Daniel Pardo's Blog

Un reguero de letras, por Daniel Pardo

Archive for abril 2012

Colombia según el mundo y el mundo según Colombia

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¿Cómo sobrevive un mono mal bronceado en tierra de mulatos descamisados? ¿Cómo logra un periodista del New York Timesacceder a una puta en un recóndito barrio de Cartagena? ¿Cómo la consigue, le habla, le explica qué es el New York Times y la convence de que lo deje tomar notas?

Es la pregunta que trasnocha a los periodistas colombianos que cubrieron y todavía cubren el escándalo del servicio secreto gringo en el burdel cartagenero: ¿por qué un gringo ignorante de la idiosincrasia costeña me chivió jugando de local? Pagaron. Pero ese periódico no suele pagar, no tiene plata para pagar y fiscaliza cada vez que un medio paga. La respuesta es otra. Y es, una vez más, que somos poca cosa. Que tenemos complejo de ser colombianos, que le tenemos miedo a la prensa internacional y que hacemos el periodismo que nos merecemos.

Ayer se nos fue el día entero debatiendo quién es el culpable de los señalamientos internacionales por prostitución, como si fueran mentira y como si eso importara. Siempre estamos buscando al culpable en los demás. Es la doble moral bajo la cual se rige este país que con urgencia necesita una visita al psicoanalista.

Si el New York Times no hubiera destapado el escándalo del prostíbulo en Cartagena, la denuncia no habría salido del todo. Porque consciente o inconscientemente los medios patrios le siguieron el juego al gobierno de que el objetivo de la cumbre era dejar a Colombia bien frente al mundo. Por otro lado, la prensa colombiana suele tener tapujos al cubrir eventos de la vida privada de los poderosos. Y más importante: la prensa colombiana, así como todos nosotros en esta parcela católica, tiene complejo de adolescente que no sabe jugar fútbol: prefiere no jugar antes que jugar mal. Tenemos complejo, digo, porque pensamos que toca dejar a Colombia bien frente al mundo.

Por eso escondieron a los indigentes, por eso nos vestimos con la mejor pinta para viajar en un avión y por eso tenemos embajadas más lujosas que Suecia en París y Madrid. Porque qué penita quedar como país pobre y atrasado y putero. Cada vez que nos dicen que Colombia es cocaína y violencia, que es en parte lo que somos, nosotros brincamos a decir que también es café y playas bonitas. Somos, como la llamó Ana María Cano, una corte insana.

También por esta lógica de ‘la ropa sucia se lava en casa’ fue que reaccionamos como fieras ante el reciente artículo de El País sobre Medellín, en el que se retrataba con pluma e investigación primaria la sanguinaria realidad que se vive en las comunas hace años.Llamaron al periodista a pedirle explicaciones, a que –siguiendo el método uribista– oyera una lista de números que contradecían su investigación, para ponerla “en contexto”. “Porque solo se enfocó en lo malo”.

El foco del periodista de El País nos indignó porque eran las cosas malas, pero, si hubieran sido las cosas buenas, ahí sí llamamos a felicitarlo por su implacable reportería.

El periodismo es una ciencia inexacta y subjetiva. Según la pregunta que el reportero considere relevante explicar, hace una selección de ejemplos y realidades y fuentes que se la contestan. Uno se puede enfocar en lo bueno, en lo malo, en ambas. Depende del objetivo. Lo importante es que lo haga bien. Pero en Colombia es distinto: acá solo queremos hablar de lo bueno. Cuando, y esta ya es mi opinión, lo importante debe ser retratar lo malo, a ver si se arregla. En Colombia, sin embargo, nos inventamos programas de radio y especiales periodísticos que solo se dedican a las buenas noticias.

Y no es más que por esa crisis de identidad quinceañera que hemos celebrado la portada deTime como si fuera la clasificación al mundial de fútbol. Hubiera sido una portada sobre Bogotá, parapolítica, corrupción, prostitución, desigualdad, delincuencia, maternidad temprana, DAS, desmovilizaciones, hambre, educación, nepotismo o cualquier otra de nuestras desdichas que con facilidad se pueden argumentar como un fenómeno digno de portada de revista internacional, y arman marchas y crean fundaciones para enaltecer el nombre de Colombia.

Si de algo sirvió la portada de Time es para demostrar que esa revista es pésima. Ni siquiera eso, ni el lobby del santismo vendiendo la idea de que “Colombia está de moda” con la revista en la mano, sirvió para aparentar que estamos bien: no solo el escándalo del servicio secreto develó el grave problema de prostitución que sufre Cartagena y nos hizo quedar como un prostíbulo, sino que internamente nuevas encuestas demostraron que la gente ya no está tan feliz con la realidad nacional.

