas haciendo lobby en Washington. Los poderosos no están acostumbrados a que cualquier cristiano los cuestione y mucho menos les quite su negocio. Pero ahora están asustados, y lagartean para proteger sus monopolios. Porque no les basta con ser los dueños de la película, la red de cable y la banda ancha.

Como en la guerra contra las drogas: los políticos creen que la ilegalidad se lucha con la prohibición, en vez de la enseñanza y la innovación. Prohibir un producto que tiene una demanda de raíces culturales no sirve de nada. En contra de un hábito la ley no funciona. Cuevana se fue, pero están Monsterdivx1channelMovie2kSeriesyonkis y 3000filmes.

Entonces mi tía me va a preguntar: ¿cómo te sentirías tú si tu trabajo fuera subvalorado y no te pagaran lo que tanto esfuerzo y plata te costó producir? Primero: no me sentiría mal si yo estuviera forrado en dólares, como es el caso de Hollywood. Segundo: si Cuevana cobrara, yo pagaría. Y tercero, este no es un problema que se pueda reducir a la plata. Es justo, porque así funciona el mundo. Pero ese es el tipo de argumentos que evidencia la ignorancia de los políticos –y de las tías– sobre el internet: acá la plata no vale, ni es un objetivo. Ni siquiera Twitter es, aún, un negocio. Y Facebook sigue dando pasitos de tortuga. Cuevana no hizo un peso.

Estamos de acuerdo: nada es gratis en esta vida. Pero hay formas de hacer plata con el contenido en internet sin tener que censurar la distribución libre. Está la publicidad: gracias al conocimiento del consumidor que permite el internet, la eficiencia de la publicidad es mayor a la de antes. Y se ha comprobado que la piratería no es, en realidad, una amenaza: las películas nunca dejaron de ser negocio, porque las salas de cine siguen llenas, así la piratería cueste 58 millones de dólares al año. También se opusieron a los videocasetes y a los DVD en su momento, y hoy casi que viven de ellos. Lo mismos dueños de la película. Y la banda ancha. Por su parte, la escritora de Harry Potter es archimillonaria, así su libro sea el más vendido siempre, en todos los idiomas. Y aunque reaccionaron tarde, las disqueras ya se adaptaron al nuevo sistema y crecen como adolescentes: Shakira cobra medio millón de pesos por un concierto, y la gente, que la conoció por MP3, lo paga, así le cueste la mitad de su salario. Soluciones hay.

Wikipedia está cerrada porque este es un debate político y filosófico. No es mera criminalidad. Y tal vez esa sea otra de las soluciones: llevar a los ‘piratas’ al congreso. The Pirate Bay, la página sueca para bajar archivos, sigue viva porque se convirtió en un partido político.

La piratería es, como dijo Cortés ayer en La silla vacía, un concepto anacrónico e ineficiente. Los derechos de autor deben ser repensados: para que los autores del entretenimiento y la información paguen su trabajo, hay que pensar en formas distintas a prohibir su libre distribución. Encima, leyes como SOPA implican un monitoreo al contenido que perjudicaría los elementos que hicieron del internet una red de intercambio ytransparencia revolucionaria. No queremos un sistema como el chino, pero pareciera. No queremos volver a la Edad Media, pero estamos al borde.

Publicado en Kien&Ke en enero de 2012.

Written by pardodaniel

enero 21, 2012 at 3:04 pm

¿Estimula el alcohol la violencia en los estadios?

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El gobierno de Brasil y la Federación Internacional de Fútbol Asociado, FIFA, se encuentran en una nueva discusión a cuenta del Mundial de 2014. Esta vez, por la petición de la FIFA de que se pueda vender cerveza en los estadios, algo que está prohibido por la legislación brasileña.

El secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, se encuentra en Brasil impulsando la Ley General de la Copa, un paquete de leyes que busca regular el evento e incluye, entre otras cosas, la amplitud de entradas a precios preferenciales y la venta de cerveza en los escenarios del Mundial.

