Daniel Pardo's Blog

Un reguero de letras, por Daniel Pardo

Archive for febrero 2012

¿Les importan a los británicos las Malvinas/Falklands?

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Bandera británica en un cementerior de las islas Malvinas.

En los años ochenta los británicos apoyaron la recuperación de las islas Malvinas/Falklands por la vía militar y 30 años después, aunque hay detractores, la mayoría sigue pensando igual.

Pero si bien las referencias al nacionalismo siguen vigentes, las razones para el apoyo, así como para la oposición, son distintas a las de hace 30 años.

Un año después de la guerra, el historiador británico Eric Hobsbawm dijo: “Una de las más siniestras lecciones de las Malvinas/Falklands es la facilidad con la que los thatcherianos capturaron el brote patriótico que inicialmente no estaba, en sentido alguno, confinado a los conservadores, y mucho menos a los thatcherianos”.

Pero, ¿pervive hoy dicho brote patriótico? ¿Qué piensan los británicos?

Las encuestas

La mayoría de comentarios de los británicos en los foros de internet y redes sociales están de acuerdo con que el Reino Unido tenga el control militar de las islas Malvinas/Falklands.

En un foro realizado por el Parlamento de las Juventudes (UKYP, por sus siglas en inglés), un simulacro del parlamento para adolescentes, el 23% consideró que las islas deben ser del Reino Unido, el 17% estuvo de acuerdo con que siga como un Territorio Británico de Ultramar, el 7% defendieron la propiedad de Argentina y el 3% pregonaron la independencia.

En una encuesta realizada por la página de internet del diario The Guardian, cuyos lectores se podrían describir como liberales y cosmopolitas, el 63,7% está de acuerdo con que el príncipe Guillermo haya llegado a las islas.

La firma inglesa de investigación ComRes, contratada por la cadena de televisión ITV, les preguntó a los británicos qué piensan sobre las Malvinas/Falklands y, en conclusión, la mayoría está de acuerdo con su gobierno.

Por ejemplo, con la afirmación “El gobierno británico debe mantener todas las acciones abiertas, incluyendo militares, en respuesta a una posible amenaza de invasión en las Malvinas/Falklands” el 61% estuvo de acuerdo, el 15% en desacuerdo y el 24% no sabía.

Además de esto, el 76% piensa que el futuro de las Malvinas/Falklands debería ser determinado por los isleños y solo el 7% está en desacuerdo, mientras que el 18% no sabe.

El 53% de los 2052 adultos que ComRes entrevistó a finales de enero piensa que la disputa sobre las Malvinas/Falklands es más sobre petróleo y minerales que sobre derechos de los isleños. En esto, el 16% disiente y el 30% no sabe.

La prensa

En una columna publicada en The Observer, un dominical liberal, Peter Porter argumentó que tarde o temprano los ingleses van a tener que salirse de las islas, porque estar ahí es demasiado costoso y genera conflictos innecesarios con Argentina y la ONU. Según él, llegará un punto en el que sea políticamente necesario irse.

Sobre el hecho de que muchos britános no estén al tanto de las recientes controversias, Porter dijo a BBC Mundo que “los ingleses no se interesan por el conflicto porque no es un evento que tenga que ver con ellos y les afecte sus vidas. Por eso es que la economía, tu colegio o tus impuestos, son los temas que dominan las noticias. Desde 1982, poco se habla del tema, salvo cuando hay una movida diplomática, un aniversario o Argentina dice algo”.

Según Porter, las pocas reacciones que se generan son parecidas a las que se produjeron cuando España cerró la frontera en Gibraltar, dominada por el Reino Unido: “No es un sentimiento racional, pero hace parte de un nacionalismo típico de los tabloides”.

En efecto, durante las últimas semanas varios tabloides han manifestado sus opiniones sobre el debate de las islas.

