Daniel Pardo's Blog

Un reguero de letras, por Daniel Pardo

Archive for junio 2012

“La única lógica que se está aplicando en Siria es la de matar”

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jon lee anderson en escritorio

Mientras Jon Lee Anderson se reunía con Abu Khaled, un líder del Ejército Libre de Siria, en la ciudad Rankous, estalló afuera un tiroteo entre rebeldes y soldados del gobierno que se prolongó toda la tarde.

El periodista tuvo que refugiarse en un patio donde había una pareja, un bebé y una anciana que lloraba y cortaba manzanas. Solo hasta que llamó al más alto funcionario gubernamental que conocía, quien lo regañó por estar ahí sin una comitiva oficial, Anderson logró salir en un corto alto el fuego. Esa noche de enero, Abu y su hijo murieron.

Jon Lee Anderson es reportero del semanario estadounidense The New Yorker, donde escribe perfiles y crónicas políticas o de guerra diez veces la longitud de este artículo.

Aunque la primera parte de su carrera la dedicó a escribir sobre América Latina, después del 11 de septiembre de 2001 se enfocó en otra región: cubrió Afganistán, Irak, Libia, Liberia, Sudán y Siria, donde se desarrolla un conflicto sobre el que habló con BBC Mundo en su casa del sur de Inglaterra.

Durante meses, las voces que hablaban de una guerra civil en el país árabe se multiplicaron. Este miércoles, por primera vez, fue el presidente Bashar al Asad quien describió la situación en esos términos al referirse a “un verdadero estado de guerra civil”.

La encrucijada del periodismo

Jon lee anderson

Así como pudo haberle ocurrido a Anderson en Rankous, varios periodistas de medios occidentales murieron en Siria desde el inicio de las revueltas. Tres de ellos, amigos suyos: Anthony Shadid, Remi Ochlik y Marie Colvin, que murió en el bombardeo de una casa donde los rebeldes albergaban periodistas. “No puede ser casual que a la mañana siguiente de que Marie hubiese hablado con la CNN por un teléfono satelital hayan caído 11 morteros a esa casa”, dice Anderson.

Siria no ha sido un conflicto fácil para los periodistas internacionales, cuya labor cubriéndolo muchos consideran necesaria. “No creo que el régimen quiera periodistas muertos”, dice, “pero en Siria la vida de uno está en mano de otros”.

En Libia la cobertura se facilitó por el creciente poder territorial de los rebeldes. Y en Egipto, señala, no vimos una revolución clásica, sino una manifestación, en ocasiones violenta, en una plaza urbana. “Siria, en cambio, sigue siendo un país controlado por el gobierno a pesar de haber un enfrentamiento abierto”.

¿Qué opciones tiene, entonces, un periodista?

“Puedes entrar a Siria por la frontera turca con el ejército rebelde y correr el riesgo, físico y periodístico, de tener una mirada muy local: unos pueblos, unos combates, unos combatientes. Eso no te da la visión oficial y global del conflicto, que sigue siendo la parte gruesa. Entonces la otra vía es la oficial e intentar empujar la raya para contactar a los rebeldes. Yo hice eso porque una vez estás con el régimen es más fácil hablar con los rebeldes, y no al contrario. No hay nada dicho con el gobierno, pero tenerlo de mi lado, por ejemplo, me salvó de la encerrona en Rankous”.

Después de un año y medio de conflicto se genera cierta apatía de las audiencias hacia el conflicto. ¿Cómo sería una cobertura ideal del conflicto sirio que interesara a las audiencias?

“Los detalles son la única forma de lograr un impacto. Más que el ruido blanco, más que el barullo que leemos por estos días, sería ideal poder generar sensaciones a través de detalles que vuelvan a tocar los sentimientos de la audiencia. Pero con la visa de máximo 10 días que te dan, y en medio de semejante violencia, es muy difícil hacer una ilustración de cómo ocurren las masacres, de quiénes son las víctimas”.

Guerra contra sí misma

¿Qué es una guerra civil?

“Es un escenario en el que sectores significativos de la sociedad empiezan enfrentarse abiertamente y uno de ellos es el gobierno. Pero esta es una guerra civil con muchos matices que se mueven de manera heterogénea en un contexto internacional. Siria, como territorio, solo existe hace 80 años”.

¿Por qué dijo que Siria está en guerra contra sí misma?

“Hace 50 años los alawitas que están en el poder eran una minoría. Estamos ante una insurgencia que, sí, es parte de la primavera árabe y pide un estado democrático, pero que además es mayoría sunita y pide un cambio en la correlación del poder. Siria está en guerra contra sí misma. Si bien Siria era señalada como un país que aceptaba las minorías, esa estabilidad era como una torre de naipes: se cae una y se derrumban todas”.

¿Cuál puede llegar a ser el futuro de este conflicto?

