Daniel Pardo's Blog

Un reguero de letras, por Daniel Pardo

Archive for marzo 2012

El regreso del hooligan del arte

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Los noventa es la década favorita de los británicos. Hoy la citan, la añoran. Fue la década de las Spice Girls, de David Beckham, de Oasis. De la oveja Dolly. El cine fue otro después de Trainspotting, la película que entre sus escenas incluía a un hombre drogado nadando en su propio excremento. Igual ocurrió con la literatura después de Harry Potter o en la publicidad con Charles Saatchi. La victoria de Tony Blair, en el verano de 1997, no solo fue el reflejo de un renovado partido laborista, sino también la respuesta de una generación hastiada del régimen de capitalismo salvaje y dogmatismo cultural que por dos décadas invadió cada esfera de la sociedad británica. Que hoy Londres esté deprimida es una cosa, pero que en los noventa haya despertado después de años de oscurantismo no cabe duda.

Y, si de arte se trata, el nombre a citar es Damien Hirst. En 1999, The Atlantic dijo: “en los ochenta el arte británico estaba en preocupante necesidad de un niño malo”. Y eso fue lo que encontró en Hirst, a quien la revista llamó “el genio hooligan”.

Su padre, un mecánico, dejó a la familia cuando Damien tenía 12 años. Lo arrestaron dos veces por robar en tiendas. Su madre, que fue trabajadora social, ha dicho que perdió el control de su hijo a temprana edad. Varias universidades rechazaron sus aplicaciones hasta que entró a Goldsmiths, en Londres, reconocida por ser liberal, progresista y de vanguardia.

No llevaba dos años ahí cuando organizó la exposición que le avisó a todos de una sublevación en el mundo del arte. Se llamó Freeze, y reunía obras de varios estudiantes en un garaje en un barrio industrial. La de Hirst era una instalación de cajas pegadas en una pared. Después de Freeze, Hirst y sus camaradas hicieron cada vez más exposiciones, ya no en garajes sino en las galerías importantes de la ciudad. No tenían más de 25 años, y en menos de cinco lograron hacer algo que, según The New Yorker, nadie había logrado en la escena del arte de Nueva York: que la gente ordinaria se interesara por artistas jóvenes y desconocidos.

A esa generación la suelen llamar los Young British Artists, o la generación del Britart, y son al arte lo que Oasis al rock o Tony Blair a la política: la internacionalización de una refrescante y relevante generación de británicos.

“En los noventa apareció algo que nos hizo pensar que podíamos ir un poco más lejos y a mayor escala. No sentíamos tapujos por ser jóvenes para hacer cosas grandes y arriesgadas, sobre todo porque las cosas que estábamos haciendo no servían si no estaban en un espacio y siendo vistas por la gente”, dijo Hirst en el documental Live Forever.

El 4 de abril se inaugura en el museo de arte moderno de Londres ―el TATE Modern― una retrospectiva que recoge el legado de la obra de Hirst: sus setenta obras más importantes ―entre las que se encuentran la escultura de una vaca diseccionada “Mother and Child Divided” o el tiburón en el tanque “The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living”― estarán juntas por primera vez en la historia.

La exposición

Curada por Ann Gallagher y patrocinada por la fundación de arte islámico inaugurada por I.M. Pei en el 2008, Qatar Museums Authority, la exhibición será la retrospectiva más grande que se haya hecho sobre Hirst. “Hace mucho queríamos hacerla y este parece ser el momento para mostrarla en un contexto internacional y dentro del marco de la historia del arte universal”, dijo la curadora que, con la intervención del artista, lleva años preparando la exhibición. “Incluso para alguien familiarizado con la obra de Hirst”, dice, “esta va a ser una oportunidad única para ver la evolución de su obra a través de dos décadas”.

Para ella, que es la curadora senior del TATE hace siete años, esta exhibición no tiene precedentes, entre otras porque mostrarán una instalación de dos pisos que no ha sido exhibida desde su creación, en 1991, después de que Hirst vendió el piso de abajo ―mariposas muertas esparcidas sobre lienzos de colores– y guardó el de arriba –donde las pupas de las mariposas se cultivan sobre lienzos blancos―.

No es, pues, una mera exposición temporal de la galería más popular de Inglaterra. Es la cara que el arte británico tiene para mostrarle a todo aquel que venga a la ciudad durante el verano en el que se llevarán a cabo los Juegos Olímpicos. Y no serán pocos visitantes.

La empresa

Desde las épocas de Freeze y desde que el coleccionista y publicista Charles Saatchi se apadrinó de él cuando tenía 25 años, Hirst ha sido un pionero en la historia de la venta de arte. En términos de cantidad, calidad y precio.

Saatchi & Saatchi fue la agencia de publicidad más importante de los años ochenta y noventa. Su especialidad: lo popular. De 140 oficinas en 80 países, fue la agencia que hizo las innovadoras campañas de Margaret Thatcher, en 1981, y Gordon Brown, en el 2007. Charles Saatchi convirtió la galería, ese espacio pequeño y clandestino, en una multinacional. En palabras de Hirst: “Llevó la galería a escala estadounidense”. Saatchi entrenó a Hirst para que supiera vender su arte; o para que, desde otro punto de vista, hiciera arte con el objetivo de vender.
Como relación entre peces gordos que se respete, esta terminó en pelea. Hace dos años, Saatchi acusó a Hirst de hacer del arte “mero entretenimiento” con objetivos comerciales. En el 2008, Hirst volvió a adquirir, por ocho millones de libras, todas las obras que Saatchi le había comprado en los noventa. Tener el control de sus primeras obras le da al artista el poder sobre el mercado. Ese fue el momento en el que salió a relucir su faceta de artista-empresario.