El Daily Express, un diario alineado con el Partido Conservador que ha hecho campañas a favor de la retirada del Reino Unido de la Unión Europea, dijo en una columna firmada por los editores que “a los regímenes que fomentan ruidosas protestas en las calles contra otros países les gusta pensar que están ostentando su poder, cuando en realidad están haciendo lo contrario (…) Las protestas antibritánicas en las calles de Buenos Aires son un síntoma de la impotencia de Argentina, y no de su poder”, dijo el diario.

En otro diario que representa a la derecha británica, el Daily Mail, el columnista Abhijit Pandya se preguntó si este es el momento para desinvitar a los argentinos de las olimpiadas que se llevarán a cabo en Londres el próximo verano.

Pandya escribió: “A una nación cuyos políticos se comportan de manera tan punzante y peligrosamente agresiva hay que demostrarle que no está promoviendo el espíritu de paz entre las naciones de los Juegos Olímpicos, sino que lo está poniendo en peligro”.

En el otro lado del espectro político se encuentra The Independent, un diario de centro izquierda que ha hecho campañas a favor de la legalización de la droga, entre otras. En un editorial del año pasado el diario celebró las intenciones de Hillary Clinton al ofrecerse como intermediaria. “Es hora de hablar sobre las Malvinas/Falklands”, dijo el diario abogando por negociaciones.

En ese mismo periódico, el activista por los derechos de los homosexuales Philip Hensher propuso que el gobierno británico venda las islas a los argentinos.

La gente

BBC Mundo habló con varios ingleses sobre el tema en busca de opiniones.

Como lo indican las encuestas, muchos británicos son indiferentes a la controversia. Incluso un graduado en historia dijo que no era un tema del que supiera mucho. Con modestia, aseguró que los ataques fueron un error, pero que en realidad no le importa. Y no fue el único en manifestar su indiferencia.

Son pocos los británicos que apoyan el discurso de la presidente Cristina Fernández. Aunque los hay: Anu Shukla, una activista que simpatiza con Chávez y dice ver los problemas “desde la perspectiva del tercer mundo”, le dijo a BBC Mundo que su posición es de total apoyo a los latinoamericanos.

“El imperio británico siempre ha estado guiado por políticas coloniales y estrategias por el control y la dominación de países que ya están oprimidos y reprimidos. Los británicos se imponen en una isla que no les pertenece”, dijo.

La guerra disparó la popularidad de Margaret Thatcher

Thatcher saluda

  • Al enterarse de la invasión, Margaret Thatcher envió una flotilla que ganó la guerra en 72 días.
  • Sus peleas contra los sindicatos tenían afectada su popularidad antes de la guerra.
  • Según Ipsos, el 70% de la población y el 83% del electorado en las elecciones de 1983 –que ganó el Partido Conservador ampliamente– apoyaron la guerra.
  • Aunque su popularidad venía creciendo, la guerra benefició su popularidad en un 53%, según las encuestas que hizo Ipsos en su momento.
  • Thatcher permaneció en el poder hasta 1990.

Publicado en BBC Mundo en febrero de 2012.

Written by pardodaniel

febrero 29, 2012 at 10:10 pm

La crisis del periodismo

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Si hoy se van a poner a hablar de periodismo, les voy a hacer una sentida recomendación: usen mucho las palabras “crisis”, “depresión”, “mediocridad” y, sobre todo, “frustración”.

El periodismo está en crisis. Ser periodista y consumir periodismo son actividades desgarradoras. Tanto la demanda como la oferta, en lo conceptual y en lo práctico, están en las mismas que la Unión Europea, el fútbol colombiano o el uribismo.

Estamos mal, colegas. Y por eso les pido que hoy, si van a discutir la profesión, lo hagan con pesimismo y de mala gana. Y, bueno, con argumentos.

Tenemos, por ejemplo, al periodismo colombiano. Los programas de radio de la mañana sontodos iguales. Los periódicos siguen haciendo lo mismo que hacían veinte años atrás. Los medios digitales no hacen periodismo digital, sino impreso en digital. O hacen melcochassin identidad. La televisión es un duopolio que nadie se atreve a solucionar. Y, de ahí, la calidad de los noticieros\propaganda de las novelas. Medios públicos no hay. La prensa de derecha no existe y los derechistas de El Tiempo hacen de todo para despolitizarse y no ganarse enemigos.