“La psicología de Asad es matar a su enemigo y esperar que ese enemigo se vuelva pasivo. Eso no va a pasar. Es el comienzo de un conflicto abierto que dentro de poco se va a empezar a llamar como lo que es, una guerra civil. Siria no va a salir ilesa de ésta y lo que venga puede ser peor. Yo no veo cómo pararlo: la única lógica que se aplica es la de matar. Hay momentos en que los pueblos se ponen así y no hay nada que los pare, porque las minorías que están ahora en el poder no ganan nada hablando: cualquier tipo de mesura en Asad se vería como fisuras del régimen que los rebeldes aprovecharían para derrocarlo”.

Mujer llora en Siria

Comunidad internacional

Para Anderson, misiones de observación como la que hizo la ONU es lo único se puede hacer. Pero eso no va a detener la guerra. “Tan triste es esto, tan patéticos somos, que lo mejor que podemos hacer es ir a ver cómo se mata la gente”.

La entrada de la comunidad internacional haría que el conflicto pase a una etapa más avanzada: que dejara de parecerse a Bosnia, en los 90, y se volviera como la guerra entre Irak e Irán en los 80.

La conversación de Anderson con BBC Mundo concluye con un análisis histórico: a pesar de que Asad (así como Mubarak, Gaddafi y Ben Ali) fue cercano a algunos países de occidente antes del levantamiento, hoy no hay una crítica generalizada de aquello. “Asad estaba encamado con occidente en 2010”, dice.

Publicado en BBC Mundo en junio de 2012.

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Written by pardodaniel

junio 29, 2012 at 3:23 pm

Gracias al amarillismo

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Gracias al amarillismo, las historias de Rosa Elvira Cely y Luis Andrés Colmenares se convirtieron en importantes y necesarios debates sobre la violación y la traición, por no decir que sobre la sociedad enferma que inspira este tipo de sucesos. Sin amarillismo, Cely y Colmenares no serían los símbolos que son hoy.

Definamos, primero, sensacionalismo –que acá entiendo como sinónimo de amarillismo– y usemos la fuente que nos pone a todos de acuerdo, Wikipedia: “el sensacionalismo es un tipo de sesgo editorial en los medios de comunicación donde la información se exagera para aumentar el número de audiencia. El sensacionalismo incluye la presentación de informes sobre asuntos insignificantes que no influyen a la sociedad.”

Violaciones y traición hay a diario en Colombia. Pero que a Cely la empalaran por el ano y que las sospechas sobre el asesino de Colmenares involucraran a gente de su círculo social, que es la élite, hizo que estas historias fueran especiales. Y que hayan ocurrido en Bogotá, donde se escriben los medios nacionales, les dio protagonismo. Esas particularidades inéditas e irrelevantes justificaron que ambas historias dejaran de ser objeto exclusivo de la cobertura del El Espacio, donde se cubre el empalamiento, y se volvieran asunto de los medios masivos de comunicación. Ya justificadas por los medios en los que supuestamente debemos confiar –y en los que en efecto muchos confiamos– el interés por estas historias sensacionales se disparó y, como una bola de nieve, no hubo periodista o lector que las detuviera.

El empalamiento y la traición en la élite son irrelevantes para los fenómenos sociales que hay detrás: la violación y el maltrato a la mujer, en la primera, y la corrupción y la violencia, en la segunda. Irrelevantes pero inéditos: es decir, elementos del periodismo amarillista. Gracias a él, se generaron debates necesarios que incluso han terminado en proyectos de ley que pretenden luchar contra este tipo de fenómenos que ocurren en esta sociedad enferma.

El amarillismo cumple funciones importantes por las que vale la pena defenderlo. Y, teniendo en cuenta que es inevitable y que en El Espacio es malo y pobre, tal vez deberíamos pensar en un amarillismo mejor para Colombia, uno que haga todos los días lo que los grandes medios hicieron con Cely y Colmenares.

La prensa ha sido amarillista desde que se la inventaron. Tal vez sea culpa, entonces, del que se la inventó. O puede que ver las cosas desde su punto de vista más sórdido sea una obsesión inherente al ser humano. Cualquiera la razón de su origen, después de que se generó una demanda por ese tipo de contenido, por allá en el siglo XVII, ya no hubo vuelta atrás.

Alguna vez le oí a un editor que un periodista debe ser íntegro en todos sus textos, salvo en sus títulos. Los titulares de prensa tienen licencia para ser amarillistas, decía, porque si no nadie lee los textos. Si el periodismo no entretiene de alguna u otra forma –a diferencia de la academia, por ejemplo, cuyo objetivo principal no es que la lean–, es imposible que tenga un impacto. Hasta The Economist –contitulares como “El algo peligroso François Hollande”– exagera el contenido de adentro para generar sensaciones. El amarillismo, entonces, es una forma de llegarle al lector común. Gracias a él ahora hay gente que no suele estar informada sobre los temas críticos del país debatiendo con sus amigos temas como la violación y la corrupción en Colombia.