Esta última ha generado una gran cantidad de comentarios, puesto que el país sudamericano, según un estudio de la estatal Agencia Brasil, es donde más muertes se dan en el escenario del fútbol en Latinoamérica: 42 personas murieron por incidentes entre hinchas en los últimos diez años y el promedio de muertes al año -de 4,2- ha crecido: entre 2008 y 2010 el promedio fue de 7 muertes.

El ex futbolista y actual diputado brasileño Romario dijo que la FIFA debe respetar la legislación de su país vigente durante el Mundial de Brasil 2014 y pidió que la soberanía se respete.

El Ministro de Salud brasileño, Alexandre Padilha, ha manifestado su descontento con la intención de la FIFA. A él se unieron, aunque en términos más tímidos, el Representante de la Cámara Vicente Cândido y el Ministro de Deportes Aldo Rebelo.

Padilha, que se presentó el año pasado un estudio sobre el tema ante Comisión Especial de Consumo de Alcohol en la Cámara de Representantes, argumenta que el Congreso brasileño se debe resistir a la petición de la FIFA porque sus intenciones son comerciales, dado que entre los patrocinadores del Mundial están Budweiser y Brahma.

El estudio, realizado por el ministerio, detalla el crecimiento del consumo excesivo de alcohol entre los jóvenes y las mujeres y señaló que el abuso de alcohol es el villano de la salud.

Aunque los estudios que ha presentado Padilha no se limitan al escenario del fútbol, él considera que los graves índices de consumo de alcohol en Brasil –y sobre todo de accidentes de tránsito que se derivan– se deben combatir con leyes mejores y penas más amplias.

La legislación brasileña que defienden Romario y Padilha establece un vínculo entre violencia en los estadios y alcohol. Pero, ¿es esto cierto?

Los que dicen que no

Aunque se suele pensar que la violencia en el fútbol se puede eliminar con la prohibición de la venta de alcohol en estadios, hay quienes piensan que el licor y la violencia no tienen una relación causal en el escenario futbolístico.

Uno de ellos es Steve Frosdick, profesor de la Universidad de Birmingham, especialista en seguridad de eventos y autor del libroFootball Hooliganism, publicado en el 2005.

Según su estudio, fue después de la final de la FA Cup en 1924 que se fijó al alcohol como la explicación a los disturbios que se generan en las gradas de fútbol.

En ese famoso partido entre el Bolton y el West Ham los espectadores invadieron la cancha antes de que se diera el pito inicial. El estadio de Wembley, que en ese entonces estaba diseñado para hospedar 125 mil espectadores, tuvo que recibir a 300 mil para esa final.

Tras los históricos disturbios, la policía empezó a prohibir la venta de cerveza en botellas de vidrio en los estadios.

Y 60 años después, luego de los enfrentamientos que dejaron 39 muertos en la final de la Copa de Europa entre la Juventus y el Liverpool, la primera ministra británica Margaret Thatcher prohibió del todo la venta del alcohol en estadios ingleses.

Con eso, el alcohol se volvió el antídoto para prevenir la violencia en los estadios alrededor de Europa. Sin embargo, asegura Frosdick, no existe evidencia que señale el vínculo causal entre el licor y la violencia en las canchas de fútbol.

Los ejemplos

En Escocia, donde supuestamente se encuentran los hooligans más agresivos de Europa, la violencia se ha reducido en los últimos 10 años a pesar de que todavía se permite el consumo de alcohol en el estadio.

Los Roligans, el equivalente danés de los hooligans, son reconocidos a nivel mundial por sus buenos modales y bajos índices de enfrentamientos en estadios. Otra de sus tradicionales facetas: beber en grandes cantidades.

Por otro lado, los conflictos que han protagonizado los radicales –y en ocasiones racistas– grupos Ultras, en Italia, nunca han podido ser explicados por el factor licor.