Por primera vez en su historia de 250 años, en el 2008 Sotheby’s hizo una subasta de un solo artista y con obras recién sacadas del estudio: literalmente, ni se habían secado. La expectativa fue enorme. El dress code, “glamuroso”; la bebida, champaña añeja; la comida, paté envuelto en pan de oro. Fue el día que Lehman Brothers quebró. Y, no obstante, fue la venta de arte más cara que ha hecho un artista vivo en la historia: vendió 270 millones de dólares. Como Hirst no tuvo mediador, por lo que no tuvo que pagarle comisión a nadie fuera de la casa de subastas, toda la plata se fue para su bolsillo.

¿Por qué la gente paga tanto por el arte de Hirst? Don Thompson, profesor de economía, argumenta en su libro El tiburón de 12 millones de dólares que la gente rica, inspirada en envidias y presunción, compra arte para demostrar que es rica: “Pueden comprar innumerables yates y casas, pero el arte te distingue”, dice.

“El hecho de que Hirst haya vendido 223 obras en un año tiene que ver con que ya no es un artista en el sentido normal de la palabra, sino la cabeza de una marca global de venta de obras que son reconocibles tan pronto una fábrica las produce”, dijo The Economist en 2008.

La fábrica de arte

La idea de la fábrica no es nueva ni una metáfora: es, por el contrario, un hecho real con fundamentos filosóficos. The Factory era el estudio de Andy Warhol en Nueva York, espacio de bacanales, reuniones entre intelectuales y producción colectiva de arte. Warhol, el intérprete de la sociedad de consumo masivo, fue uno de los primeros artistas en tener artistas haciendo su arte. Trabajadores.

Hirst, en su última serie de obras ―unos cuadros con puntos de colores―, hizo lo mismo.

Después de los ochenta, los compradores de arte son un grupo más amplio, grande y rico. El objetivo de un artista como Hirst ―quien también es una institución y una marca registrada― es vender mucho y muy caro. ¿Cómo lo hace? “Para llamar la atención del mercado hoy tienes que crear arte icónico que se traduzca bien en cualquier cultura”, dijo Tobias Meyer, director internacional de Sotheby’s.

De eso se trata la fábrica, que no es el único elemento que Hirst heredó de Warhol: también usa títulos sensacionalistas e irónicos para sus obras; también ataca a una sociedad sin ideales; también es un artista hecho celebridad. En ambas obras, uno no sabe si se trata de una burla, crítica o celebración de la cultura popular. Y en el perfil de los dos el consumo de droga sin tapujos es una parte esencial de la inspiración. O de su personalidad.

Y un elemento más: la repetición. A Hirst le critican que copie su propio arte, que se plagie a sí mismo, puesto que suele hacer varias versiones de la misma obra, como Warhol. Sus defensores argumentan que no se copia a sí mismo, sino que encuentra una forma de vida después de la muerte de sus primeras obras.

Las esculturas por las que Hirst se hizo famoso, esos animales disecados metidos entre un tanque, casi siempre fueron reflexiones sobre la muerte; o, también, con la imposibilidad de la muerte en la mente de alguien que, como Hirst, está encaprichado con la vida. “La idea de la muerte es inaceptable”, ha dicho el artista, “así que la única forma de lidiar con ella es apartándose o riéndose de ella”. El crítico Peter Schjeldahl decía, en su reseña de la última exposición de Hirst, que su obra le recuerda una caricatura del New Yorker donde salían dos buitres sobre una rama sin hojas y uno le decía al otro “claro, la muerte es importante. Pero tiene que saber rico”

Como la muerte, otro de los conceptos que se leen mucho en las críticas sobre las obras de Hirst es el de sensacionalismo. La mayoría de veces, en sentido peyorativo: como los tabloides en el Reino Unido, Hirst roza el amarillismo con tal de generar impacto, dicen. Pero otros no ven nada de malo en ello, porque el impacto es una forma de romper concepciones sobre el bien y el mal y de generar reflexiones sobre temas como la muerte. Hirst mismo ha dicho que, con el tiburón, su objetivo era que la gente reflexionara sobre el miedo que nos producen criaturas más grandes al hombre. “Su trabajo logra ser inexpresivo e impactante a la vez; te provoca asombro e indignación en cantidades iguales”, dice la curadora del TATE.

Duchamp decía que el arte se hace en una colaboración del artista con el público. Según Schjeldahl, Hirst pone el peso completo de esa transacción a espalda del público: “Él es un mediador para los objetos que reproduce y es capaz de alterar la manera como vemos esa reproducción”. “La sombría y tumultuosa obra de Francis Bacon también es una influencia para Hirst”, según Richard Lacayo, autor de la portada que la revista Time le hizo en septiembre del 2008. Hirst ha reciclado, dice Schjeldahl, cosas de Duchamp, el surrealismo, Bacon, el minimalismo y todas las corrientes que se derivan de eso: “Hirst es originalmente inoriginal; para ponerlo positivamente: un maestro de la supererogación”.