Las discordias y pasiones que genera el amarillismo son una forma de generar debate y cuestionar códigos morales que pueden ser anacrónicos. El amarillismo de una portada como la de Yidis Medina en SoHo, por ejemplo, da con discusiones sobre la explotación del cuerpo femenino, por un lado, y la mojigatería de este país, por el otro.

Se ha dicho de todo sobre por qué estas historias han generado tanto interés: todo, menos que son clásicas historias amarillas, llenas de rumores, detalles, sexo, traición, novela, poder, indignación, morbo. Historias amarillas que nos llevan a leer el texto hasta el final. Si tenemos que escoger entre que la gente no lea o que lea sordidez, mejor lo segundo.

Pensar en una sociedad elitista es pensar en una sociedad sin amarillismo: allí, todas las publicaciones serían como El Malpensante. El amarillismo va en contra del conocimiento elitista y le da a la gente, en su propio lenguaje, la información que de verdad quiere consumir.

Ahora: las connotaciones negativas del amarillismo no son en vano. El amarillismo suele estar asociado a publicaciones en las que no podemos confiar, porque su necesidad de generar sensaciones las llevan a decir mentiras, infringir patrones éticos o romper la ley, como fue el caso del difunto News of the World, periódico que chuzó a sus fuentes y sobornó a la policía. Encima, una idea tradicional del periodismo como pilar de la democracia implicaría que éste no sea amarillista, sino que los ciudadanos se informen sobre lo estrictamente real y relevante para generar consensos que abogan por el bien social. Y está la bola de nieve: cuando una historia deja de ser exclusividad de los tabloides y se riega por todos los demás medios adquiere legitimidad, porque ya no es, aunque sigue siendo, amarillista.

El periodismo tiene dos opciones: o informar bien o informar mal sobre esas facetas del hombre tan repulsivas pero a la vez tan reveladoras que tanto nos gustan leer. Tal vez sea la hora de pensar que el amarillismo responsable puede ser, más bien, la solución para esta sociedad enferma. Reivindiquemos El Espacio.

Publicado en Kien&Ke en junio de 2012.

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junio 20, 2012 at 3:10 pm

¿Llegó el fin de los trolls?

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facebook troll

Aunque usted tal vez no sepa a qué se refiere el término, lo más probable es que sí haya tenido una experiencia cibernética que involucre a un troll.

Ser víctima de un ataque retórico vía internet es, hoy en día, un asunto de todos los días, un lugar común de la red.

Los trolls son los usuarios que aprovechan la libertad y la anonimidad propiciados por internet para insultar, denigrar o difamar.

Hay, por supuesto, trolls de diferentes características. No todos son un peligro para la sociedad y, según se ha discutido, las medidas que se puedan imponer para acabar con ellos pueden violar la libertad de expresión o perjudicar la trasparencia, la accesibilidad y el derecho al anonimato, conceptos que van de la mano con las propiedades democráticas que se le suelen atribuir a internet.

Así pues, diferentes entidades están pensando en formas para acabar con los troll. Estas son apenas dos –bastante diferentes en su concepción filosófica– de las soluciones que se han pensado para este fenómeno.

A través de la ley

El gobierno del Reino Unido propuso este lunes una ley que obligaría a todas las páginas de internet que producen contenido para ese país –lo cual incluye páginas registradas por fuera de éste– a identificar a los usuarios que publican mensajes o videos difamatorios.

Para las autoridades, al difamado hay que garantizarle el derecho a saber quién lo está agrediendo. Por otro lado, argumentan que el derecho a la queja por parte de los usuarios que han sido víctimas de trolling en sus páginas puede ahorrarles eventuales demandas.

La ley busca acabar con incidentes como el que llevó a Sean Duffy, un joven británico de 25 años, a pasar 18 meses en la cárcel en septiembre de 2011. Entre otras ofensas, Duffy criticó en Facebook a una adolescente de 15 años que murió al chocar con un tren y a otra que supuestamente murió de un ataque de epilepsia.

“Los operadores de páginas de internet son responsables por todo lo que aparece en sus páginas, a pesar de que el contenido muchas veces es manejado por los usuarios”, dijo el secretario de Justicia británico Ken Clarke.

Clarke dijo que las medidas que significarían el fin del “rumor calumnioso y la acusación”.

Privacy International, una organización veedora de la privacidad, se quejó de que la ley puede violar el derecho a la privacidad de los usuarios. “Una buena cantidad de contenido publicado por trolls no es difamatorio, sino que constituye persecución, invasión a la privacidad o una opinión incómoda pero legal”, le dijo la directora de comunicaciones Emma Draper a la BBC.

La ley puede llevar a que se revele información privada de usuarios que no necesariamente han difamado.

A través de la tecnología

Originalmente, la palabra ‘trolls’ se refería a seres sobrenaturales en la mitología nórdica.

Gawker Media es un conglomerado de blogs estadounidense. Si se reúne el tráfico de sus nueve publicaciones, 30 millones de personas lo visitan al mes, más o menos la misma cantidad que lee el New York Times.