¿Por qué el New York Times denunció el escándalo que cualquier medio nacional hubiera podido revelar con mucha más facilidad? Porque el periodista colombiano –por colombiano más que por periodista– tiene complejo de quedar mal ante el mundo. Y, encima, porque cada vez que un periodista colombiano ve a un colega internacional, se asusta, como si todos ellos, y ahí está el ejemplo de Time, fueran paradigmas del periodismo perfecto.

Por eso cada vez que un medio internacional menciona a Colombia armamos noticia: porque solo nos miramos el ombligo y, cuando miramos para afuera, es arrodillados.

Publicado en Kien&Ke en abril de 2012.

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Written by pardodaniel

abril 26, 2012 at 9:26 pm

Paul McCartney y el periodismo de Julio Sánchez Cristo

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Quería aguantarlo. Quería hablar con él, investigarlo. Quería reservarme este tema para un análisis más largo, más histórico. No lo quería quemar.

Pero Paul McCartney se tiró todos mis planes. El que sus promotores llamaron “El concierto de la historia” es para mí la campaña mediática de Julio Sánchez Cristo por excelencia: es un ejemplo claro, histórico, del manejo que el periodista y/o publicista le da a las noticias. Quería hacer una investigación histórica antes de tocar el histórico tema de Julito. Pero no pude aguantarlo.

Sánchez tiene un poder omnipotente: el de escoger el tema, en su programa matinal, que periodistas, políticos, empresarios y tuiteros van a comentar el resto del día. Lo logró a punta de innovación periodística. Y de jugadas políticas y comerciales cuestionables. E innovadoras.

Sánchez ostentó todo su poder durante el cubrimiento y/o la promoción del concierto de Paul McCartney: convirtió el préstamo del estadio en un tema de interés y relevancia nacional, presionó a los políticos con insistencia y finalmente logró que Fernán Martínez pudiera hacer el concierto en el Campín. Incluso usó la sección “El tema del día” para hacer sondeos de cuánto estaría la gente dispuesta a pagar. Las pruebas, por si las quiere oír, están en el blog de Carlos Cortés en La silla vacía.

Ahora el favor se devuelve: Martínez paga a La W por la publicidad del concierto y la entrevista del exBeatle será publicada en exclusiva por la emisora de Sánchez. Y a todos los periodistas de La W, faltaba más, les regalarán boletas que valen 800.000 pesos.

Fernán es amigo de Julio y Julio es amigo de Juan Manuel. Juan Manuel presiona al alcalde y el alcalde presta el estadio. Julio es amigo de Felipe, jefe de Semana. Felipe es amigo de Fernán y de Juan Manuel. Todos ellos son amigos de Roberto, jefe de El Tiempo. Y entre todos promueven el evento en sus revistas y periódicos y emisoras. A todos les gustan los Beatles, claro, e irán al concierto. Sin pagar ni hacer fila.

Toda generalización tiene excepciones y este es un fenómeno espinoso que debe ser matizado e investigado con pinzas. Ya habrá tiempo para eso. Pero, en términos generales, creo que el ejemplo del concierto de sir Paul demuestra una tendencia general de la historia de Colombia: que los políticos, periodistas y empresarios son un mismo –aunque no homogéneo– costal de oro que maneja la democracia, los medios y la economía según se les antoja.

Varias son, en mi opinión, las consecuencias de este fenómeno.

Con periodistas que dictan la información según su ánimo de lucro la gente deja de confiar no solo en ellos, sino en los periodistas que sí hacen el trabajo con transparencia. El periodismo es de las profesiones más devaluadas y desprestigiadas por cuenta de periodistas con agenda comercial y política.

La complicidad entre los periodistas, los políticos y los empresarios afecta a la prensa independiente: el que la haga se quiebra, porque nadie lo patrocina, o se le cierran puertas, porque se gana de enemigos a sus potenciales jefes.

Usted sabe de qué hablo: el colombiano promedio conoce el tratamiento que Sánchez le da al periodismo, pero nadie dice nada: nadie cuestiona a las élites porque son los empleadores del país entero. Y recuerde: en nuestra sensiblera cultura ‘crítico’ es sinónimo de ‘enemigo’. Si yo soy enemigo de Julio, Roberto no me va a dar trabajo. “La rosca está mal cuando uno no es parte de ella”, dice el resignado colombiano promedio.

Otra institución perjudicada es la democracia: si no hay forma de confiar en la manera como lo periodistas informan, ¿cómo vamos a votar de manera genuina por los candidatos que ellos nos dan a conocer?