“Como ningún otro artista de su generación, Hirst permeó la conciencia cultural de nuestros tiempos”, dice su curadora. Su madre, sin embargo, cree que es basura pegada a las paredes. Basura que se vende como pan y habla de una década y de una generación de británicos relevante e innovadora que hoy, sumergida en una nueva crisis financiera y administrada por otro gobierno conservador, añora sus años de inspiración y esplendor. Creativo y económico. Para resucitar sentimientos añorados es que existen los museos.

Publicado en Arcadia en marzo de 2012.

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marzo 29, 2012 at 3:50 pm

El show no es solo de las Farc

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Que prendan las cámaras. Porque una nueva ronda de liberaciones entrará al aire. Que carguen las baterías, que alisten el maíz pira, que se maquillen los presentadores. Porque el show de las liberaciones, una vez más, está por comenzar.

O no. Y ese es el primer problema de este trágico y tal vez inevitable ir y venir de noticias: que no son noticias. Sino rumores: nos basamos en comunicados ambiguos y politizados –de las Farc, de Colombianos y colombianas por la paz, del Gobierno– para publicar noticias sobre cuándo, cómo y con la mediación de quién van a liberar a las víctimas de este conflicto sin sentido, que, entre otras, somete a los secuestrados y a sus familiares a un banquete de rumores que solo le sirve a quienes usan las liberaciones como plataforma mediática. Es el famoso show mediático.

Y culpan a las Farc: que los bandidos usan las liberaciones para darse aire y reivindicar su nombre. Y es cierto: el ambivalente manejo mediático que la guerrilla les da a las liberaciones es una prueba de su crisis y falta de seriedad.

Pero no son solo ellos. Así suene cínico.

También es show del Gobierno. O los gobiernos, que podrían ser más discretos en su tratamiento del proceso. Lo de pedir, a diario, “que las liberaciones no se conviertan en un show mediático” tiene tufo retórico, y es contradictorio, porque no es cierto que ellos no busquen dividendos políticos de las liberaciones. Quién mejor que Santos para hablar de la plataforma mediática que propician las liberaciones, que salió en cada foto, cogido de la mano de Ingrid Betancourt, después de la Operación Jaque. Santos, el exministro que en contra de la voluntad del presidente reveló a la prensa que Tirofijo estaba muerto, también es culpable de volver las liberaciones un show mediático. Más que cualquier presidente de Colombia, él sabe de esto, tanto que en su Gobierno ha logrado controlar la agenda de los medios. Si quiere evitar el show, está en capacidad de hacerlo: le bastaría con quedarse callado.

Y tienen razón, no obstante, quienes sostienen que Piedad Córdoba también usa las liberaciones como plataforma mediática: vuelve a la esfera pública y reivindica su trillado nombre. ¿Haría Córdoba estas labores humanitarias si no tuvieran cobertura en los medios? Es una pregunta cínica, lo sé; pero necesaria.

Igual con la intervención de actores internacionales: ¿ayudaría Brasil, por ejemplo, si nadie se enterara que hicieron parte de la comitiva? Y Chávez, o Ecuador: ¿de qué sirve saber que pudieron haber mediado? El cubrimiento de los ires y venires de las mediaciones, las noticias hipotéticas, solo entorpece el proceso.

Y los periodistas también son culpables. En las liberaciones encuentran la historia más taquillera que ofrece la jugosa oferta de eventos violentos en Colombia. Por eso, le dedican días enteros al cubrimiento del helicóptero, el arma, la vestimenta, el aeropuerto, etcétera. ¿Y alguien sabe qué es de los liberados dos, tres, cinco años después? Nada. Los medios masivos solo cubren las nuevas liberaciones, porque son un detonante de rating sin igual. Y, en parte, se les sale de las manos hacer algo diferente.

Todos tienen un discurso –el Gobierno dice que su presión logra las liberaciones; las Farc dicen que hacen gestos humanitarios; los medios dicen su labor es registrar la noticia; Piedad dice que sin ella no hay comunicación con las Farc; Brasil dice es neutral– para justificar su labor en las mediaciones y, por ende, su presencia en el show mediático. ¿Y si se quedan callados?

Es decir, ¿qué hacer con este círculo vicioso? ¿Cómo evitar las noticias hipotéticas? ¿Cómo terminar esta cadena de noticias que empieza con el rumor de la Farc, pasa por ego de periodistas y políticos y termina con un cubrimiento digno de circo?

La solución no es fácil. Pero, para el debate, va una idea.

Los rumores y las mediaciones falsas no tendrían sentido si no estuvieran en los medios. Las Farc son ambivalentes en sus acciones porque esto les da protagonismo en los medios. La ambivalencia perdería su lógica si no fuera cubierta por los medios.

¿Qué pasaría, entonces, si nada de esto saliera en los medios? ¿Qué tal si solo nos enteráramos de las liberaciones después dos semanas, después de que el Gobierno y los mediadores jugaron sus papeles y los liberados se reencontraron con sus familias?

Como el tipo que se mete en bola a la cancha de un partido de fútbol y las cámaras, para no estimular actos como el suyo, evitan sacarlo: el acto del tipo pierde todo sentido si no es cubierto por la televisión.

Tal vez un acuerdo de autocensura entre los periodistas que garantice el silencio ante la ambivalencia de las Farc acabaría con los rumores, las mediaciones interesadas y el protagonismo de los egocéntricos. Es utópico, sí: casi cualquier regulación al periodismo va en contra de la libertad de expresión; con Twitter, además, es difícil mantener algo secreto. Y, si el pacto no tiene sanciones, no sirve.