Con publicaciones sobre tecnología (Gizmodo) o ciencia ficción (io9), el contenido de Gawker Media permite el uso de las malas palabras y suele publicar información pagada o recibida de fuentes anónimas.

Su presidente, el británico Nick Denton, ha asegurado en diferentes oportunidades que es una aproximación abierta al periodismo propio de internet y más dada al entretenimiento que a la información. Contenido, pues, que para algunos deja espacio a la agresión.

En abril Gawker lanzó un sistema de comentarios nuevo para sus páginas, Pow-Wow, con el que piensa acabar con el trolling. Según dijo el editor A.J. Daulerio en el momento del lanzamiento, la página desarrolló un algoritmo que permite que los usuarios puedan votar por los mejores comentarios, editarlos y curarlos. Con eso, el comentario más pertinente tiene más visibilidad en la fila de comentarios, que suelen llegar hasta 2.000.

El sistema también permite registrarse y publicar información de manera anónima.

Denton cree que el anonimato es una función importante de internet. “Es hora de que los filtradores y los encubiertos sobrepasen a los poseedores tradicionales de la información; y es hora de que sean objeto de crítica, no solo por reporteros, sino por sus lectores”, señaló.

Publicado en BBC Mundo en junio de 2012.

Written by pardodaniel

junio 20, 2012 at 10:16 am

Publicado en BBC Mundo

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Apple vs Google: la guerra de los mapas

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mapa appleLos nuevos mapas de Apple se podrán actrualizar gratis en iPhone y iPad.

Poco antes de morir, Steve Jobs le dijo a su biógrafo, Walter Isaacson, que estaba dispuesto a ir a una “guerra termonuclear” con Google, porque le “robaron su producto”.

En la presentación del iPhone, el teléfono móvil que Apple lanzó en 2007, a Jobs lo acompañaba en la tarima el entonces presidente de Google, Eric Schmidt, porque el iPhone hospedaría en su bandeja de aplicaciones el sistema satelital de mapas de Google, Google Maps.

Pero el Android, la competencia del iPhone que Google lanzó en 2008, cambió esa cordialidad, en parte porque, según Apple, Android copió su sistema sin pagarle. Y por eso hoy le tiene una demanda.

Jobs murió pensando que la guerra contra Google estaba declarada. Y pendiente.

Ayer lunes Apple lanzó una serie de productos y sistemas nuevos que han sido interpretados como la gran ofensiva contra Google. El arma con la que Apple aspira derrotar al gigante de búsqueda en internet son los mapas.

El arma

iphone mapa

TomTom hace los mapas de Apple.

“La incipiente industria de la publicidad en móviles”, dice el corresponsal de tecnología de la BBC Rory Cellan-Jones, “está fuertemente enfocada en servicios basados en la ubicación, así que dominar el sistema de mapas puede ser muy lucrativo”.

Así como Apple el lunes, Google lanzó la semana pasada una actualización de su sistema de mapas que busca volverlo más conveniente y eficiente.

Las especificaciones de la aplicación nueva de Apple, que se podrá bajar gratis en iPads, iPhones y iPod Touch, son cuatro: giros del mapa de acuerdo a la navegación, seguimiento en vivo del tráfico usando información generada por los usuarios, mapas en tercera dimensión e integración de un sistema de voz, Siri, por medio del cual uno podrá decirle al teléfono, digamos, “llévame a la Torre Eiffel”.

Un socio de Apple en esta iniciativa es Facebook: después del lanzamiento, en tres o cuatro meses, el usuario de Apple encontrará todo tipo de funciones integradas de Facebook que permitirán combinar los dos servicios: compartir, navegar y consumir.

El otro aliado de Apple en esta cruzada es Yelp, el popular servicio de reseñas de restaurantes generadas por los usuarios. Esto permitirá encontrar el mejor restaurante lo más cercano posible. Y hará que el usuario no tenga que ir a Google para hacer una búsqueda.

¿Contraatacará Google?

No ha pasado un día del lanzamiento y ya varios expertos, como el bloguero del Business Insider Jay Yarow, dicen que la aplicación de Google sigue siendo mejor. El argumento de Yarow: la aplicación de Apple no tiene señales de tránsito.

Apple incursiona en una tecnología que Google lleva años perfeccionando: los mapas no son el talón de aquiles de Google.

Según Cellan-Jones, se presume que Google lanzará una aplicación de mapas para dispositivos móviles como respuesta. Lo haría en el mismo auditorio que ayer hospedó el lanzamiento de Apple en San Francisco, el próximo 27 de Julio.

Y a menos de que Apple quiera vérselas con las autoridades de competición, tendrá que aprobar la aplicación en sus dispositivos, y dejar a los usuarios escoger entre los dos sistemas de navegación.

“Siendo como es, sin embargo, la inercia del usuario lo llevará a usar el servicio por defecto”, estima el periodista de la BBC.

No solo mapas

Apple no solo está atacando a Google por el frente de los mapas.