De nuevo: generalizo. Pero estoy convencido de que el problema de Colombia es que hay dos países: el de la élite que actúa como se le antoja y el de la gente que no tiene otra opción a tragar entero o comer callada. Y el ejemplo del concierto no solo es evidente, sino que tampoco es el único. No es por conspiracionista, ni por marxista: solo creo que en este país estamos acostumbrados a creerle a los periodistas sin cuestionar sus intereses. Y que, gracias a eso, ellos usan los medios como plataforma comercial.

Ahora: uno podría decir que se trata de un mal menor. ¿Por qué oponerse, después de todo, al esperado concierto de McCartney? La complicidad entre el libre mercado y el periodismo, además, es inevitable: “eso es lo que le paga el sueldo de los periodistas”, dicen los editores cuando les cuestionan la venta de la primera página del periódico. Y es problema de Sánchez: la democracia permite la libertad para hacer lo que uno quiera con su medio, sea promover causas políticas o comerciales. Nadie es, lo sabemos, objetivo.

Yo creo, incluso, que Julio Sánchez es un genio: es una enciclopedia y un ícono de innovación –para bien y para mal– en la historia de la radio colombiana. La W, además, hace un buen cubrimiento internacional y trata ciertos temas con rigurosidad y vehemencia. Pero son los temas que no les incomodan a Sánchez y a sus amigos. Ya vendrá, pues, el momento en que los historiadores cuenten el cuento de Julito como debe ser (si es que Julito no es quien los contrata).

Por ahora aténgase a una sobredosis de sir Pablo: concursos por las boletas, listas de la mejor canción, entrevistas con su aguatero. Sánchez le dio viabilidad política al concierto y generó una demanda en la gente. Ahora lo va a vender a precio de oro.

Yo no iré al concierto. El que se lo pierde soy yo: lo sé. Pero es que cada cuña, noticia y panfleto sobre el tema me producen escozor.

Quería aguantarlo, pero no pude.

Publicado en Kien & Ke en abril de 2012.

Written by pardodaniel

abril 14, 2012 at 10:23 am

Colombia: una ley antipiratería para estar en sintonía con EE.UU.

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internet regulacion

Un proyecto de ley que busca combatir la piratería digital fue aprobado el martes en el Congreso de Colombia a pesar de la fuerte oposición y al debate que ha generado.

Se trata del segundo intento del gobierno de Juan Manuel Santos para atacar este delito, después de que el año pasado el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, archivó una iniciativa de ley similar –aunque no idéntica– que fue rechazada por varios analistas e inspiró ataques cibernéticos a páginas del Estado por parte de Anonymous, un grupo rebelde de hackers.

La nueva ley fue denominada Ley TLC, puesto que es uno de los requisitos que exige el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos que el gobierno colombiano está en vísperas de firmar.

El próximo fin de semana Colombia será la sede de la Cumbre de las Américas, un evento que reúne jefes de Estados del continente y en el que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, se reunirá con su homólogo estadounidense, Barack Obama. Y, aunque probablemente la ley no será discutida por los mandatarios, se cree que una ágil aprobación de la ley en el Congreso mostrará que para el gobierno de Santos –que tiene mayoría parlamentaria– es una prioridad tener una buena relación con Washington.

¿Qué explica esta exigencia de EE.UU.? ¿Cuáles son los detalles de la ley?

El contexto en Estados Unidos y América Latina

El debate sobre la piratería y los derechos de autor llegó a los congresos del mundo el año pasado y cuando pasó por Estados Unidos tuvo su punto más álgido, entre otras porque la enciclopedia electrónica Wikipedia realizó un apagón en forma de protesta.

Las diferentes leyes que por ahora parecen estar congeladas en el Congreso de EE.UU. generaron una discusión entre quienes creen que el contenido en internet debe ser regulado y los partidarios del acceso libre en la red. Los primeros defienden los derechos de los productores, quienes buscan lucrarse con sus obras. Por otro lado, hay quienes defienden que la propiedad intelectual no está por encima de la libertad de expresión.

Cuando se dio el debate en Estados Unidos por las leyes SOPA y PIPA, muchos analistas sugirieron que las presiones de los propietarios del contenido en el Capitolio tenían la ley a punto de aprobarse, sobre todo después de una investigación de MapLight, una organización enfocada en el flujo de dineros en el Congreso estadounidense, que comprobó contribuciones de Hollywood a senadores.

Ahora, la Casa Blanca planteó un nuevo proyecto de ley, CISPA, y el FIB e Interpol están realizando una investigación internacional que, entre otras, dio con el arresto del creador de sitio para compartir archivos Megaupload. En Estados Unidos, pues, la defensa de los derechos de autor se ha vuelto una prioridad.