El narcotráfico inspiró varias iniciativas de silencio, sin éxito. Y en México las adoptaron, con precarios resultados. Pero las liberaciones son un caso especial, porque solo se convierten en show mediático si son cubiertas. No solo los periodistas, sino también la sociedad civil –y el periodismo ciudadano– se tendrían que adscribir al acuerdo. Quitarles protagonismo mediático no sirvió con el narcotráfico o la guerra, pero puede que sirva con el show mediático de las liberaciones. Sobre todo, porque perdería su razón de ser. Sería cortarlo de raíz.

Publicado en Kien&Ke en marzo de 2012.

Written by pardodaniel

marzo 29, 2012 at 3:44 pm

¿Llegó el fin de Cuevana?

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Tomás Escobar, creador de Cuevana. Foto: perfil.com

El martes arrestaron en Chile a uno de los administradores, Cristian Álvarez, y el jueves un fiscal argentino formalizó una causa penal en contra del sitio web. ¿Presenciamos el principio del fin de Cuevana?

Ya desde enero varios analistas dijeron que el debate sobre los derechos de autor y expresión sería uno de los temas más recurrentes el año. Los hechos los han corroborado.

BBC Mundo habló con el creador del portal, el fiscal que interpuso la demanda y varios especialistas para analizar lo que puede ser el cierre de una de las páginas de internet más consultadas en América Latina.

Sin ánimo de lucro

Según Tomás Escobar, el creador de Cuevana, su objetivo es dar un servicio. Pocas páginas en el mundo son tan populares y aceptadas por el público ordinario como Cuevana, entre otras porque los portales que comparten contenidos de esta manera suelen ser más clandestinos.

Cuevana no hospeda los archivos que comparte: es un agregador que indexa vínculos de otros portales. Esta es, se dijo en un momento, la ventaja que tenía el portal para evitar demandas por derechos de autor.

Escobar le dijo a BBC Mundo que, cuando el tráfico de la página se disparó, se hizo necesario generar ingresos para pagar servidores capaces de aguantar altas cantidades de tráfico.

Fue por eso que el portal empezó a tener avisos publicitarios y recibir dividendos por ello. No obstante, dijo Escobar, “cuando vimos que la gente nos estaba criticando por usar el portal con ánimo de lucro, removimos la pauta”.

La demanda

El fiscal general ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y especialista en delincuencia informática, Ricardo Sáenz, abrió el jueves una causa penal contra Escobar y dos de sus colegas por violación de la ley de propiedad intelectual y permitir que el acceso a videos sin que se pagara a sus autores por ello.

Luego de tres meses de investigación en el marco de una medida preliminar promovida por HBO, Telefé y otras productoras cinematográficas, el fiscal remitió la causa judicial a la oficina de sorteos de la Cámara Criminal de Buenos Aires para que se determine –por sorteo– un juez de instrucción que intervenga en la investigación del caso.

Escobar alega que no quiso convertir a Cuevana en un negocio. Los ingresos que generó los usó para mantener la página funcionando. Cuevana da pérdidas, le dijo a BBC Mundo. Y es más un hobbie que un trabajo de tiempo completo. “Nunca imaginé que fuera a llegar a semejantes proporciones”, afirmó.

Por otro lado, el fiscal Sáenz dijo que “no es un requisito de la ley que ellos ganen plata para infringir la ley de propiedad intelectual. Brindar contenido protegido es delito aunque no ganen nada con eso”.

Para investigar las donaciones que ha recibido Escobar, que según él no superaron los US$200, Sáenz le pidió al juez que investigue las cuentas bancarias asociadas a Escobar a través de PayPal y Dinero Mail. “La justicia no se puede quedar con lo que dice el imputado; debe pedir los informes”, dijo.

Si Cuevana no cierra, al menos se verá afectada

Eduardo Bertoni, director del Centro de Estudios en Libertad de Expresión y Acceso a la Información de la Universidad de Palermo, le dijo a BBC Mundo que, “en un estado de derecho, es importante dar a los involucrados todas las garantías para su defensa. Los procesos judiciales son largos, a veces demasiado largos. ”

Y eso puede ser un problema para Cuevana, porque, aun si la justicia les da la razón, el proceso judicial perjudicará el contenido y, con ello, el tráfico de la página: “Si al final de los procesos tienen razón quienes inician los procesos, podríamos decir que no hay problema. Pero ¿qué pasa si no tienen razón?” El acusado se ve perjudicado por el proceso judicial y sus medidas cautelares no definitivas. Por culpa de ellas, sostiene Bertoni, el producto se ve perjudicado, por lo que pierde usuarios y gana competencia.

El abogado especialista en derecho informático Fernando Tomeo cree que esta denuncia marca una tendencia en la región: las compañías cinematográficas han tenido eco y las acciones políticas que buscan acabar con la piratería están teniendo cada vez más fuerza: “Esto afectará el funcionamiento de Cuevana, aunque no es posible aventurar su cierre definitivo dada la gran presión social que existe por parte de aquellos que defienden la libre circulación de contenidos en internet”.

¿El fin de Cuevana?

Tomás Escobar, quien dice estar tranquilo y optimista, manifestó que la página va a seguir funcionando con normalidad y que solo la cerrará bajo una medida cautelar. Si la cierra, intuye que solo será en Argentina.

Escobar reconoce que otra de las amenazas que enfrenta su portal es el dinero: aunque no reveló la cifra exacta, dijo que los fondos privados que mantienen la página al aire no son muchos.