Según Yarow, el Siri permitirá al usuario encontrar y reservar un restaurante con solo hablarle al teléfono. Eso es tráfico comercial que suele fluir a través de Google.

Apple también lanzó su versión del Google Wallet, el Passbook, un sistema para pagar a través de los teléfonos móviles. Con los 400 millones de usuarios que Apple ya tiene en iTunes, argumenta Yarow, Apple tiene el potencial de crear un servicio más eficiente que el de Google.

Desde hace un tiempo ya, como lo argumentó una portada de la revistaWired según la cual “la web está muerta”, Apple está tratando de hacer la navegación y búsqueda en internet irrelevante. Wired argumentaba que el uso de aplicaciones acabará con los navegadores y, por ende, con los sistemas de búsqueda, como Google.

La alianza con Facebook, el enemigo más grande de Google, sigue la teoría de que los enemigos de mis enemigos son mis amigos. Según Yarow, la alianza es un golpe fuerte para Google.

Los efectos de la guerra

Por un lado, se estima que semejante carrera por hacer el “mapa perfecto” lleve a estos dos imperios a violar la privacidad de los usuarios, así como de los estados.

Como reportó la BBC, ambas compañías usan cámaras de alta precisión y flotas aéreas para capturar las imágenes

La organización veedora de privacidad Big Brother Watch ha manifestado su descontento. Según esta, las iniciativas de los mapas están poniendo a la privacidad en riesgo solo por motivos comerciales.

Por otro lado, algunos estiman que esta guerra podría poner en dificultades a las industrias de los sistemas de posicionamiento global (en inglés, GPS). La cantidad de funciones que van a desarrollar para que gane el mejor, además del nivel de exactitud que tienen estos sistemas, podrían restar relevancia a esos dispositivos

Parece ser que la voluntad de Steve Jobs se ha satisfecho: Apple le ha declarado la guerra a Google.

Publicado en BBC Mundo en junio de 2012.

Written by pardodaniel

junio 13, 2012 at 6:10 am

Por qué internet es tan costosa en América Latina

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Mapa de cables de fibra opticaEl Observatorio Regional de Banda Ancha de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) lo confirma en cada uno de sus estudios anuales: el acceso a internet es extraordinariamente costoso en América Latina.

Aunque en el último año la brecha del costo por tener acceso a banda ancha entre países europeos y latinoamericanos se ha cerrado, la diferencia sigue siendo abismal.

Para poder hacer una comparación entre diferentes países, la Unidad de Innovación y Tecnología (TIC) de la CEPAL realiza un estimando anual de las tarifas promedio para una conexión de 1Mbps (megabits por segundo) de banda ancha fija y su costo en relación al PIB per cápita promedio mensual.

En otras palabras, para comparar países disímiles, se hace un promedio del costo de una velocidad de internet básica y se compara con el dinero que tiene una persona al mes.

El caso más extremo es el de Bolivia: allí 1Mbps cuesta casi US$90, lo que es el más del 50% del PIB mensual per cápita. Aunque los países que le siguen están lejos (en Paraguay es el 8.55% del PIB y en Perú, el 5.19%), la diferencia con países europeos es importante: en España cuesta el 0.18% y en Italia, el 0.16% del PIB. (Para más detalles, vea el recuadro)

¿Por qué internet es tan cara en América Latina? BBC Mundo habló con varios analistas en busca de respuestas a estas interrogantes.

Problema tecnológico

Para Fernando Rojas, director de la TIC, con sede en Santiago de Chile, tal vez la causa más importante del alto costo de la banda ancha en la región tiene que ver con la tecnología que se usa en los diferentes países para conectar las redes que los conectan con la internet que viene del exterior.

Pablo Mancini, director de estrategias digitales del portal argentino de noticias Infobae, resalta que internet se inventó en países desarrollados y que países como los latinoamericanos no han desarrollado la infraestructura tecnológica necesaria para que tenga más alcance y por consiguiente sea menos caro.

Rojas coincide en que el problema del costo tiene su causa en la ineficiente conectividad que hay en la región. “Para conectar un usuario de Argentina con Chile toca ir a Miami”, dice.

“Y en el caso de Bolivia hay un problema más. Todos los países tienen cables submarinos, pero Bolivia –que no tiene acceso marítimo– tiene que pagar por el transporte de la conexión, el cual es un transporte único que hace parte de un mercado sin competencia. Y eso lo hace más caro”.

En efecto, las conexiones a internet llegan a Latinoamérica por medio de unos gruesos cables marítimos que vienen del exterior. El continente sudamericano, además, está pobremente interconectado. En la mayoría de países, salvo tal vez en sus capitales, las conexiones siguen viniendo a través de cables telefónicos de cobre.

“Se siguen utilizando las redes de cobre porque no hay escala de mercado para hacer la inversión, aunque eso depende de cada país”, dice Rojas.