En el 2003 Brasil prohibió el alcohol y en Argentina y Colombia no se permite su venta hace décadas. En ninguno de estos países los índices de violencia se han reducido significativamente en los últimos años.

Según Frosdick, el alcohol es solo una de las innumerables variables que influyen en los conflictos del fútbol: el racismo, la xenofobia e incluso la represión que puede generar la prohibición del alcohol son solo algunas de las causas de los conflictos que se dan en este deporte.

Las campañas

Ryan Mcnight, editor de la revista deportiva FC business, habló con BBC Mundo sobre la campaña que está liderando para que las leyes se estandaricen en Inglaterra.

En los circuitos que se practican otros deportes, como el rugby o el boxeo, el consumo del alcohol es permitido. En el fútbol, en cambio, no. Y, según Mcnight, esto se debe al estereotipo del hombre agresivo que gusta del fútbol.

“Puede que hace cincuenta años pudiéramos pensar en motivos para prohibir el alcohol en la cancha”, dijo Mcnight. “Pero hoy la demografía de los asistentes es diferente y los sistemas de seguridad son más sofisticados; no hay razón para prohibir la cerveza”.

Además, Mcnight argumenta que permitir el alcohol traería beneficios, porque el ambiente sería más familiar, el fanático se sentiría menos restringido y los estereotipos del hooligandejarían de aplicar para todos los aficionados del fútbol.

Los estudios

Geoff Pearson, Ph.D de la Universidad de Liverpool, dijo a BBC Mundo que el vínculo entre alcohol y violencia debe ser llevado a sus justas circunstancias: “un estadio puede ser el lugar más propicio para beber, porque hay segregación entre los bandos opuestos, cámaras de seguridad, policía y, más importante, el ambiente no es el mismo que el de un bar”.

En su citado estudio sobre el tema, “On the lash”, Pearson encontró que no existen pruebas científicas para probar que el alcohol produce conflictos: “a pesar de que las tasas de homicidio y riñas de bar suelen estar relacionadas con el alcohol, esto no quiere decir que se pueda afirmar los mismo en el contexto del fútbol”, dijo Pearson.

Publicado en BBC Mundo en enero de 2012.

Written by pardodaniel

enero 20, 2012 at 3:09 pm

Santiago Moure y Martín de Francisco

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El humor de los desadaptados, me atrevo a decirlo, no funcionó. Duró lo que pudo y hoy hay jóvenes que se saben los chistes de memoria. Pero, en general, el humor irreverente de Santiago y Martín no tuvo cabida en el arcaico contenido de la televisión colombiana.

El siguiente programa duró tres años, hasta el 2000. Su reciente éxito con los DVDs, YouTube y Twitter demuestra que en Colombia sí hay un público que justificaría su contenido, pero los pequeños espacios que el dúo tuvo en la televisión privada –cuya doctrina, además de dictar su contenido según criterios comerciales en vez de periodísticos, es no hacerse enemigos– no tuvieron eco.

Dirán que el chiste burdo y la crítica vehemente no son dignos de mostrar en medios masivos. Pero son necesarias para la democracia: además de opiniones racionales y medidas, el pluralismo también es pasión y revoluciones espontáneas: que lo diga el 2011. Lo popular e incluso lo vulgar son formas de involucrar al público en el ámbito político.

Y la sátira es una de las herramientas que más se ha usado para decir las cosas que los poderosos no quieren oír. “Ser serio es ser grave y como ustedes saben, grave, en inglés, es la tumba”, lo dijo Cabrera Infante.

A eso le apuntó esta pareja de sinvergüenzas. Y no se pudo, en parte porque la llegada de los canales privados sujetó el contenido de la televisión a la visión de los gobiernistas magnates económicos. Cuando la televisión se distribuía entre una docena de programadoras diferentes, el contenido era más democrático.