“Tiene que haber una forma de arreglar con los denunciantes y evitar el cierre de Cuevana, que es un servicio con una enorme demanda”, dijo Escobar. Sobre esto, el fiscal Sáez dijo: “En una causa penal es difícil llegar a un arreglo sobre cómo redefinir Cuevana. No es el objeto de una causa penal”.

Tomeo, que también es columnista del diario La Nación, dijo: “la ley de propiedad intelectual argentina es de 1933 y no da soluciones concretas a casos como los de Cuevana en el ámbito civil. Por eso los jueces deberán resolver la cuestión en caso de promoción de acciones de daños y perjuicios, aplicando las normas de responsabilidad civil que contempla el Código Civil argentino”.

La última palabra la tendrá el juez al que le asignen el caso. Tomeo dijo que quienes iniciaron la denuncia penal ante el fiscal le solicitaron el cese de operaciones de Cuevana. Pero eso no ha sido confirmado oficialmente. “El cierre solo lo podrá ordenar el juez que finalmente tome a su cargo la investigación”, dijo Tomeo.

Sobre Cuevana

  • Fue lanzada en 2009.
  • Comparte un catálogo de 3.000 películas y 250.000 series.
  • Llegó a tener dos 15 millones de usuarios al mes.
  • Es uno de los 200 sitios web más visitados del mundo.
  • ‘Cuevaniar’ es el verbo que describe el acto de ver videos en ese portal.
  • El rediseño de finales de 2011 afectó mucho su contenido.
  • Megaupload, el portal que Interpol cerró en enero, era una de las fuentes de contenido de Cuevana.

Publicado en BBC Mundo en marzo de 2012.

Written by pardodaniel

marzo 17, 2012 at 1:20 pm

Manual de Twitter para Petro

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La gente que no está en Twitter tiene algo que esconder, Alcalde. Usted no se puede ir. Esta es la nueva esfera pública. Para que lo oigan, trine.

El problema no es si trina o no: sus críticos lo tienen todo mal. Pero usted también, Alcalde: con cada trino, inspira figuras retóricas como “gobierna por Twitter”. Están desviando el debate, Alcalde. Están usando Twitter como pretexto para criticarlo. Y es que usted está dando mucha papaya. No trine, o trine bien. Yo entiendo por qué lo hace: usted quiere dar la cara, explicar sus decisiones, dar el mensaje usted mismo. Pero lo está haciendo todo mal. Irse de Twitter sería peor: si no pregúntele a Vladdo, su amigo. Lo mejor es que se quede. Pero que lo haga bien. Para eso, para evitar que el debate se reduzca a si usted trina o no, acá van unos consejos.

No sea usted mismo. Un político no puede mostrarse como en realidad es. Y uno en Twitter es como en realidad es. Todos somos débiles, sí. Pero un político no puede revelar su debilidad. Un político debe medir cada frase y decisión; debe alejarse de la calentura; debe tener una estrategia detrás de cada salida. Y eso es difícil en Twitter. Trine como político: sea deshonesto.

Cambie de foto. El escudo de Bogotá es horrible. Sáquelo de ahí. Tenga una foto clara, fresca, bonita.

No generalice. La política es una ciencia compleja, de matices. Si va a hablar de un tema melindroso, haga una rueda de prensa. No cometa los errores de Uribe, que abusa del horrible Twiffo. Twitter no se presta para argumentar.

Sea desconfiado. No abra los links que le mandan desconocidos. Lo pueden hackear. No nos dé el placer de más controversias tipo Sophie Germain. Y, en ese orden, no vaya a poner “Bacatá” de clave.

Tómelo como un comunicado de prensa. Cada trino es una fuente para los periodistas y puede ser sacado de contexto. Usted está usando Twitter como plataforma mediática, así como antes usaban la televisión, la radio y los periódicos. Vale. Pero no lo subestime: en Twitter también hay que ser formal, inteligente, medido. Piense, en cada trino, “¿diría esto en el Congreso?”

Déjese ayudar. No sea uribista. Como es un comunicado, consúltelo con sus asesores. De hecho, dele el manejo de Twitter a especialistas en comunicaciones. Usted, lo hemos visto, no sabe de publicidad, de comunicación. Y un político es una marca; Twitter, su plataforma.

Use los medios tradicionales. Usted está equivocado: no todos los periodistas están en su contra. No todos tienen macabras intenciones. No sea paranoico. No sea uribista. Entiendo que usted quiere dar el mensaje directamente. Pero en los medios viejos también lo puede hacer: no todos los periodistas vamos a tergiversar su mensaje. Los medios tradicionales siguen siendo importantes, más que Twitter. Intégrelos a su estrategia. Haber comunicado por Twitter el levantamiento del Pico y Placa el viernes fue un error, y discriminatorio con los que no tienen Twitter.

Aprenda de Santos. Un político debe hacer todo para que su mensaje se difunda de manera centralizada, homogénea y coherente. Como hace el Presidente. Un mensaje pierde relevancia y claridad si se raparte en trozos. Como lo hace usted. Santos sabe de esto. Aprenda de papá.

Aprenda de los que sabende hecho. Aléjese de situaciones incómodas; absténgase de trinar en caliente. Mire el TL de Obama, de Cameron, de Sarkozy. No le pido que impersonalice el suyo. Pero sea formal. Tenga altura. Limpie su TL. Use mayúsculas. Usted es un dirigente. Más si está usando la alcaldíacomo tribuna para la presidencia. Sea presidencial.