“Es como cambiar una tubería”, dice Carlos Cortés, investigador del Centro de Estudios en Libertad de Expresión de la Universidad de Palermo, en Buenos Aires. “Hacer el cambio es caro y lento, y es difícil conseguir clientes que lo paguen.

“Se trata de una tecnología que no necesariamente implica un retorno monetario a su dueño. Cuando hay pocos usuarios, la inversión de poner banda ancha en un pueblo remoto es difícil de pagar o no justifica la inversión”.

Lorenzo Villegas, consultor de comunicaciones de la Comisión de Regulación de Comunicaciones colombiana, señala que también existe un cuello de botella en la llegada del cable a las playas.

“Allí el precio por la conexión es muy alto y luego se forman monopolios en el acceso a la cabeza de cable submarino”, dice.

Aspecto político

Los analistas explican que para que se desarrolle este tipo de infrastructura es necesario que los gobiernos nacionales inviertan en ella y generen un escenario propicio para la inversión de las empresas internacionales.

“De las políticas de los Estados”, dice Cortés, “depende la inversión de las empresas: si hay o no la hay, si hay exclusividad en el mercado o si se hacen concesiones público-privadas”.

Mancini incluso cree que, “más que lo tecnológico, el problema es que los gobiernos -sobre todo el argentino- siguen dándole prioridad al desarrollo industrial y a una economía agroexportadora. No hay proyección de bienes intangibles”, dice.

Y aclara que no se trata de un complot de los gobiernos, sino de falta de visión sobre hacia dónde va el capitalismo.

¿Qué están haciendo?

Según Rojas, la CEPAL está trabajando en coordinación con varios gobiernos de la región para desarrollar recomendaciones de políticas para reducir los costos de la banda ancha.

computador con dineroHay ejemplos de proyectos públicos sobre el tema. Villegas dice que en Colombia se entregó el año pasado un contrato para poner un anillo de fibra óptica que conecte todos los municipios del país, y así poder llevar banda ancha a lugares remotos. Además se van a abrir nuevas frecuencias para banda ancha móvil.

Y en Chile, señala Rojas, se han asignado licencias para que nuevos operadores móviles estén obligados a expandir el servicio a áreas donde el mercado no es atractivo.

Aunque de la ley al hecho hay un largo camino, Rojas dice que por lo menos hay un punto de partida. “Las inversiones las harán cuando las empresas privadas vean que el mercado es más grande. Por eso es importante la inversión pública y los acuerdos público-privados”.

Eso tendrá que pasar para que tener internet en América Latina sea menos caro.

Tarifas para 1mbps de velocidad de banda ancha fija a abril 2012

País Tarifas promedio en US$ Tarifa como % del PIB mensual per cápita
Bolivia 89.86 54.49%
Paraguay 20.23 8.55%
Perú 23.36 5.19%
El Salvador 14.16 4.96%
Ecuador 13.99 4.19%
Colombia 21.49 4.14%
Venezuela 32.68 2.89%
Costa Rica 14.61 2.28%
Argentina 15.59 2.05%
Brasil 17.89 2.00%
México 13.42 1.77%
Panamá 10.23 1.62%
Chile 13.32 1.29%
Uruguay 12.31 1.23%
España 4.53 0.18%
Italia 4.56 0.16%
Francia 2.07 0.06%
Publicado en BBC Mundo en junio de 2012.

Written by pardodaniel

junio 13, 2012 at 6:05 am

Escobar, la gran alianza de los medios

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Por muy “ambiciosa” que sea, la serie de Pablo Escobar no es la noticia grandilocuente que los medios se inventaron. Por muy “titánica” que sea, la telenovela del capo no da para portada de El Espectador, tema del día en La W, artículos en Cromos, cubrimiento especial en Caracol radio, portada de Semana, reiteradas notas en Caracol noticias y portada de Jet-Set, entre otras. Por muy extraordinaria, entretenida, histórica o exitosa que sea, la producción de una novela no da para semejante despliegue mediático.

Y no lo digo porque haya una violencia y una economía y una corrupción que cubrir. Ni porque los medios solo publican banalidades. Sino porque esa redundante insistencia por vender un producto a manera de noticia me hizo, una vez más, sospechar de los periodistas de esta patria.

Los medios colombianos son como los capuletos y los montescos: inmensas familias regidas por la cultura de que los amigos de mis amigos son mis amigos y los amigos de mis enemigos son mis enemigos. A veces es una complicidad implícita; a veces, explícita. Sí, los dueños de El Espectador son los mismos de Caracol televisión y primos hermanos de los de Caracol radio. Pero no es solo eso: hace tres o cuatro años los grandes medios decidieron aliarse en vez de competir entre ellos. Y es por eso que todos, más o menos, dicen lo mismo: todos son uribistas en un momento y, de repente, todos son santistas. Una consecuencia de la ya familiar “gran alianza de medios” es el unanimismo: una complicidad paradójicamente muy parecida al actuar de las mafias que reduce el espacio para la pluralidad de voces.