Ricardo Silva los entrevistó para SoHo. La pregunta: ¿se terminaron adaptando al sistema que tanto criticaron? En parte, sí: Martín es locutor deportivo y Santiago actor de telenovelas. Aunque no hayan perdido su esencia y a veces boten comentarios con crítica, la fuerza y la relevancia de los noventa ya no están. Eso es, sobre todo, porque el sistema del que tienen que comer –Caracol y RCN– no se los permitió.

Como sí se lo permite a los humoristas en países más plurales. En la entrevista, el dueto se compara con Michael Moore, el megalómano cuyos documentales de opinión rozan el amarillismo. Dirán que eso es contenido irresponsable y sensacionalista. A mí, en cambio, me parece necesario para una democracia.

El humor político y cultural está de luto en Colombia. Más si hablamos de televisión. Al más vehemente, Jaime Garzón, lo mataron. Hoy nos reducimos a Los reencauchados, que en su reencauche (y tal vez nunca) no cuajaron. Y están Tola y Maruja, que siguen echando el chiste del Hijo Putativo de Jesús.

Entonces nos queda la radio. Y la legendaria Luciérnaga, un ejemplo de que el colombiano sí consume humor político inteligente pero cuyo inocente contenido está lejos de incomodar a los poderosos. El Coyuyo fue la decepcionante competencia que le armó RCN radio; su gestor, Guillermo Díaz Salamanca, terminó en Radio Súper.

Así que nos aferramos a la literatura, en un país que no lee. El primero es el hábil parodista Daniel Samper Ospina, más un caricaturista que un veedor del poder que critica a todos por igual. Como sí lo hacía La tele. También está la Bobada literaria, que es una bobada sobre y para tres pelagatos. Y los caricaturistas, que son los mismos de hace 20 años y se han estancado sin Uribe en el poder.

La bandera del humor, en Colombia, debería estar a media asta.

Porque acá reina la doble moral y la malinterpretación. Irreverente no es irresponsable ni irrelevante, pero en Colombia se piensa eso. Acá no hay espacio para decir, de frente, “que viva la muerte”, cuando llevamos dos siglos diciéndolo por debajo de cuerda.

Además, venimos de ocho años de unanimismo mediático: el uribismo volvió el humor una mera caricatura y censuró a la sátira política irreverente. Martín y Santiago fueron víctimas de eso. Ahora volvió Godofredo Cínico Caspa, que era un chiste para televisión. Y tenemos al Pequeño Tirano, un digno proyecto al que le falta tiempo, peso y espacio.

La gente que está entusiasmada con la vuelta de Santiago y Martín los conoció por Internet, porque de otra forma no habría podido ser. Ahora, con el proyecto No más errores, la pareja quiere aprovechar esa herramienta. La tesis: a través de resaltar los errores, y en clave de humor, se logra enseñar y recapacitar. En China, por ejemplo, el humor en internet hapegado golpes duros.

Martín y Santiago se mostraban como eran y representaban, únicamente, sus intereses. El periodista colombiano, casi siempre, representa intereses distintos a los suyos: los de su jefe, los del presidente, los de su tío. Bárbara – bárbara, Mamola, Alternativa, Nadaísmo oLarribista son todos ejemplos de que la vehemencia y el humor político de los desadaptados fracasó. El periodismo en Colombia no hace autocrítica: Martín y Santiago la hicieron. Y no se pudo.

Los cito: “yo sé que yo soy muy cansón, que echo mucha vaina, que critico, que no tengo ningún derecho; ¡yo soy una babosa en este tierrero! Pero ya tengo esta tribuna, tengo esta televisión, y ¡hoy vamos con toda, pues!”. Yo me identifico con este par de cínicos: también creo que Colombia es una aldea manejada por dos capataces intocables y que para salir de esta miseria debemos educarnos y ser responsables con los medios y el lenguaje. Solo espero que con No más errores este dúo descomedido no me vaya a desilusionar. Veremos.

Publicado en Kien&Ke en enero de 2012.