Entiéndalo. La gente cree que Twitter es una mera herramienta, pero es más que eso. Es un arma política. Un detonante de las debilidades de una persona. Twitter puede acabar con la carrera de un imprudente o un inseguro. Al jefe de la oposición británico le valió una letra –escribió “Blackbuster” en vez de “Blockbuster”– para que lo tacharan racista; Anthony Weiner, un senador gringo, tuvo que renunciar por una foto en calzoncillos que trinó por error; Sarah Palin se inventó la palabra “refudiar”; Dane Deutsch, un representante gringo, dijo que Lincoln y Hitler eran ambos grandes líderes. Alcalde: así parezca, así yo lo use para hablar de mis percudidas pantuflas, Twitter no es un juego.

Trine menos. No hay necesidad de estar ahí todo el día. Con eso, da la impresión de que no está trabajando; hasta a mí me lo dicen en el trabajo: ¡ciérrelo! El “Buenos días progresistas” sobra: omítalo. O al menos ponga una coma después de “días”. Yo sé que usted quiere ser uno más, como nosotros. Pero no lo es. Lo lamento. Usted, le recuerdo, es Alcalde. Trine solo cuando sea necesario, después de discutirlo con sus asesores. Cada trino es parte de su estrategia mediática.

En crisis, apáguelo. Twitter es como un avión: en la normalidad, cualquiera lo maneja. En crisis, solo un piloto lo puede manejar. Si lo maneja borracho o en la euforia, se cae.Por algo existen los pilotos. Lo mismo pasa con Twitter: si usted no sabe manejarlo, absténgase. Y usted no sabe de comunicaciones. La clave de Twitter es tener inteligencia emocional. ¡Téngala!

Use los espacios y las tildes. O sea, una vez más: no sea uribista.

Apréndase la jerga. No es ‘los Twitters’ ni ‘el Twitter’. No es ‘le voy a mandar un Twitter’. El nombre propio: Twitter, sin pronombre. El verbo: tuitear o trinar. Y ya.

Responda, pero poquito. Dé la cara, sí. Pero no le responda a todo el mundo. Sea exclusivo. Usted es demasiado importante para, por ejemplo, comentar esta columna. No tenga conversaciones que no le importan a todos sus seguidores. Un trino, piense, es un discurso; incluso cuando va dirigido.

No tutée. A mí lo de tutear siempre me pareció una tragedia. Lo del amor también. Lo de la perrita, peor. Yo, de usted, me portaría como un adulto.

Publicado en Kien&Ke en marzo de 2012.

Written by pardodaniel

marzo 17, 2012 at 1:13 pm

La verdadera huella de Anonymous en América Latina

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Anonymous en ArgentinaEste martes, Interpol arrestó a 25 personas sospechosas de pertenecer al grupo de activismo digital Anonymous, la mayoría de ellos en América Latina.

En Argentina arrestaron a diez personas, en Colombia a cinco y en Chile a seis, entre ellos dos menores de edad y dos estudiantes de ciencias informáticas.

La filosofía detrás de Anonymous es que cualquier ciudadano del mundo puede ser parte de él. Aunque existe un grupo de fundadores con unas causas ideológicas concretas, hoy el fenómeno ha adquirido nuevas connotaciones y adeptos.

En Latinoamérica, Anonymous -pero también grupos y usuarios que dicen ser parte del movimiento- ha realizado ataques cada vez más frecuentes en los últimos años: atacaron a los carteles mexicanos, las empresas Petrobras y la Receita Federal en Brasil, el sitio web de Carabineros de Chile, la página del congreso peruano, el sitio web del senado argentino y los ministerios de Defensa y de Educación de Colombia.

Pero más allá de los ataques, ¿cuál es la presencia real de Anonymous en América latina, si es que en realidad la hay? ¿Qué tan organizados están? ¿Por qué sus ataques parecen ser tan eficientes en el continente?

BBC Mundo investigó y habló con varios expertos para contestar a estas preguntas.

Vulnerabilidad

Tal vez el argumento más sólido para pensar que Anonymous ha tenido una fuerza particular en Latinoamérica es que las páginas web de los gobiernos y empresas de la región son más vulnerables que en otras partes del mundo.

En enero de este año, la empresa de seguridad informática McAfee estimó cuáles son los países más avanzados en ciberdefensa.

Según el estudio, que tuvo en cuenta elementos como contrafuegos, protección antivirus y capacitación, entre otros, varios países latinoamericanos no están bien preparados para defenderse de ciberataques.

En un escalafón liderado por Finlandia y Suecia, países como México y Brasil estaban entre los últimos puestos de la muestra.

Lea también: “Los países mejor preparados para resistir un ciber ataque… y los peores”.

¿Predilección por Latinoamérica?

Anonymous en cualquier parte del mundo

Si los sistemas de defensa de los sitios web en Latinoamérica son especialmente débiles, ¿que tan fuerte es la presencia de Anonymous en la región, comparado con el resto del mundo?

Para Pablo Mancini, autor de “Hackear el periodismo: manual de laboratorio”, las acciones de Anonymous en América Latina han sido contadas: “deben ser un porcentaje pequeño del total de acciones que han realizado en el mundo”.

Y Sebastián Bortnik, gerente de educación y servicios de ESET Latinoamérica, una empresa de seguridad, coincide: “A nivel global han tenido igual o más éxito”.

Ambos destacan el hecho de que los ataques, si bien realizados en lugares determinados, responden a lógicas globales.