El Espectador y CaracolLa W y El TiempoSemana y RCN: el mercado de los grandes medios en Colombia –propiedad de los tres mismos dueños del mercado financiero y cervecero y no sé qué más– está cada vez más arraigado a los grandes, que no hacen más sino crecer. Son ellos quienes hacen nuevas alianzas; ellos quienes compran los medios independientes; ellos quienes innovan en internet.

Y no es un problema del capitalismo. Se supone, por el contrario, que el libre mercado diversifica la oferta e incrementa el número de opciones. Pero esto es capitalismo a la colombiana, donde crear un tercer canal es una interminable odisea.

El duopolio de RCN y Caracol hace que el cubrimiento de ciertos temas se estigmatice según la propiedad de los derechos de una producción. Tanto así que cuando es necesario cubrir ciertos temas que son exclusivos de la competencia se recurre a trucos para esconder el crédito del otro, como darlo a medias o tapar el logo en las imágenes. Como la producción de la novela de Escobar era de Caracol y El Espectador, ni El Tiempo ni RCN le dieron semejante despliegue. Y pasa igual con el fútbol y el reinado, donde la relevancia de la noticia se determina según quien tenga los derechos de transmisión. Ninguno es la excepción: la noticiación que hoy hizo la Casa Santo Domingo con “Escobar, el patrón de mal” mañana la va a hacer la Casa Ardila con “Protagonistas de Nuestra Tele”.

Estamos, pues, jugando Risk y el mapa se parece al de Europa justo antes de la Primera Guerra Mundial: tres o cuatro imperios pelean entre sí. Su cometido, acabar al otro. Si no se destruyen entre ellos, se compran. El problema de esta concentración de la información en dos o tres grandes bloques es que en el futuro no habrá espacio para los proyectos diferentes: el que diga algo que no le gusta a ningún emperador será excluido del régimen del bien.

Por eso sospecho que la novela nos está mostrando una historia acomodada. Esa escena del primer capítulo en la que Escobar está vendiendo cigarrillos contrabandeados y el único cliente que se rehúsa a comprárselos está leyendo El Espectador solo me hace dudar de que la serie es “basada en documentos periodísticos hasta ahora inéditos y testimonios reales”. “Con el que hay que acabar es con El Espectador, porque es el único periódico que está hablando mal de nosotros”, dice el capo. ¿Eso es verdad? ¿Acaso los demás medios se mantuvieron en silencio para complacer a Escobar? ¿Están usando la novela para promocionar a El Espectador? No lo sé, pero no me confío: con tanta “gran alianza” entre los medios me he vuelto un conspiracionista. Porque no sé qué hay detrás de lo que ellos llaman periodismo.

No me explico esta aliancionitis de los medios. Tal vez su origen sea la necesaria alianza que hacen para las costosas encuestas políticas.

Pero también tiene que ver con que los grandes medios decidieron responderle a la amenaza de internet a través de la convergencia, una sala de redacción inmensa donde el contenido de unos es el mismo de otros.

Puede ser que la obsesión por saturar el contenido de pauta haya creado un escenario más conveniente y apetecible para la publicidad. Fenómenos como los omnipresentes comerciales de Pacific Rubiales, por ejemplo, se dan con mayor facilidad en un escenario donde pautar acá y allá es parte del mismo negocio.

Y una explicación más puede estar en la cultura: hay acuerdos implícitos de complicidad entre los periodistas que los hacen decir y vender lo mismo. Habiendo solo tres o cuatro conglomerados, la carrera de un periodista se reduce a saltar de uno a otro. En ese proceso se crean lazos de amistad y complicidad que, mal que bien, perjudican la pluralidad.

La telenovela de Escobar puede ser buena y tal vez necesaria. Pero la manera como la han promocionado en los diferentes medios que tienen una relación explícita o implícita con Caracol televisión me ha llevado a concluir que el periodismo colombiano también podría ser motivo de una “ambiciosa” saga de mafiosos en televisión.

Publicado en Kien&Ke en junio de 2012.

Written by pardodaniel

junio 9, 2012 at 6:37 am

Un día en la vida del bloguero Álvaro Uribe

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4:00 a. m. Álvaro Uribe abre lo ojos. Los gallos de la finca no han cantado aún en señal de amanecer. Y el ex, con sus ojos entreabiertos y lagañosos y todavía entre la cama, toma su Blackberry. Tiene tres llamadas perdidas, 68 correos nuevos, 16 mensajes de texto y 789 menciones en Twitter.*

4:02 a. m. El expresidente de Colombia oprime clear, y con ello borra y omite todos los insultos, columnas, denuncias y parodias. Se para. Orina. Medita. Tiende su cama.

4:12 a. m. El hombre que hace dos años no sabía contestar una llamada del celular se sienta al frente de su MacBook Pro y, con el iPad a un lado y el teléfono al otro, empieza el día junto a los periodistas, blogueros y políticos que inundan internet en la madrugada.