Entonces, pensaría uno, hay espacio para la crítica del periodismo. Pero acá nadie habla mal de los poderosos y la poca crítica que hay se reduce al ineficiente cliché de que los medios prefieren a Laura Acuña que a los desplazados.

Y la libertad de prensa. Ecuador tiene voz en la OEA para tirarse a la relatoría especial para la libertad de expresión, y la gente –incluido Santos– lo oye. En el último reporte de Reporteros Sin Fronteras les va mal a todos los países latinoamericanos, y Colombia está en el puesto 143. Cumple 10 años de asesinado Orlando Sierra, el exdirector de La Patria, y los homenajes son lo mismo que nada: el editorial de El Tiempo, por ejemplo, pedía “Justicia para Orlando Sierra”. ¿Y qué van a hacer en el periódico más allá de escribir ese párrafo? Podrían empezar por pagarle sueldos dignos a sus periodistas.

Porque, precisamente, uno de los problemas es que el periodista es menospreciado. Dan la vida por una noticia, literalmente, pero les pagan algo más que el salario mínimo. El periodismo es la profesión más devaluada de todas. Nos hizo reír la noticia de que un medio en España ofrecía menos de un euro por un artículo, pero eso refleja una realidad. Como no les pagan, los periodistas se tienen que vender a la publicidad.

La academia del periodismo también está en crisis: más allá de la crítica que uno le tenga a Camilo Jiménez, el episodio dejó claro que el departamento de comunicación de la Universidad Javeriana está mal concebido. Quedan la Sabana, en cuya biblioteca no hay libros de Nietzsche, y el Rosario, que apenas empieza.

Y el panorama internacional es igual de tétrico. Wikileaks se quebró y en Inglaterra, la meca del periodismo, la prensa le dejó ver al mundo las falencias irremediables que se encuentran en las raíces de su método. Por otro lado, empiezan a tener eco en los congresos las tendencias censuradoras de los políticos para frenar al vehículo de transparencia y libertad que es el internet.

Y está la economía. La crisis financiera, ya con cara de Gran Depresión, explotó cuando el periodismo venía en crisis desde que no se supo adaptar al internet. La información es cada vez más barata y peor pagada. Si el periodismo estaba en crisis antes del 2008, después ni hablar.

No hay motivos para no mencionar la palabra “crisis” en cada frase de una conversación sobre periodismo.

Ahora: no crea que esta columna es una recopilación de crisis (en plural) que argumentan una crisis general (en singular). Uno podría recoger todos los fenómenos positivos: el internet ha disparado el consumo de noticias, la gente está pagando por el New York Times, el Guardian hace periodismo de lujo; y en Colombia la luna de miel de Santos con los medios parece terminarse y hay publicaciones –Cartel urbano, La silla vacía– y columnistas –Pedro Medellín, Alejandro Gaviria– excelentes. Cosas buenas hay, sí. Pero si la nueva revista de El Tiempo es una buena noticia, los motivos para pensar en crisis son mayores. Las buenas noticias son solo los matices de un escenario que, por supuesto, no es blanco y negro. Solo los matices, digo, de una crisis generalizada y profunda.

Tal vez este no sea un evento coyuntural: puede que el periodismo haya nacido en crisis. Los periodistas siempre han sido despreciados y el sensacionalismo existe hace siglos. Quizá la crisis sea inherente a la labor periodística.

Igual, no hay nada que celebrar. Y si van a homenajear a los periodistas, págenles bien. Porque un ponqué cada 9 de febrero en la sala de redacción no es suficiente.

Y no digo que usted, periodista, sea un mediocre. O no siempre, al menos: puede que usted haya hecho con esmero un blog por el que nadie le paga o una publicación que nadie lee. Pero dígame si no: usted vive en la frustración. Amargado porque su editor le tumba la historia a cuenta de que “nos quitan la pauta”. Decepcionado porque “no hay plata” para pagar sus reporterías. Impedido porque su éxito depende del tráfico de sus notas. Achantado porque sus lectores solo le reconocen los errores. Asustado de que lo vayan a matar. Resignado porque se juega su reputación, en vano, con cada frase.