Heterogeneidad

“Los Anonymous de Latinoamérica son una adaptación local de los Anonymous originales”, dice Camilo García, un profesor de periodismo digital en la Universidad Javeriana de Bogotá que prepara un libro sobre hacktivismo.

Estos ataques son denominados “denegación de servicio”, dice: asaltos básicos que marcan una gran diferencia -no solo técnica, sino también organizacional y conceptual- con los ataques a Stratfor, Paypal o Sony.

Según Mancini, que también es gerente de servicios digitales en el Grupo Clarín en Argentina, Anonymous no tiene en Latinoamérica la densidad de activistas que tiene en Europa y Estados Unidos. Es un fenómeno reciente, que apenas empieza a utilizar estos nuevos instrumentos de protesta.

Mancini dice que en Latinoamérica la capacidad de los activistas para movilizarse, en términos físicos, es más difícil que en cualquier otra parte. Por eso, la gente ha encontrado en el hacktivismo una plataforma eficaz.

Mancini dice que es importante diferenciar entre las acciones de Anonymous, la organización, y las de gente que dice ser parte del grupo.

En Argentina, por ejemplo, la acción de Anonymous se ha reducido a criticar a la iglesia de la cienciología, el primer objeto de ataque que tuvo el movimiento desde su origen.

La cantidad de adeptos informales que tiene Anonymous es bastante más grande al número de miembros oficiales, que no son más de 10 ó 12 en Argentina.

“Pero si hablamos del número de seguidores, se trata de centenares o miles de personas”, dice Mancini.

Según él, el ataque a la página del congreso argentino como represalia a una ley que buscaba aplicar un impuesto a dispositivos de almacenamiento digital fue obra de hackers espontáneos.

Una consecuencia de la heterogeneidad de Anonymous es que surgen rumores que el mismo movimiento ha tenido que desmentir.

Por ejemplo, el año pasado se dijo que Anonymous atacaría tres de los servidores más importantes del mundo para apagar internet, algo que es, según Mancini, tecnológicamente imposible. Lo mismo pasó cuando surgió el rumor de que atacarían a Facebook, lo cual fue desmentido por Anonymous.

Anonymous en París

Un problema de ignorancia

Bortnik dice que el relativo arraigo de Anonymous en Latinoamérica tiene que ver con el contexto: el continente tiene problemas sobre los cuales los activistas se quieren manifestar.

El problema, según Bortnik, es que mucha gente no sabe que hay prácticas ilegales en internet.

“Cada quien escoge sus formas de protesta”, dice, “pero la falta de conocimiento sobre las reglas que hay en el internet, algo que tal vez no ocurre con la protesta pública en la calle, ha llevado a que se produzcan arrestos como los de esta semana”.

Para Bortnik, que trabaja en proyectos para educar a la gente de estos peligros, este es un tema clave, sobre todo porque el activismo cibernético apenas se está asentando en la región y será un tema del que seguiremos hablando el resto del año.

García también menciona el carácter primario del fenómeno en Latinoamérica: “Acá apenas vamos en la ‘Denegación de servicio’ y eso se quedará así por mucho tiempo: lo que hacen es robo de bases de datos, explosión pública de información privada, defacement, entre otras. Esto apenas empieza, y el interés que han generado se debe a su extraña forma de actuar”.

Libertad de expresión

García afirma que los efectos de Anonymous en sociedades donde hay limitaciones para tocar ciertos temas son enormes.

“Anonymous se han convertido en la voz de temas intocables, como la defensa de la libertad de expresión en Ecuador o la defensa de una educación universitaria universal en Colombia”.

Mancini coincide: “cuando gobiernos como Venezuela o Argentina se den cuenta de la neutralidad que permite la red, también van a querer regularla, como hicieron con la televisión y la prensa”.

Los arrestos en contexto

En el comunicado de Interpol no se menciona la manera como se llevaron a cabo los recientes arrestos en América Latina.

El operativo internacional, que integraron policías de varios países, se llamó Operation Unmask (operación desenmascarar) y fue lanzado a mitad de febrero. El operativo también decomisó 250 equipos de tecnología informática.

Los arrestos en países hispanos son parte de una historia. Cuando se dio el debate sobre la piratería a partir del la ley Stop Online Piracy Act (SOPA) en el congreso de Estados Unidos, supuestos miembros de Anonymous atacaron distintos sitios oficiales y privados en varios países, entre ellos el de el FBI.

Después de esto, Interpol efectuó un operativo en Nueva Zelanda en el que detuvo al propietario del sitio para compartir archivos Megaupload y a siete de sus empleados.

La presencia de Megaupload en Latinoamérica era importante: era el sector del mundo donde más tráfico generaba y, gracias a páginas como Cuevana y Taringa!, el sitio tenía reconocimiento en la región.

Lea también: “Megaupload y Latinoamérica: una relación cercana”.

La detención de Kim Dotcom, creador de Megaupload, fue seguida por más ataques cibernéticos en la red hispana y ahora, por la detención de presuntos gestores de ciberataques.

Publicado en BBC Mundo en marzo de 2012.

Written by pardodaniel

marzo 2, 2012 at 10:19 am

Publicado en BBC Mundo

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La pasta es la pasta

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Si quieren les damos eso: ustedes son los más leídos, los más ricos, los más grandes. Como dijo Guardiola sobre Mourinho y el show mediático: en eso, “él es el puto amo”. Si quieren les damos eso: en el negocio, ustedes son los putos amos. El Tiempo es la tienda más rentable del periodismo, ya. El Tiempo es el medio que más empleos genera, ya. El Tiempo lanzó nuevas publicaciones, ya. El Tiempo se va a vender por trescientos millones de dólares, ya. El Tiempo da bonos a sus empleados, ya. El Tiempotiene proyectos de responsabilidad social, ya.