4:16 a. m. Lo primero que se encuentra es una entrevista que dio a CNN, objeto de su primer y más manso trino del día, un error.

No hay bloguero que se levante tarde. Uno de los picos de tráfico en internet es entre 6 y 8 de la mañana y a ese momento los blogueros tienen que llegar informados. El bloguero labura desde la casa y sin horario. Su trabajo es comentar, en tiempo real, las noticias y comentarios que se presentan durante el día.

6:36 a. m. En Caracol radio, el paramilitar Salvatore Mancuso se faja una faena de comentarios que vinculan a Uribe con paramilitares.

6:37 a. m. Obdulio llama al ex y le reporta la entrevista: le dice que es malintencionada, parcial, que Caracol trata al paraco de héroe.

Tal vez la única diferencia que tiene Uribe con el bloguero promedio es que para comentar las noticias, en vez de usar Google News, se entera de ellas por medio de las versiones acomodadas que le cuentan sus amigos.

7:12 a. m. Ya bañado, ya vestido, ya desayunado, el expresidente publica unvideoblog comentando la entrevista a Mancuso. Su tono va in crescendo. Dice que demandará al para. Critica al entrevistador, Darío Arizmendi, por ser un títere del poder. Denuncia que el periodista hizo lobby por el tercer canal. Publica el video y lo comparte, una y otra vez, a su millar de seguidores. Acto seguido, da entrevistas en cadenas regionales para reiterar su posición

Nadie vive de bloguear en Colombia. Por eso acá no hay blogs que publican bajo la coyuntura instantánea de cada notica, como dice la teoría. En ese orden de ideas, Álvaro Uribe es el único bloguero en todo el sentido de la palabra que hay en el país. Encima, y para envidia de cualquier bloguero, sus posts son retomados por los medios masivos.

8:00 a. m. Al ex le cuentan de una columna de Mauricio Vargas, una pluma cómplice, en la que califica al ex de “mezquino”.

8:51 a. m. Uribe, dolido, le responde.

Según los optimistas, los nuevos medios le dieron una herramienta a las voces marginales, pero omiten el hecho de que quienes tienen reconocimiento en el mundooffline tienen ventajas preestablecidas en el mundo online. Si bien Uribe usa las redes sociales como las voces marginales –a manera de promoción–, su ejemplo es un argumento para quienes critican la idea de que internet genera una redistribución del poder: según los pesimistas, internet es una nueva esfera a donde se trasladaron las viejas estructuras de poder.

12:30 p. m. Después de una agitada mañana en la blogosfera, Álvaro Uribe se sienta a almorzar con la comunidad en Corozal (Nota: la parodia tolera la teletransportación). Publica una foto donde revela que padece el mismo tic de Thom Yorke. Y el Blackberry sigue vibrando. La gente le habla: le piden que se coma el arroz. Uribe no se inmuta. Suda. Trina. Murmura. La calma de la madrugada es cosa de antaño.

12:45 p. m. El ex se para de la mesa sin haber almorzado por estar trinando y hace pensar en el típico debate de blogueros: el de si es de mal gusto o no trinar sobre la mesa.

Todo bloguero comparte detalles sobre su intimidad. Uribe, aunque también se trata de una estrategia populista de comunicación, no es la excepción.

2:00 p. m. Uribe dará una entrevista. Pero hay un problema: Juan Manuel Santos está trinando sobre terrorismo. Uribe pide que no lo lean, “porque me irrito”. Pero no se aguanta y le responde: habla de tristeza, de manipulación, de traición, de vanidad. Se para. Camina. Murmura. Trina. 

¿Por qué un arriero de ganado se tuvo que volver un geek? Porque el ex se convirtió en el más férreo opositor del presidente Santos. Al no haber oposición en el Congreso, ésta se tuvo que volcar a los medios. Uribe piensa que el gobierno es un régimen tiránico y oligárquico y, siguiendo la teoría del Perro guardián que vigila al Estado, cree que su labor es hacerle veeduría al mejor estilo de los periodistas de Watergate. Uribe tuvo que volverse bloguero para que lo oyeran. Y en eso ha tenido éxito.

11:50 p. m. El expresidente de Colombia no se puede dormir. Cada vez que lo intenta, se le ocurre un nuevo trino. Prende la luz. Tiene la mente ofuscada. Las palabras van y vienen. Interrumpe sus oraciones. Vuelve y trata de dormirse y vuelve y prende la luz. Trina. Un error.

12:00 a. m. El bloguero al fin se logra dormir, con el celular bajo la almohada. Está cansado: es humano. Trinó al caminar, desde el inodoro, mientras le hablaban. Publicó dos o tres posts en su página. Y grabó un video. Mientras Uribe duerme, la curva de histeria en Twitter se cae. Pero no es por mucho tiempo.

*Aunque suposiciones, los datos en este texto perfectamente podrían ser reales.

Publicado en Kien&Ke en mayo de 2012.

Written by pardodaniel

junio 9, 2012 at 6:23 am