Lea: El FBI cierra el sitio de intercambio de archivos Megaupload

Los Tratados de Libre Comercio establecen una serie de principios básicos sobre la propiedad intelectual que buscan concertar los sistemas entre los países firmantes: se llaman Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC o, en inglés, TRIPS).

En el 2010, el gobierno de Michelle Bachelet logró aprobar una ley de derechos de autor que según analistas consultados por BBC Mundo logró un balance entre los argumentos enfrentados en este debate (ver recuadro).

Esta es una discusión conocida en América Latina, sobre todo porque Cuevana y Taringa –páginas de intercambio de archivos que se han visto afectadas por leyes de derechos de autor– son de amplio reconocimiento en el continente.

Lea: ¿Llegó el fin de Cuevana?

La ley TLC en Colombia

Después de cinco años de negociaciones, Colombia y EE.UU. firmaron un TLC en octubre pasado. El problema de violencia sindical y la injusta competitividad entre países desiguales económicamente generaron críticas, pero también hubo quienes resaltaron la generación de empleo y los beneficios para el consumidor. La firma del tratado exigió una ley como la que pasará este martes por el Congreso.

Lea: Colombia y EE.UU.: cinco años y medio para llegar a un acuerdo

El medio digital colombiano La silla vacía hizo un análisis según el cual la ley será aprobada rápidamente, porque el gobierno presentó el proyecto con mensaje de urgencia. El portal, especializado en política, dice: “mientras que la ‘Ley Lleras’ le entregaba a los proveedores de internet la responsabilidad de actuar en caso de una infracción al derecho de autor, o la propiedad intelectual en internet, este nuevo proyecto se ocupa, en cambio, de comenzar a delimitar un marco legal sobre cómo se manejarán estos aspectos jurídicos en línea. Y, aunque es verdad que el proyecto no tiene el mismo alcance que planteaba la ‘Ley Lleras’, sí intenta regular algunos aspectos de los contenidos de internet”.

Entre otras cosas, la ley prohíbe la retransmisión a través de internet de señales de televisión sin la autorización del titular y establece la posibilidad de multas para infractores en internet al derecho de autor.

Tanto el periodista de La silla vacía, Pablo Medina, como el consultor de comunicaciones y exdirector ejecutivo en la Comisión de Regulación de Comunicaciones colombiana, Lorenzo Villegas, manifiestan preocupación porque el proyecto no ha sido discutido abiertamente: “El trámite de urgencia implica que no haya discusión en el congreso”, le dijo Villegas a BBC Mundo.

cumbre americas

Villegas también señaló: “El marco de derechos de autor del TLC es más amplio y deja abierto a la legislación nacional varios temas que deberían tratarse y discutirse. Sin embargo, en un afán poco justificable y poco entendible quieren que se apruebe de manera expedita.

Según Villegas, esta norma es más exigente que la misma normatividad estadounidense en la materia. “Hubiera sido interesante hacer un análisis de cómo otros países que tienen TLC con EE.UU. han implementado esta normatividad con el fin de garantizar un sistema más equilibrado de derechos de autor en Colombia. (Ver recuadro).

“Creo que es necesario proteger los derechos de autor pero considero sumamente negativo que no se haga discusión, que las universidades no participen y que no se estudien abiertamente los temas que, como demostró la Ley lleras, son de interés nacional”, concluyó Villegas.

Por su parte, un profesor de derechos de autor de la Universidad de los Andes que prefirió omitir su nombre, dijo: “Esta ley en particular no tiene un efecto general sobre la protección que ya existe desde hace varios años al derecho de autor, aunque hace varias aclaraciones y extiende algunos plazos de protección según lo exige el gobierno de Estados Unidos”.

La ley chilena, ¿el ejemplo a seguir?

Varios analistas dicen que la ley chilena, donde se firmó un TLC con EE.UU., puede ser el ejemplo a seguir.

Según un artículo del Centro Internacional para el Comercio y el Desarrollo Sostenible, en 2010 se aumentaron las sanciones civiles y penales en casos de infracción, se mejoraron los procedimientos judiciales y se estableció un régimen simplificado de indemnizaciones económicas.

Después de la ley hay casos en los que no se requiere autorización ni pago al titular de los derechos para utilizar legalmente una obra, entre los cuales está citar fragmentos cortos, reproducir obras en beneficio de discapacitados, compartir con fines educacionales y se protege la sátira y la parodia de contenidos encontrados en otros medios.

Publicado en BBC Mundo en abril de 2011.

Written by pardodaniel

abril 10, 2012 at 10:11 am