Tal vez usted ame su profesión, periodista. Pero usted sabe que, en el momento en que escogió “hacer lo que le gusta”, usted asumió que iba a tener una vida de mierda. ¿O me va decir que no hay crisis?

Publicado en Kien&Ke en febrero de 2012.

Written by pardodaniel

febrero 9, 2012 at 10:53 pm

Se vende información

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Y, en efecto, los desadaptados nos defraudaron. La gente lo predijo: era una campaña publicitaria. El nombre que se hicieron a punta de hablar como su audiencia y decir de frente lo que la gente sin plataforma quería decir se desprestigió en cuestión de segundos. Volver no es fácil, sin duda. Pero era difícil pensar que los desadaptados fueran a salir con un producto malo. Y patrocinado. Pero así fue. Se vendieron fácil y ahora es imposible ver uno de sus magistrales videos sin pensar en la campaña publicitaria, que –por altruista que sea– no es ingeniosa, ni chistosa, ni relevante. Sino patrocinada.

Pero una cosa vale decir, después de todo este torrente de comentarios: venderse, así sea feo, es necesario. Y ha sido una tradición de los famosos y pudientes desde hace siglos. Sobre todo en Colombia. El problema es que lo disfracen con información. Con campañas altruistas. Con mensajes relevantes. Con noticias. La gente que genera el contenido lleva años tratando de meterle la publicidad entre las líneas a sus consumidores. Unos lo han hecho bien. Otros mal. Y ese es uno de los elementos que el vulnerable consumidor debe tener en cuenta: cada noticia, cada foto, cada columna, tiene detrás las mañosas estrategias de un publicista.

Y ejemplos es lo que hay.

Para no ir muy lejos, vea la penúltima portada de Semana: “Debate bravo”, titulaba. Aunque se vendía como una presentación de las diferentes posiciones sobre las corridas de toros, el artículo era una defensa: “La fiesta brava no es una institución sagrada ni tiene por qué ser subsidiada por el Estado. Pero tampoco tiene por qué ser eliminada por decreto.” Y Semanaes, hace años, patrocinador de las corridas.

La publicidad siempre está detrás del contenido. Ocurre con el cubrimiento del fútbol y el entretenimiento en los noticieros: de manera solapada, promueven sus productos como si fueran información. Pero en otras ocasiones, y tal vez en la mayoría, son los publicistas quienes dictan el contenido de la información.

Sigamos con Semana. En los noventa, después de una serie de publicaciones desfavorables para el Grupo Santo Domingo, éste quitó su pauta de la revista y casi la quiebra. Un par de años después, como parte del acuerdo para devolver la pauta, Santo Domingo exigió la salida del antisamperista director Mauricio Vargas, porque El Grupo apoyaba al presidente Samper.

Los medios viven de la publicidad que compran los publicistas. Con tal poder, los anunciantes deciden qué se publica y qué no. Y los periodistas les hacen caso.

Un purista de la información diría que los medios tienen la responsabilidad de no basar su información en la voluntad de sus anunciantes. Que, en otras palabras, su deber es patear la lonchera. Pero páguele a los periodistas, a los actores, a los comediantes. Ese es el dilema, al que los medios responden con todo tipo de inventos para generar más espacio publicitario.

El maestro, Julio Sánchez y formatos del orden de “Minuto 60 Movistar”. Pero hay más: las secciones “Bar abierto”, “Tacómetro” o “A tiempo” de la revista SoHo solo existen para consentir a los anunciantes. Todas esas notas del noticiero en los supermercados van en la misma línea. Acá las noticias son sinónimo de “Bretaña, el prefecto mezclador”. El programa de televisión de D’artagnan, recuerde, solo existía gracias al patrocinio de Carulla. O pregunte, en RCNpor qué “El Lavadero” se llama así. Y la misma Kien&Ke, en cuya página lleva dos semanas colgado el video de unos yates en Cartagena como si fuera una historia.