Parece ser –porque en Colombia nada, y sobre todo esto, se sabe con certeza– que El Tiempo ha crecido cual refinadora de petróleo desde que la editorial Planeta lo compró. Y que, por consiguiente, los catalanes se irán con los bolsillos más pesados después de venderlo. Eso es lo que ellos deben decir, y les podemos dar ese argumento, esa victoria, sin comprobarlo.

Porque, igual, no importa. Porque, si hablamos de lo que en un principio nos trajo a esta conversación, el periodismo, la era Planeta en El Tiempo fue un fracaso.

Pero empecemos hablando en su idioma, el que se desliga del periodismo. Empecemos hablando del negocio que llamó la atención de Planeta en Colombia: la televisión, que sigue siendo el más lucrativo de los medios.

Los españoles hicieron mal los cálculos. Pensaron –y no fueron lo únicos– que en el tercer mundo el poder puede pasar por encima de las instituciones y que la segunda reelección de Uribe era un hecho. Asumieron que el apoyo de El Tiempo al gobierno, cuya máxima manifestación fue la liquidación de la revista Cambio, les bastaría para ganar la licitación por el tercer canal. Esa fue la prioridad, el canal, y pusieron a toda la empresa a disposición de eso.

Y, ahora que tumbaron la licitación por el canal, Planeta se va de Colombia sin el negocio que los trajo en un principio.

El fracaso, sin embargo, no fue solo la estrategia político-comercial. El fracaso de Planeta en Colombia es, sobre todo, periodístico: su reputación está por el piso, el contenido que genera no es relevante, sus periodistas no trabajan con libertad y su línea editorial traicionóla visión que hizo de El Tiempo el periódico más grande de Colombia.

Hace poco, el líder de la oposición, Álvaro Uribe, dijo que El Tiempo se ha convertido en un “órgano propagandístico del gobierno o la justicia”. Es cierto: el santismo de El Tiempo se nota en cada frase, en cada entrevista semanal a la Canciller. Pero El Tiempo también fue un órgano propagandístico del gobierno Uribe: apoyaron su candidatura y reelección y nunca negaron que las presiones políticas fueron la causa del cierre de Cambio. Hoy, una vez más,El Tiempo apoya al gobierno de turno.

Cada publicación –como Fox News, por ejemplo– tiene derecho a decir lo que quiera. Pero que no nos vendan con retórica engañosa la idea de que son un periódico liberal e independiente.

Otra hazaña de Planeta fue el rediseño del periódico, cuyo objetivo fue basar el contenido en la estrategia comercial. Separaron las secciones en tres: ‘Debes saber’, ‘Debes leer’ y ‘Debes hacer’, esta última como tribuna para llenar el diario de publirreportajes. El rediseño fue la prueba de la nueva línea editorial: primero está la plata, después el periodismo. Según me dijo un periodista, cuando las relaciones del periódico con Pacific Rubiales se estrecharon, mandaron un correo a la redacción para que no publicaran nada sobre la petrolera sin que fuera revisado por el director.

De esa estrategia comercial se deriva una maniobra política: no hacerse enemigos. Sobre el video de Francisco Santos y sus electroshocks no publicaron una palabra en el periódico. Y no por casualidad salieron columnistas controversiales, como Claudia López, León Valencia y María Jimena Duzán. Por eso, también, armaron una revista de entrevistas –un formato más apto para el elogio que para la crítica– en remplazo de Cambio, de investigación y opinión.

“La pasta es la pasta”, esa filosofía que los catalanes también llaman “la pela es la pela”, fue la estrategia detrás de un periodismo que no pisa callos y prioriza la satisfacción de los anunciantes a la de los lectores.

Los españoles dirán que su proyecto fue un éxito: que lanzaron un canal de noticias por cable, que Elenco es un negocio redondo, que eltiempo.com es un monopolio, que Motortiene 50% de saturación. Eso dirían ellos. Yo, como lector, diría otra cosa. Y tampoco es que El Tiempo no haga nada bien: Ricardo Silva es el columnista favorito de Twitter, la aplicación del iPad se traba menos que la de El Espectador, los especiales multimedia son bonitos y Bocas le tomó unas fotos memorables a Hernán Peláez.

No todo lo que tiene que ver con la Casa Editorial El Tiempo está mal, digo. Pero casi todo. Y eso es gracias a Planeta, que llegó, rediseñó, convirtió un medio en una imprenta de billetes y ahora lo deja con todas las consecuencias periodísticas que eso implica: mala reputación, reporteros frustrados, contenido atosigado de pauta y falta de independencia. Le dejan el problema a otro, cual Luis Carlos Sarmiento, que seguro perseguirá esa obtusa y nociva idea de que, para no quebrarse, hay que prostituir el periodismo.

Pensar en estrategias comerciales para generar ingresos no tiene que implicar acabar con la reputación y calidad de una publicación. Con el argumento utilitario uno puede vender salchichas, pero no periódicos. El Tiempo, después de Planeta, es el puto amo del negocio, pero está lejos de ser el amo de la cancha, el periodismo.

Publicado en Kien&Ke en febrero de 2012.

Written by pardodaniel

marzo 1, 2012 at 10:05 am