La publicidad determina la información aquí y en Cafarnaún. Pero en Colombia, donde la plata dicta el deber ser, hemos llegado a extremos sin precedentes. No hay país donde las transmisiones de fútbol estén saturadas de publicidad como acá. Y no hay país donde interrumpan el noticiero –imagen congelada del conflicto en Urabá– con un comercial de gaseosas. Los dueños de los medios no supieron ponerle un límite a la prostitución de su información, hasta el punto de que los publicistas y los periodistas ya no conocen otra manera de hacer las cosas. Esto afecta la independencia y la credibilidad de la información. Y eso no es justo con el consumidor.

Noam Chomsky, el pionero en propaganda que denunció esta realidad, cita en su teoría un estudio en periódicos gringos: de los 150 editores consultados, 90% dijeron que los anunciantes desviaban su información y 70% dijeron que los anunciantes tumbaban historias que no les gustaban. Lo mismo pasa en televisión, radio e internet.

¿Es este un problema inherente a la información? ¿Hay forma de darle al consumidor información exenta de voluntades publicitarias? Para eso existen los medios públicos, pero en Colombia eso no existe. Por otro lado, si la pauta fuera más costosa, los medios no dependerían tanto de ella. Y de no haber monopolios, habría más espacio publicitario. En todo caso, hay formas de hacerlo bien: separar de manera tajante la información de la publicidad o hacerlo de manera inofensiva. Los medios dependen de la publicidad, sí. Pero eso no es lo que importa: el problema está en la forma, que es abusiva; en la manera como le inyectan a los consumidores avisos que no demandan.

En la forma fue que Moure y De Francisco se equivocaron: trataron de promover su causa con el patrocinio (cómo suena de familiar ese “con el patrocinio”, ¿no?) de una marca de carros y, en esas, olvidaron que sus seguidores los admiraban, precisamente, por su vehemente crítica a realidades nocivas como estas. No por hacer parte de ellas.

Publicado en Kien&Ke en febrero de 2012.

Written by pardodaniel

febrero 3, 2012 at 10:50 pm

¿Cuánto vale un Like en Facebook?

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Facebook, bolsa

Este miércoles Facebook confirmó que inicia trámites para hacer una oferta pública en la bolsa de Nueya York. Y las cifras que se se han venido mencionando de manera especulativa por los analistas son astronómicas: se calcula que la empresa -que fue creada hace siete años- se cotice entre US$75 y US$100 mil millones.

Se trata de la oferta pública que más especulación ha generado en Wall Street desde el exitoso estreno de Google en 2004, cuya capitalización bursátil fue de US$23 mil millones.

Cada fondo de inversión ha dado sus estimados del valor de la acción de Facebook: el más bajo fue el de Fidelity Investments, según el cual la acción costará 25 dólares. El más alto fue el Rowe Price Group, que estimó la acción en US$31,15. El resto de fondos situaron sus estimados en ese intervalo.

El gran activo de Facebook son sus 800 millones de usuarios, muchos de los cuales utilizan la red social varias veces al día y durante largo tiempo. Pero, ¿cómo se mide su valor?

Facebook, una máquina de oro

Con la entrada de Facebook a la bolsa, todos se preguntan qué es precisamente lo que vende y cuánto vale.

El problema al valorar Facebook es que, en realidad, no se sabe qué es lo que está vendiendo.

Desde que lanzó su red social en su cuarto de Harvard, Mark Zuckerberg ha estado guardando el contenido que cada usuario sube a la página.

Es por eso que -como se vio en la película La red social– a medida que entraba más contenido a la red, la necesidad de más software –y, por consiguiente, de más inversiones– crecía de manera acelerada.

Como empresa privada, Facebook ha conseguido alrededor de 500 inversionistas. En el momento en que la empresa se haga pública, esa cifra se va a disparar.

En el 2011, Facebook reportó más de 4 mil millones de dólares en dividendos. Un incremento del 104% del año anterior.

En la red social, la capacidad que tiene un anuncio publicitario para llegarles a sus consumidores tiene niveles de exactitud sin precedentes en la historia de la publicidad. Ese fue el éxito de Facebook.

Cada Like, comentario, búsqueda o foto que un usuario genera es información que Facebook manda a los anunciantes. De ahí, ellos estudian a los usuarios y les entregan los anuncios que creen cada uno, en su particularidad, quiere ver.

Por eso, la periodista especializada en tecnología Aleks Krotoski dijo a la BBC que, en Facebook, “los usuarios somos la materia primera”. Los 800 millones de usuarios de Facebook no son clientes, sino productos.

Esa información sobre el usuario, datos que antes de Facebook estaban restringidos a la intimidad de cada uno de nosotros, es lo que entrará a la bolsa de valores.

¿Cuánto vale?

La pregunta es, ¿se puede cuantificar? ¿Qué es, en otras palabras, lo que Facebook empezará a vender en la bolsa de valores?

Según citó en una conversación con la BBC el presidente ejecutivo de made.com (y uno de los fundadores lastminute.com), Brent Hoberman, hay estudios que estiman que una persona (en realidad un adolescente estadounidense de hoy en días) estaría dispuesta a entregar la información de toda su vida por no más de US$5.

Pero así los ejecutivos en Wall Street investiguen todo lo que se ha publicado sobre el valor de un Like o un comentario en Facebook para saber cuánto pagar por la red social, no existen estudios rigurosos que estimen cuánto vale un usuario de Facebook, según explicó Jim Brigden, presidente de la consultora en técnica de optimización en internet I Spy.

“Eso es, precisamente, lo que tiene a todos especulando”, le dijo a BBC Mundo. “Los precios de un anuncio son fáciles de estimar, pues sabes cuánta gente los ha visto y cuánta gente ha comprado; pero el valor de un usuario es mucho más subjetivo y variable, así que su valor es difícil de estimar”.

La clave en cuanto a la publicidad de Facebook es que, entre más específica sea la información que el anunciante tiene sobre el consumidor, más dinero le pagará a la red social.

Según la información que se encuentra en la página de Facebook, si el anunciante sabe que el consumidor es un hombre, paga US$1,16 por cada mil usuarios que lo vean. Pero si ese hombre está casado, el anunciante le paga a Facebook US$1,38.

Esto es, sin embargo, en términos de publicidad. Porque, como dice Brigden, el carácter de la relación entre el usuario y la red social no se puede cuantificar.

zuckerberg, facebookSegún explicó a BBC Mundo Andrés Snitcofsky, especialista en comercio en internet, la más odiada de las respuestas aplica en este caso: “depende”.

“Si valorizas una lista de correos electrónicos, por ejemplo, ésta podría costar algo cercano a cero si es gente que sólo comparte chiste, pero mil dólares si es gente que consume mucho del producto que estás publicitando”.

“Un Like es difícil de cuantificar porque no sabemos qué nivel de sinceridad significa eseLike“.

Brigden asegura que ese tipo de estudios se harán tarde o temprano: “A medida que la red se haga más sofisticada, y a medida que se estudien los comportamientos de los usuarios, podremos estimar con mayor facilidad cuánto vale el contenido de un usuario según cuánto y cómo haya sido su uso de la red social”.

Y es que con su entrada a la bolsa Facebook no estaría vendiendo el contenido que cada usuario ha generado en estos siete años.

Según el periodista de Reuters Felix Salmon, que cubre finanzas y medios digitales, lo que Facebook está vendiendo es su red de intercambio, que es de por sí grande y valiosa.

“Si yo comparto algo en una red con cinco usuarios, el Like tiene poco valor. Pero si comparto algo con millones de usuarios, el Like adquiere un valor inmenso. El usuario como tal, en su marginalidad, no vale mucho. Pero si tomas toda la red en su conjunto, ahí sí vale lo que están pagando hoy”, le dijo a BBC Mundo.

Publicado en BBC Mundo en febrero de 2012.

Written by pardodaniel

febrero 2, 2012 at 10:31 am